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Mundo / 26 de mayo de 2015

Ecuador gravará herencias superiores a los 35.400 dólares

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POR LA EQUIDAD. El presidente Correa enfatizó que esa medida no afectará a los más pobres, a quienes calificó como prioridad en su gobierno.

El domingo 24, en medio del informe anual de labores del Ejecutivo, Rafael Correa soltó una bomba económica al asegurar que enviará un proyecto de ley a la Asamblea Nacional para crear un impuesto a las herencias que sobrepasen los cien salarios básicos (equivalente a 35.400 dólares). Para el correísmo “el patrimonio heredado es un factor de inequidad fundamental” y siguiendo esta lógica, si una persona o una familia han sido exitosas, buenas administradoras, han crecido honestamente gracias a su trabajo y esfuerzo, y deciden repartir sus bienes entre sus hijos o quienes deseen como herederos se convierten en malos ciudadanos, cometen un acto de injusticia social. Algo que resulta irrisorio si se tiene en cuenta que en Quito, capital del país, el valor de una vivienda popular ronda los 40.000 dólares y en la clase media oscila entre los 70.000 y los 100.000 dólares, tal cual revela un informe del diario guayaquileño El Universo.

A principios de 2015, el gobierno de Correa había impuesto nuevas restricciones a las importaciones afectando al 32% de los bienes que ingresan al país. Según el oficialismo, esta medida ayudaría a que la industria no se vea perjudicada por la apreciación del dólar y la baja del crudo. No obstante, analistas económicos opositores aseguran que la medida tiene como único objetivo frenar la salida de dólares del país, algo que parece no estar alcanzando con mucho éxito, pero no aporta ningún beneficio a la industria ecuatoriana.

¿Por qué se llegó a este punto? Ecuador tiene un estado obeso, que sin petróleo a alto precio no se puede sostener. Según uno de los principales voceros de la oposición, el asambleísta independiente Ramiro Aguilar, Ecuador enfrenta un déficit de 10.000 millones de dólares en su presupuesto 2015. Así, Correa se habría visto obligado a lanzarse a la búsqueda desesperada de ingresos para poder seguir sosteniendo “el milagro ecuatoriano”, aunque tales medidas le impongan un alto costo político.

Pese a ello, las encuestas muestran contradicciones en la opinión de los ciudadanos a la hora de evaluar la gestión de Rafael Correa. Según la empresa de opinión pública CEDATOS, hasta abril de 2015, un 55% de los ecuatorianos ve con buenos ojos su gestión, un 46% lo encuentra creíble y un 58% desaprueba su modo de proceder a la hora de gobernar, la cifra negativa más alta desde 2007, año en que llegó al poder.

¿Cuál será el futuro de Ecuador? Por ahora, incertidumbre y preocupación.

*Periodista.