Opinión / 7 de junio de 2015

Caso Nisman: El filo del video

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ENERO 2015. Peritos de la Policía Federal llegando al domicilio del fiscal Nisman en Le Parc, Puerto Madero.

Ver el video de la noche en que apareció muerto el fiscal Alberto Nisman genera sensaciones encontradas.

Antes que nada, para un periodista, está la sana envidia frente a la primicia de un colega, en este caso Jorge Lanata en su regreso a la tele post trasplante. Hallazgo elogiable, digno del equipo periodístico que lo hizo público.

Luego viene la aproximación a los hechos en sí, aunque a esta altura del partido contaminada por las innumerables polémicas, posturas arbitrarias y embarradas de cancha que fueron enroscando el caso desde el mismo 18 de enero.

Observar una montonera de peritos, policías y mirones haciendo sus labores en algunos casos sin barbijos, cofias o guantes y pisoteando la escena provoca el ya clásico “acá no aprendemos más” que se nos fue haciendo callo con años y años de haber tomado contacto con la falta de profesionalismo que suele desplegarse en tales casos.

También inquieta el contenido sesgado del informe, acaso por el apasionamiento con la hipótesis de homicidio que inspira a Lanata y a buena parte del Grupo Clarín, dando casi por hecho que las gruesas desprolijidades evidencian prácticamente la intención de alguien indivisado (pero de seguro ligado al Gobierno) de borrar pruebas clave desde el vamos para que el caso no llegara a nada. También a eso estamos acostumbrados en la Argentina.

Me permito hacer dos salvedades al respecto. Una: hay peritos a los que se ve trabajar de manera correcta, incluso cuando se limpia con papel higiénico la sangre del arma para identificar su número de serie. Otra (a mi juicio fundamental): ¿alguién es capaz de hacer las cosas deliberadamente mal mientras sabe que se está registrando al detalle el procedimiento con cámaras que, a la larga, podrían mandarlo preso o dejarlo en la calle?

También me pregunté a quién podría beneficiar o perjudicar la difusión del video. Ante la inquietud del secretario de Seguridad, Sergio Berni, Lanata dijo: “A Berni le preocupa averiguar quién nos dio el video. ¡Ridículo! ¿Por qué mejor no averigua quién mató a Nisman? ¿Sabe de donde salió el video? De su oficina”. En tal caso, ¿el funcionario y sus superiores serían los perjudicados por la filtración de un empleado infiel?

Fuentes de “Periodismo para todos” aseguran, en cambio, que el video fue provisto por la ex de Nisman, la jueza Sandra Arroyo Salgado. De hecho, las improcedencias filmadas darían la razón a los peritos de su parte, que cuestionaron la versión judicial más inclinada hacia la hipótesis del suicidio.

El logro periodístico está. La verdad sigue lejos. Muy.

* JEFE de redacción de NOTICIAS.

Autor del libro “Periodistas en el barro”.

En NOTICIAS de esta semana “Caso Nisman: Enigmas informáticos”. La verdad sobre lo que se encontró en las computadoras, teléfonos y tablets del fiscal muerto.