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Opinión / 18 de junio de 2015

Cuidado: progres trabajando

La militancia enloquecida por la decisión de CFK de impulsar a Scioli como único candidato para las PASO. La mesa está servida.

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randazzo baja su candidatura
SAPO DE OTRO POZO. La militancia kirchnerista le reclama a la Presidenta el apoyo dado a Scioli, un ex menemista y en apareciencia "no tan puro".

Da bastante ternura leer los mensajes colgados por miles de simpatizantes en el muro de Facebook de Cristina, a propósito de la decisión presidencial de ungir a Scioli como candidato único, en detrimento de la más ideológicamente confiable opción por Randazzo. Quejas cariñosas, lamentos despechados, justificaciones a regañadientes… Variaciones de un mismo llanto: la pena de tragar el sapo de un motonauta con olor a pizza & champán, en nombre de la sacrosanta continuidad del “Proyecto”.

Pero a no alarmarse. La melancolía de hoy pronto se convertirá en convicción y luego en algarabía, gracias al trabajo de la “intelligentsia” oficialista, encargada de fabricar piezas en serie para que nunca se trabe el mecanismo del Relato. Para calcular sus probailidades de éxito propagandístico y vocación de obediencia, basta recordar la metamorfosis del discurso progre en dos episodios claros de piruetas geniales de la doctrina kirchnerista.

Una fue la llegada de Bergoglio al poder máximo de la Iglesia Católica. Apenas se supo que sería el nuevo Papa, el progresismo Nac & Pop salió a manifestar en Twitter su desagrado ideológico. Pero ni bien la Presidenta le dio su propia bendición al recién nacido Francisco, el 99,9 % de los pensadores oficialistas se convencieron de repensar sus posturas rígidas frente al pasado y al presente de Bergoglio.

El otro ejemplo de la asombrosa plasticidad del campo cultural kirchnerista pudo apreciarse en el verano de 2014, cuando el ajuste devaluatorio levantó un tímido aunque visible burbujeo crítico de periodistas e intelectuales orgánicos de “la causa”, que reconocían a regañadientes que las medidas de Axel Kicillof golpeaban el bolsillo del pueblo. Pero pronto revisaron sus bibliotecas, releyeron los comunicados oficiales del ministro, y se fueron persuadiendo de que, bien mirado, el “ajuste” del Gobierno no se parece en nada a los ajustes neoliberales-menemistas-noventistas. Allí donde Menem ajustaba y hambreaba, Cristina sincera y emprolija la economía.

Tantos éxitos pasados no pueden sino garantizar que cuando los intelectuales progres pongan manos a la obra, seguro que la realidad no será tan amarga. Como en un dibujito de Pakapaka, el sapo crudo se transformará mágicamente en deliciosas gambas al ajillo. ¡Buen provecho!

*Editor Ejecutivo de NOTICIAS.

Seguí a Silvio en Twitter: @SantamarinaSilv

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