Opinión / 23 de agosto de 2015

El Clan Puccio, una familia satánica

La doble vida que aparece detrás de lo políticamente correcto. El paralelismo con muchas otras situaciones que se repiten en la Argentina actual.

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el clan puccio

Quizás, a través de esta historia, hemos tomado conciencia de la presencia del mal no ya como una forma de interpretación religiosa o filosófica, sino como parte de la realidad cotidiana.
El cuadro no puede ser más impactante (porque forma parte de la historia vivida por millones de argentinos) y también porque se ubica entre las pequeñas circunstancias de cada día: un hombre que barre la vereda, la docente que asiste puntualmente a sus clases, los vecinos que siguen su camino mientras a pocos metros Manoukian se estremece de terror y sufrimiento encadenado a la ducha del baño de los Puccio; la señora Bollini de Prado grita desesperadamente desde el interior de una celda que es algo más que un ropero y toda una familia reza antes de la cena mientras sus hijos practican con éxito un gran deporte…En fin, para qué seguir enumerando lo que ya sabemos?
Acabábamos de salir de la dictadura pero la democracia no había logrado desmantelar una fuerza que, se llamara Triple A o Servicios de Inteligencia del Estado, seguía vigente como para habitar un universo de terror mientras muchos hablaban valientemente en defensa de los derechos humanos.
Hoy los jóvenes que concurren a ver esta gran película quizás se pregunten sobre tamaña incongruencia. Sin embargo (y volvemos a la presencia de las tinieblas), el mal siempre existe en el mundo y su inteligente perversidad (que ayer había dominado a esa familia a pocos pasos de una catedral) hoy permite que nos preguntemos cómo y por qué se asesina a un fiscal de la República.

*Periodista.

En NOTICIAS de esta semana “Fenómeno Puccio: razones de un país bestial”.  De las bandas parapoliciales a la continuidad de un Estado corrupto y autoritario.