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Economía / 10 de septiembre de 2015

Pymes en caída

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INDUSTRIA. Once años de retroceso según las mediciones del propio observatorio.

Ni las estadísticas oficiales ni las estadísticas privadas suelen reflejar lo que está ocurriendo en el mundo de las Pequeñas y Medianas Empresas, sector que genera la mitad de la riqueza del país y más de la mitad del empleo. Si tomamos como ejemplo la evolución de la producción industrial, las estadísticas oficiales (EMI, Estimador Mensual Industrial -que reportan básicamente a las empresas líderes y de mayor tamaño relativo- indican que la producción aumentó entre 2004 y 2014 un 49%, mientras que la producción industrial de las Pymes, de acuerdo a las estadísticas de este Observatorio, registró durante el mismo período solo un incremento del 2%.
Las diferencias pueden parecer sorprendentes. Sin embargo, los datos relevados por la Fundación Observatorio Pyme son robustos y consistentes, y desde todas las perspectivas están marcando una creciente dualización de la economía industrial argentina. Tal fenómeno no es registrado ni por las series estadísticas oficiales ni por las privadas, ambas basadas principalmente en las informaciones aportadas por las grandes empresas y las cámaras sectoriales que agrupan a las de mayor tamaño. Por ejemplo, para el 2014, la serie oficial basada en el EMI marca una caída de la producción industrial del 2,5% y las series privadas reportan una caída que varía entre el 3,7% y el 5%. Pero las estadísticas del Observatorio Pyme -que relevan la producción industrial de las empresas que ocupan entre 10 y 200 ocupados y que no pertenecen a un grupo económico en particular, muestran una caída del 10%. Las tendencias divergentes entre la producción industrial de las empresas más grandes y las medianas y pequeñas empezó en el bienio 2006-2007 y se agravó durante el periodo recesivo 2008-2009.
Menor participación. La pérdida de terreno de las Pymes en el mercado argentino nunca fue recuperada y actualmente su participación en la producción de la riqueza nacional y el empleo es inferior a la registrada hace 11 años. Esta pérdida de importancia de no favorece ni el desarrollo económico ni la generación de empleo. Es importante destacar que la distancia entre el desempeño de las grandes empresas y las Pymes. Bajo regímenes de alta inflación, se perjudican relativamente más ya que no cuentan con las herramientas suficientes para gestionar adecuadamente el desorden de precios y costos que se produce. Ese desorden también se refleja en los problemas de medición de la actividad económica agregada (PBI), como se evidencia en las series tan divergentes entre las propias estadísticas oficiales y entre éstas y las privadas. Los agentes privados atraviesan crecientes dificultades para monitorear la evolución económica. Existe una generalizada incertidumbre sobre cuál es el verdadero nivel de producción del país y sobre su evolución a futuro.