Política / 2 de noviembre de 2015

Lagomarsino, el psiquiatra de Cristina

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Lo recuerdo cada vez que la Presidenta llora o hace chistes en una cadena nacional, cada vez que se compara con Keops o Napoleón, cada vez que habla del “pum para abajo” de su ánimo o baila con desenfreno ante las cámaras, cada vez que desaparece de escena por días o semanas. Corría noviembre del 2006 cuando en NOTICIAS tomamos la decisión de informar sobre el cuadro psiquiátrico de quien para entonces ya se perfilaba como la futura dueña del poder. Pero, aunque nos constara en forma fehaciente que Cristina Fernández había estado bajo tratamiento por trastorno bipolar, la idea de revelar ese dato al público tenía sus contraindicaciones. Largos años de polémica y acusaciones infundadas contra la revista por parte del oficialismo siguieron a esa nota.
La evidencia que teníamos entre manos era sólida. Distintas fuentes confiables nos habían aportado el nombre de un psiquiatra: Alejandro Lagomarsino, acaso la mayor eminencia en bipolaridad del país. Y el propio Lagomarsino nos confirmó que había tenido a CFK como paciente, aunque su cuadro –aclaró– “no era grave” y estaba “controlado”. Lo reconoció en una entrevista a la que había accedido para hablar de su trabajo, pero no específicamente de la entonces primera dama. Se sobresaltó cuando de pronto le pregunté por ella y terminó admitiendo la verdad. En medio de su descuido intentó retroceder: “Aunque vos apagues el grabador, yo no puedo hablar de esto con nadie”.
En ese momento, en NOTICIAS tomamos la decisión de preservarlo y no revelar su identidad. Lagomarsino no tuvo la intención de violar el secreto profesional al revelar quién fue su paciente más famosa, sino que su falta de roce con la prensa le jugó una mala pasada. De haber publicado su nombre, el psiquiatra hubiera quedado expuesto a perder su matrícula y su trabajo por un desliz involuntario. Por eso tampoco publicamos los mails que intercambié con él después de la charla, y en los que volvía a confirmar todo pero pedía, con razón, que no lo expusiéramos.
Lagomarsino murió en julio del 2011, víctima de un fulminante cáncer de colon, cinco años después de aquella primera tapa de NOTICIAS sobre el cuadro psiquiátrico de CFK. Ni aun después de su fallecimiento revelamos su identidad, porque consideramos que él ya no estaba para defenderse.
Con el tiempo aparecieron nuevos indicios que confirmaban lo que el psiquiatra nos había confiado. Por ejemplo, el cable revelado por WikiLeaks en el que el Departamento de Estado norteamericano le preguntaba a su embajada en Buenos Aires sobre la “salud mental” de la Presidenta. O el dato hecho público de que a Cristina le habían recetado el remedio Valcote tras su operación en la cabeza: es un conocido estabilizador del ánimo que se usa para tratar casos de trastorno bipolar. Pero las desacreditaciones de la prensa oficialista contra la revelación de esta revista continuaban de todos modos.
La notable investigación del periodista y médico Nelson Castro tiene el mérito de ponerle nombre y apellido al psiquiatra al que NOTICIAS hasta hoy no quiso identificar por el compromiso que habíamos asumido con él. Un compromiso que ahora queda superado con el libro de Castro. En sus páginas, el autor logra confirmar el relevante dato gracias al entorno profesional de Lagomarsino, que brinda nuevos detalles del tratamiento al que se sometió Cristina. “Duró menos de lo que Lagomarsino hubiese querido, no era sencillo atender a la Presidenta”, le confirmó a Castro la fuente más importante a la que consultó, alguien que –me consta– es el otro yo del fallecido psiquiatra.
La polémica llegó a su fin.

* Editor de Política de NOTICIAS. Autor de “Sexo, política y plata sucia” (Planeta).

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