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Sociedad / 28 de noviembre de 2015

20 años después, un abrazo de película

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A PRUEBA DE TIEMPO. Philippe Pasche, director de la escuela Brillantmont de Suiza y una ex alumna, María José Lisazo, se reencontraron en Buenos Aires.

Pasaron 20 años desde esa excursión de los alumnos de la escuela suiza de intercambio Brillantmont a la exclusiva estación de esquí en Zermatt donde una chica argentina de 18 años emocionó a todos los que subían en el funicular los 4.000 metros de altura, al entonar las icónicas estrofas de “No llores por mí Argentina”. Philippe Pasche es hoy el director de esa escuela, pero en ese momento era instructor de esquí y no pudo olvidar nunca ese momento tan especial vivido en Los Alpes: “La montaña es mi vida y para mí Argentina es como si fuera mi país. Unir esas dos cosas en ese momento fue muy impactante”, recuerda ahora en una nueva visita a Buenos Aires.
Pasche revivió esa anécdota en una nota de la sección Personajes, publicada en mayo de este año: “Estoy tratando de encontrar a esa alumna porque recuerdo su cara pero no su apellido. Si lee este artículo, me agradaría que se contacte conmigo a través de Willie Carballo, que nos representa en el país”, pidió y así fue. Diez días después de publicada la entrevista, Carballo recibió un mensaje por Facebook que decía: “Creo que soy la chica de ‘Don’t cry for me Argentina’” y, de esa manera, María José Lisazo pudo hoy reencontrarse y fundirse en un abrazo con el director de la escuela donde vivió tantas experiencias emocionantes. “La hermana de una amiga, que también fue con nosotras a Brillantmont, leyó la entrevista y le sacó una foto. Mi amiga me la mandó y me dijo: ‘Estoy segura de que sos vos, ponete en contacto’”, cuenta la protagonista de la historia.
“Los argentinos somos muy ruidosos, con mucho espíritu, yo siempre canté, en mi casa siempre había música y fue algo espontáneo”, recuerda María José, quien ahora trabaja como maestra de teatro y dirige los musicales escolares. Eran más de 120 personas las que estaban, ese enero de 1995, a bordo del funicular en la subida de 40 minutos hasta la cima: “Cuando canto, me siento libre, especialmente en ese lugar maravilloso que te da tanta paz”, confiesa ella.
“Los estudiantes argentinos son muy educados, tienen una educación tradicional como la que tenemos en Suiza”, asegura Pasche.
Al cerrar el encuentro, Pasche agradeció a NOTICIAS que haya servido como puente para reencontrarse con ‘Maco’, como llaman a María José: “Para mí, mis alumnos son como mis hijos, los amo”, reconoce emocionado. El broche de oro de la emotiva tarde fue la sorpresa para su ex alumna: se la invitó a pasar una semana gratis en Suiza para revivir la experiencia del intercambio, 20 años después.