Política / 1 de enero de 2016

Macri “El Salvador” y otras fantasías

A días de estrenar gobierno y con el viento de cola del “cambio de ciclo” que empuja hacia arriba la imagen de las nuevas autoridades, el 2015 llega a su fin. Más temprano que tarde también lo hará la luna de miel entre gobernantes y gobernados, pródiga en tolerancia social ante decisiones de mando que en otro contexto despertarían críticas y rechazos.

Mauricio Macri es hoy percibido mayoritariamente como ese Presidente Perfecto. El depositario de una fe y esperanza tan ciega que no pasa la prueba de la ingenuidad.

La prensa militante de la era K encuentra relevo estacional en una prensa simpatizante que pondera, concede y si es necesario, mira al costado. Nombramiento de jueces por decreto, devaluación, represión callejera; se aceptan como inevitables efectos colaterales del país heredado. Y ni siquiera las poco oportunas vacaciones presidenciales -brevemente interrumpidas por el drama de los inundados del litoral- logran despertar suspicacias.

Mientras tanto, al otro lado de la grieta sobran las victorias pírricas. En el universo tuitero se celebran los cortes de luz con augurios de tarifazos, el aumento de los precios y hasta la fuga de los tres acusados por el triple crimen de la efedrina por el pobre mérito de borrarle la sonrisa perpetua a la gobernadora Vidal.

El año nuevo enfrentará a la gestión macrista con ese fondo coral a contramano pero, sobre todo, con un tiempo de descuento en el que caducarán la retórica de las buenas intenciones y la módica oferta de mejores modales políticos.