Opinión / 6 de enero de 2016

Se respira otro aire

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Los dirigentes deberían tener en cuenta el valor de la palabra. Resistencia se hizo a los nazis en Francia y los dictadores en la Argentina. Resistencia se les hace a las dictaduras, no a los gobiernos constitucionales. La irresponsable utilización de ese vocablo a la actual coyuntura denigra la vida democrática porque confunde categorías analíticas y caracteriza incorrectamente el tiempo que estamos viviendo.

La mezcla de intolerancia y prejuicios que vivimos hace ocho años cuando el hoy presidente Mauricio Macri asumió como jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires se repite en la actualidad.
Las catástrofes prenunciadas por las patrullas perdidas del régimen saliente quedarán desmentidas por los hechos. La Argentina se pone en marcha construyendo sobre lo construido. Nuevamente la realidad superará al relato y la normalidad del país en movimiento a los temores infundados. La salida del cepo es una primera prueba.
Ya se respira otro aire. Se percibe el clima de esperanza. Nuestra misión es apostar a una fuerte ampliación de la ciudadanía donde cada argentino sea un ciudadano libre, respetuoso, con espíritu crítico, incentivado para el conocimiento y la vida en sociedad.

Expresar la enorme diversidad regional y de nuestros orígenes. Respetar simultáneamente el aporte de las culturas precolombinas y también el aporte de las corrientes inmigratorias. No somos lo uno o lo otro, somos lo uno y lo otro. Debemos reconocer el pensamiento de las grandes ciudades pero también el de las regiones y de los pequeños pueblos. Reconstruir un sentido auténticamente federal, un apego a las instituciones y por sobre todo, enamorarnos del futuro.

* Titular del Sistema Federal
de Medios y Contenidos Públicos.