Menú
Política / 7 de febrero de 2016

Entender una época

En agosto de 1992, Maquiavelo fue el personaje de portada, como reflejo de un momento cínico de la política local. Hoy, es momento de Buda.

Hay personajes, elementos e ideas que resumen climas de época. No necesitan ser temporales ni locales para causar el impacto deseado. De hecho, resulta que mientras más lejanas en tiempo y espacio mejor, porque de esa manera son más libres las interpretaciones que pueden hacerse.
En agosto de 1992, a mitad de la primera presidencia de Carlos Menem, NOTICIAS presentaba al hombre del año: Nicolás Maquiavelo. El autor de “El Príncipe”, la obra que marca para los especialistas el nacimiento de la ciencia política moderna, la que rezaba que “el fin justifica los medios”, se transformó en el reflejo de un momento cínico de la política local.
El ex diputado radical Federico Storani corregía en aquella época: “De todas las interpretaciones que hacen sobre Maquiavelo, la que se hace sobre esa famosa frase remite a un juicio despectivo para la política. Para mí, los medios deben ser coherentes con los fines planteados”. Pero las ideas de un hombre que murió cinco siglos antes son muy fáciles de moldear. Justo lo que se necesita.
23 años después, NOTICIAS vuelve a analizar al ideólogo del flamante gobierno nacional: Buda. El sabio, cuyas enseñanzas se transformaron en los pilares de una filosofía de vida (o al menos la inconografía que lo representa) parece ser la doctrina que el Presidente, Mauricio Macri, necesitaba para escaparle a la grieta. Es la ideología marco, tan fresca como el PRO, que el Gobierno encontró para evadir la trampa kirchnerista sobre de qué lado de la grieta estar.
Ni de un lado, ni del otro. El nuevo lema es: “Yo, budista”.