Opinión, Sociedad / 27 de septiembre de 2016

Pitt y Jolie, el triste final de Brangelina

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Angelina Jolie y Brad Pitt se separaron tras 12 años de relación. Ella exige la tenencia de sus seis hijos.

En el 2005, el divorcio de Jennifer Aniston y Brad Pitt dividió al público del cine y la televisión. Quienes nos inclinábamos por el “team Aniston” sospechábamos en Angelina Jolie a una rival imposible de vencer: bella, sofisticada, rebelde y con un misterioso aire “dark” que la hacía súper sexy. A su lado, la amable Jennifer de “Friends” perdía brillo y espesor. Una chica como todas. Nada del otro mundo.
“Brangelina”, el apodo con el que se conoció de allí en más al binomio Pitt-Jolie, fue una pareja de ensueño. Hermosos hasta la irrealidad, con prole multiétnica y estancias frecuentes en África. Se deslizaban con la misma naturalidad por las alfombras de Cannes como por los campamentos de refugiados de la Naciones Unidas. Los mejores contratos, los mejores papeles fueron, en la última década, para ellos. ¿Qué más podía pedir un mortal?
Pero el sueño se terminó. Hay rumores de infidelidad, acusaciones de maltrato, sospechas de adicciones. “Brangelina” no es el nombre de un dios impoluto. Es la fantasía de un destino de amor sin conflictos. Una de las tantas etiquetas falsas que inventa el show para perpetuarse.
La noticia ni siquiera alcanza para insuflarle al “team Aniston” una alegría reivindicatoria. ¿Quién no desea, de verdad, que alguna vez la fábula del romance eterno funcione?