Política / 19 de agosto de 2017

Dudas y denuncias tras el interminable conteo electoral

Por

Rogelio Frigerio y Marcos Peña en conferencia de prensa luego de la vigilia para esperar los resultados de las PASO.

Los fiscales de Unidad Ciudadana que estaban en el centro de cómputos veían que los datos que ellos visualizaban en sus pantallas no eran los mismos que se publicaban en la web resultados.gob.ar. La maniobra, conocida por los viejos inquilinos del poder, encendió la alarma y decidieron comunicarlo al búnker de la cancha de Arsenal donde estaba la ex presidenta Cristina Kirchner. NOTICIAS accedió a las fotos del sistema de carga de telegramas que se enviaban desde el centro de cómputos al búnker de CFK. Según esas imágenes, a las 2.26 AM ya estaba cargado el 95,35% de los telegramas. A esa hora, según datos del Ministerio del Interior, estaba escrutado el 91,33% de los votos. Una diferencia de 4 puntos, que fue denunciada durante la madrugada por el kirchnerista y ex radical Leopoldo Moreau.

La “avivada” era conocida por el kirchnerismo. En años anteriores había sucedido lo mismo. Lo informó el propio Ministerio del Interior. La elección de las localidades a escrutar ya se había hecho en el pasado. El proceso es el siguiente. Luego de que termina el conteo de los votos en la mesa, se completa un telegrama electoral que se envía a alguno de los 397 centros de digitalización del Correo. Esos telegramas se cargan en el centro de cómputos y los que no se leen bien o están mal hechos quedan pendientes para el escrutinio final que hace la Justicia Electoral. El escrutinio provisorio llegó al 95%, pero sucedió algo llamativo. En 16 de las 30 localidades donde ganó Unidad Ciudadana, las mesas escrutadas están por debajo del 94%. En algunos casos llegan a 89%.

A lo largo de su presidencia, Cristina Kirchner se enfrentó a diferentes personas, empresas o instituciones con las cuales había mantenido, en los años previos, una armoniosa convivencia. Sucedió primero con Clarín, luego con los bancos, más tarde con la Justicia y por último con su propio servicio de Inteligencia, a las órdenes de Antonio Stiuso. Ahora encontró un nuevo enemigo, al que conoce casi tan a la perfección como a los anteriores: el proceso electoral.

¿Ganadora?

Aquella noche, una gran parte de los argentinos se fue a dormir con la sensación de que el Gobierno había sido la fuerza más votada de las PASO, pero se levantaron con la novedad de que el escrutinio estaba al borde del empate. Parece una discusión estéril al tratarse de unas PASO donde ninguna de las fuerzas que compitieron en la provincia de Buenos Aires disputó una interna. Pero se volvió una discusión política y muy simbólica. ¿Qué pasa si en el escrutinio final CFK se convierte en la candidata más votada? Sería un golpe muy fuerte a las instituciones que participan de las elecciones. El politólogo Andy Tow, especialista en métricas electorales, realizó una proyección del 5% restante de los votos que falta escrutar. Según su cálculo, Cristina Kirchner resultaría la más votada con unos 15.000 votos de diferencia. Si se trasladan los resultados de
las PASO a la elección general de octubre, para CFK sería un éxito rotundo. Si gana por 15.000 o por apenas un solo voto, su fuerza podrá meter dos senadores en la Cámara alta. Su compañero de fórmula, Jorge Taiana, se ilusiona. La línea duranbarbista de Cambiemos sostiene que el “efecto regreso” puede atemorizar a los votantes y los indecisos podrían migrar a Cambiemos. Para Cristina será un desafío sumar votos en octubre. Consiguió 34 puntos sin decir una palabra durante la campaña. ¿Podrá llegar muda hasta la elección general? Su problema sigue siendo su techo de imagen positiva que está por debajo del 40%. Está en el límite. Tal vez ahí radique su estrategia de apuntar contra el escrutinio.

Fuego

La cronología es muy elocuente: una semana antes de las PASO, el bloque del FPV, en una conferencia de prensa, puso en duda la transparencia de la elección y apuntó a la relación entre Ricardo Viaggio, presidente de la empresa Indra, encargada de hacer el conteo de la elección, y Jorge Irigoin, presidente del Correo Argentino, ambos ex empleados del grupo SOCMA, de la familia Macri. Era la primera vez, luego de 12 años de administrar el Poder Ejecutivo, que el kirchnerismo apuntaba sus cañones contra el proceso electoral. Tenían un motivo para desconfiar. El Correo Argentino había contratado a Alejandro Tullio, ex director nacional electoral durante la era K. Lo conocen bien. En los meses previos a la elección, Tullio recibió todo tipo de comentarios sobre su traición al proyecto kirchnerista e incluso algunas amenazas. Hasta el propio Viaggio recibió comentarios acerca de su relación con Tullio. “Alejate de ese traidor”, le recomendaban en tono amenazante.

El jueves anterior a las PASO explotó una bomba en las oficinas de Indra que había llegado en una encomienda. El juez Daniel Rafecas investiga el incidente y ya encontró una huella digital entre los restos de la bomba, y logró dar con una imagen de la persona que llevó la bomba. En Indra están convencidos que la bomba tiene la firma K y hasta relacionan a la venezolana Smartmatic, acusada de fraude en su país e interesada en prestar servicios electorales en la Argentina. En Smartmatic se desentienden de esta acusación. Dicen no tener nada que ver.

En el Gobierno se defienden y explican que los datos siempre se cargaron así. E incluso destacan que este año se hizo más rápido, a pesar de tener en vilo a la sociedad hasta altas horas de la madrugada.