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Política / 23 de octubre de 2017

CFK: discurso triste en una noche (más) triste

Cristina Kirchner salió segunda y ofreció una apagada conferencia. Desmemorias insólitas y una faceta desconocida de la ex Presidenta. Las ausencias K.

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Esta vez no esperó hasta bien entrada la madrugada. Fue antes de que terminara un día que, seguro, se le hizo bastante largo, y a las 23.24 CFK salió al escenario a reconocer -aunque sin hacerlo expreso- la derrota. La rápida aceptación del fracaso no fue la única novedad en la noche peronista de Avellaneda: lo más llamativo fue ver a una Cristina Kirchner apagada, leyendo, de manera insólita para ella, el discurso de un papel, y dando una miniconferencia de apenas 11 minutos. El clima no está para globos.

“Sacamos más votos que en las PASO, y Unidad Ciudadana emerge como la oposición más firme a este Gobierno”, fue uno de los enunciados de autoayuda con los que la ex Presidenta intentó motivar a su audiencia y a ella misma. Lejos de las extensas cadenas que daba cuando estaba en el poder,  su homilía en el microestadio de Arsenal fue corta y al pie: “Fuimos la única fuerza opositora -en Buenos Aires- que no perdió votos, UC vino para quedarse”, dijo, Cristina, que entró como senadora por la minoría. Dentro de este terreno se vivieron cosas insospechadas en el búnker K, como el slogan que se repetía en el banner detrás de la Jefa y que aseguraba que la naciente agrupación era una “semilla de esperanza política”. Si viera los límites marketineros y con onda palermitana que CFK comienza a cruzar, Durán Barba seguro reiría.

Quizás la opositora que más votos sacó se bajoneó por no tener a su lado a estimables colegas que la acompañaron durante años pero que hoy no pudieron estar, como Julio de Vido, Amado Boudou, Luis “piantavotos” D’Elía, Ricardo Jaime, Carlos Zannini, y José López, entre otros kirchneristas que acumulan causas judiciales. O tal vez su pálida performance se debió a que otros políticos con los que sudó y lloró, como Sergio Massa o Florencio Randazzo, estaban ocupados reconociendo sus propias derrotas como para darle una mano. Es más probable, igualmente, que el desconcierto de CFK se debiera a los cuatro puntos que el ignoto y callado Esteban Bullrich Ocampo Alvear le sacó de ventaja, y a la inminente fuga de intendentes que esto traerá, –y que adelantó NOTICIAS-.

Lo cierto es que algo raro pasó en los últimos minutos del 22 de octubre: la ex Presidenta, en un monumental esfuerzo de Alzheimer autoinfligido, agradeció a los trabajadores de prensa y hasta aseguró “nunca haber desprestigiado a fuerzas políticas opositoras”. Triste noche, Cristina.