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Política / 12 de diciembre de 2017

Eterno Caso Siemens: Carlos Corach, coimas, torres y un divorcio

El ex ministro menemista sigue en la mira por el caso Siemens. La separación de bienes de su hijo y un negocio en Paraguay.

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La causa Siemens sigue sumando fojas en Comodoro Py. El lunes 4 de diciembre, el juez Ariel Lijo definió una parte crucial de este expediente que involucra a la multinacional alemana y al ex ministro del Interior de Carlos Menem en la década del ‘90, Carlos Vladimiro Corach. La defensa del ex funcionario había presentado un planteo para que la causa quede prescripta porque los hechos habían sido en 1998. Se trata del pago de coimas a cambio de contratos con el Estado para digitalizar los DNI, modernizar los controles fronterizos y confeccionar padrones electorales.

La defensa de Corach, encabezada por Mariano Cúneo Libarona, afirmaba que la causa debería estar prescripta por tratarse de un expediente que se abrió hace muchos años y ya superó el tiempo de pena máxima para un delito de este tipo, cálculo que se utiliza para determinar una prescripción. En este caso, el plazo máximo está fijado en seis años. Pero el juez Lijo rechazó los argumentos de Corach porque en el expediente hay un funcionario que todavía hoy está en actividad y podría utilizar sus lazos en el Estado para entorpecer la investigación. Se trata del ex presidente Menem, quien acaba de jurar como senador nacional por la provincia de La Rioja.

La familia Corach tiene un emprendimiento inmobiliario en Paraguay.

Para el juez, el hecho de que Menem esté en funciones es un motivo para sospechar que podría estar utilizando sus influencia para entorpecer la investigación. ¿Debería ordenar su detención como hizo con Amado Boudou? Lo que para Menem resultó ser una fórmula que lo mantiene a resguardo de sus causas penales, para Corach es el ancla que lo mantiene atado a un expediente que ya podría estar cerrado. Lo llamativo es que nadie defiende la inocencia del ex ministro. Todos aducen el paso del tiempo.

Al tener que definir sobre la prescripción de la causa Siemens, Lijo se encontró entre la espada y la pared. El juez es muy amigo de la familia Corach, con quien ha compartido comidas en el country Highland, donde Carlos Vladimiro tiene una casa, y también en Punta del Este, donde ambas familias veranean (ver: “Ariel Lijo: indagando a las amistades”).

Carlos Corach conoce a Ariel Lijo desde la época en que el hoy juez federal trabajaba a las órdenes de la fallecida camarista Luisa “Piru” Riva Aramayo. Y fuentes añejadas del fuero federal suelen invocar al ex ministro del Interior como el real padrino de Lijo en su ascenso a juez. Durante la década de los ‘90, Corach fue uno de los funcionarios más influyentes de la Justicia federal. La influencia fue tan grande que con la reforma constitucional de 1994, el fuero federal pasó de tener seis juzgados a doce. Un festival de nombramientos. Años después, el ex ministro de Economía, Domingo Cavallo, denunciaría la llamada “servilleta de Corach”, donde el ex ministro habría anotado nombres de jueces que respondían a él.

Documentación de la propiedad en Paraguay de la familia Corach.

Cometas. El caso Siemens quedó dividido en dos partes. Por un lado está la pata empresaria, ya elevada a juicio, donde los ex directivos de Siemens son juzgados por haber pagado coimas en Argentina. Y por otro lado está la pata política que involucra a los funcionarios que cobraron esas coimas, que hasta ahora no tuvo mayores avances. Hay pedidos de exhortos que datan del 2007 a Alemania y también otros a Estados Unidos, Inglaterra, Islas Caimán, Suiza, Emiratos Árabes, Panamá, Uruguay y Costa Rica. El último se hizo a Hong Kong en mayo del 2016. Ningún país respondió.

Según trascendió en la revista Der Spiegel, de Alemania, en el 2008 una fiscalía de Munich que investigaba el caso había conseguido un documento donde directivos de la empresa en ese entonces habían confesado el pago de sobornos. Los confesores habían afirmado que se pagaron “9,75 millones de dólares a ‘CC’ del Ministerio del Interior, y la misma suma a ‘HF’; ‘CM’ recibió 16 millones”, en tanto que a otra persona identificada con las siglas “CS” se le entregaron 7,5 millones.

Las siglas serían de Carlos Corach (CC), Hugo Franco (HF), Carlos Menem (CM) y Carlos Sergi (CS), identificado como intermediario en la negociación.

Al cierre de esta edición, Cúneo Libarona estaba delineando los últimos detalles de la apelación que presentará ante la Cámara federal por el fallo de Lijo. Para el defensor resulta insólito que el juez haya argumentado que Menem, quien dejó la presidencia en 1999, todavía tenga lazos que le permitan entorpecer una investigación judicial.

Divorcio. Existe otro expediente que tiene en jaque a la familia Corach. Se trata del divorcio de Natalio Andrés Corach, hijo del medio de Carlos Vladimiro, quien está enfrentado a su ex esposa Olivia Lazzaro por la división de bienes conyugales y alimentos. Lazzaro contrató a la abogada Ana Rosenfeld, conocida como el “terror de los maridos”, para que lleve adelante su caso. Según ese expediente, el hijo de Corach tiene un emprendimiento inmobiliario en Paraguay –además de los que tiene en Argentina–, donde están levantando una torre llamada Cenit. El nombre de la desarrolladora que comercializa las unidades en Paraguay es la misma que en Argentina: Foresee, cuyo logo es 4C y remite al inglés “Four C”. La C es por Corach, pero los hijos del ex ministro son tres. ¿De quién es la cuarta C? ¿Corresponde al líder del clan, Carlos Corach? Rosenfeld y Lazzaro están detrás de esta pista, porque el hijo de Corach afirma que su fortuna se debe a donaciones de su padre. ¿Con qué dinero se compró el terreno en Paraguay para levantar un rascacielos? Ro-
senfeld, quien suele afirmar que “Paraguay es el nuevo Panamá”, pidió que se libren exhortos al país vecino para responder estos interrogantes.

Por su lado, Mariano Cúneo Libarona, quien también es abogado de Natalio Andrés Corach en este conflicto, denunció a la ex de su defendido por extorsión. Buscan que deje de hablar, pero la historia ya demostró que destratar a una ex esposa siempre resulta inconveniente.