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Sociedad / 21 de diciembre de 2017

Petro: ¿el bitcoin está Maduro?

Venezuela se convirtió en el primer Estado en impulsar una criptomoneda. La experiencia abrió el debate sobre la utilidad y el futuro de este medio de cambio.

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Estas monedas continúan creciendo en la región y se observa con atención la experiencia venezolana.

Cuando apenas salía de su adolescencia, Fito Páez escribió: “La vida es una moneda, quien la rebusca la tiene”. Hoy hay gente en todo el mundo buscando y rebuscando bitcoins y otras criptomonedas. “Coinmarketcap.com” tiene listadas 1.343, y se agregan unas veinte por semana. La fiebre del bitcoin se globalizó y las advertencias por la burbuja se multiplican. Hay que notar que bitcoin ya lleva 9 años y por lo tanto excedió el tiempo normal para ese tipo de fenómenos que suele ser mucho más corto, como fueron los casos de los Tulipanes holandeses del siglo XVII (se llegó a intercambiar uno por una mansión), o la burbuja de las dotcoms que explotó en 2001. Tal vez haya algo, entonces, que los profetas del apocalipsis digital no están entendiendo. Quebrando la barrera de los 11.000 dólares, el JP Morgan comenzó a decir que el bitcoin debía ser considerado una reserva de valor como lo es el oro. La criptomoneda subió entonces a más de 13.000 dólares. Y siguió con un frenesí de mil dólares más por día, hasta romper los 17.000, para luego bajar tras detectarse una falla de seguridad en un Exchange (las plataformas que se usan para comprar y vender). Y así volver a quebrar su récord tras la apertura del mercado de futuros (contratos donde se especula tanto a la suba como a la baja con el valor futuro de la moneda).

La meta. ¿Hasta dónde puede llegar? El argentino Wenceslao Casares, fundador de Xappo, una de las plataformas virtuales mas conocidas, comentó que no sería descabellado verla cotizando en un millón de dólares. La cantidad de bitcoin en circulación está en los 288.000 millones de dólares (ya superó a la deuda externa argentina), y el top de las 10 primeras criptomonedas suman mas de 400.000 millones. Para que la progresión se sostenga, se necesita de nuevos entrantes. A los nerds se fueron agregando inversores formales de acciones y bonos, y ahora Nicolás Maduro, el presidente de Venezuela sorprendió con el anunció del Petro, una criptomoneda con respaldo en reservas petroleras y mineras de su país. La movida venezolana se debe a que no puede financiarse en el exterior. Hace años que ya nadie quiere sus bolívares, y hasta la empresa madre de la economía venezolana, “PDVSA”, está con dificultades para afrontar pagos de sus deudas en dólares. Sin embargo, la propuesta de Maduro no es del todo novedosa, ya que hace algunos años, proyectos como Digix y Uphold vienen creando representaciones digitales de commodities (oro, soja, entre otras). Pero, tal como dice Diego Gutiérrez Zaldivar, presidente de la ONG Bitcoin Argentina, “es algo nuevo en el sentido de que es la primera vez que surge desde un Estado”.

Autoridad. En estos criptoactivos, la pregunta fundamental es quién custodia que la paridad entre los activos digitales y su respaldo físico se mantenga inalterada. “Como el caso de Nixon, que fue forzado a romper el patrón oro en 1971, cuando los países poseedores de dólares como Francia empezaron a ejercer la convertibilidad con el metal precioso, al sospechar que Estados Unidos no mantenía las reservas al día”, ejemplifica Zaldivar. Y agrega: “La gran pregunta es quién asegurará que las reservas de petróleo, metales y piedras preciosas mantengan su correlación con el Petro. Por esta razón es que Bitcoin es una criptomoneda autocontenida que tiene como único respaldo su utilidad como reserva de valor, y como sistema de remesas internacionales”. Además, el presidente de Bitcoin Argentina advierte: “Si el objetivo de Maduro es sobrepasar los bloqueos internacionales impuestos por Estados Unidos, haría mejor en adoptar Bitcoin que en crear una moneda digital de cero”.

Uno de los temas cruciales en criptomonedas es si cuentan o no con una autoridad central. Dependiendo de los casos, a veces puede ser o no conveniente. En el caso de Maduro, eso es precisamente lo que le quita legitimidad. Surgido de la más imperiosa necesidad, será interesante ver cómo el gobierno venezolano logra mostrarle al mercado que la moneda es reserva de valor, cuando en realidad lo que busca es canjear los nuevos Petro por los dólares que necesita para financiar su economía. Bitcoin, por su parte, no tiene una autoridad central. Simplemente son nodos de la red que procesan los bloques transaccionales que validan por consenso. Cuando aparece una idea nueva, esta debe ser aceptada por los diferentes nodos o la moneda se fractura. Eso fue lo que pasó este año cuando fueron introducidas mejoras tecnológicas (para lograr más transacciones por segundo) bajo diferentes perspectivas. Así, la moneda se partió en tres variantes: Bitcoin, Bitcoin Cash y Bitcoin Gold. El inversor original pasó a tener las tres, y juntas quebraron el valor de los 20.000 dólares.

Elección. Con tanta cantidad de criptomonedas, muchos esperan que les señalen un norte. Pues bien, hay que considerar a las monedas que representan, una tecnología que tenga un impacto concreto. Entre ellas se encuentra Etherum, que a su vez posibilita la creación de otras monedas denominadas ICOs o monedas de oferta inicial, con la cual las startups buscan financiarse. Se trata de la idea más original de los últimos años, ya que antes, una startup o nueva empresa para financiarse, recurría a inversores a los cuales les daba un porcentaje de acciones. O sea, desde el inicio, los dueños perdían parte de su compañía. Con este nuevo modelo, lo que se logra es una especie de preventa de los futuros servicios de la compañía que se intercambian por ICOs. Si bien aún hay muchos fraudes como compañías que se financian y luego desparecen, la idea se topa con regulaciones en China, y la reciente prohibición de la SEC a la cadena Munchis que buscaba 15 millones de dólares de esta forma, para una nueva aplicación de sus restaurantes.

En estos momentos, entre las novedades se destaca IOTA. Esta moneda fue pensada para el mundo que se viene del IoT o Internet de las cosas, posibilitando transacciones por valores ínfimos. Es que el Bitcoin no puede realizar muchas transacciones por segundo. Está muy lejos de lograr ser un servicio universal de pagos como los de las tarjetas de crédito, y se piensa que si se lo usa para lo transaccional, será para montos medianos a grandes. Parte de sus posibilidades actuales está relacionada con el mercado negro. Es decir, es muy eficiente para un cártel de droga que quiere mover 100 millones de dólares sin llamar la atención, pero no para comprar caramelos. “Sólo se trata de vivir” dirán algunos representantes de esos mercados que si adoptan Bitcoin, harán que los precios actuales sigan multiplicando su valor. En IOTA, por el contrario, se pueden transferir centavos de forma eficiente, aunque al contrario de Bitcoin, aquí sí hay una autoridad central que puede optimizar la tecnología de la moneda.

Cuidados. Hay que señalar que lo disruptivo de estas monedas no son tanto las monedas en sí, sino las tecnologías con las que fueron construidas. Se trata de aplicaciones o programas de software que no se procesan centralmente, sino que están distribuidos por toda la red evitando las posibilidades de fraudes. Sirven entonces para mover valor –sea monetario, un voto o un contrato en forma eficiente–. Ya hay, por ejemplo, Smart Contracts o contratos inteligentes que si se dan ciertas condiciones se activan solos. “Esta tecnología denominada Blockchain forma parte de una de las cinco tendencias más fuertes junto con Internet de las Cosas, Machine Learning, Fog Computing (algo así como computación en la niebla, un nivel mas abajo del Cloud) y Realidad Virtual, que van a cambiar el futuro” dice durante el megaevento CiscoLive, Fernando Marino, especialista en Seguridad de Cisco. Si bien hay consenso que la tecnología es segura, no sucede lo mismo con las plataformas. Hasta ahora, nadie pudo violar un blockchain. “Pero no sucede lo mismo con las wallet virtuales donde los usuarios depositan sus monedas, o con las plataformas para hacer trading de criptomonedas. Además, a medida que aumenta el precio, crece el incentivo para hackear estas plataformas, o directamente sus dueños se van con todo lo depositado. El anonimato característico de estas monedas los protege”, advierte Marcelo Lozano especialista en seguridad. Por otra parte, el auge de las criptomonedas no es casual que comenzara en 2008 donde se crearon. En esos momentos, la crisis subprime tuvo su correlato en la emisión de trillones de dólares por parte de la reserva Federal y de tasas cercanas a cero. Paradójicamente, parte de ese dinero sobrante fundó la nueva idea para representar valor. A lo mejor resulta bien.