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Mundo / 31 de diciembre de 2017

Fréderic Martel: “Estamos en una guerra mediática”

El polemista serial francés más frenético, en una charla lúcida sobre la globalización actual y el terrorismo 2.0.

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Pocos lo saben pero, antes de ser sociólogo, catedrático de Harvard y de la Universidad de Nueva York, escritor e investigador, Frederic Martel era crítico de rock. Quizás por eso hoy Martel viste remera y exhibe una barba de dos días, fiel a sus días de bandas y reseñas de discos.

De paso por Buenos Aires para la promoción de su nuevo libro, el hombre que más sabe sobre globalización, derechos de minorías y privacidad en la web, es uno de los más célebres estudiosos del mainstream mundial. Y si en “Mainstream” (su libro mundialmente famoso), hablaba de la globalización de la cultura y los medios, en “Smart”, investiga la batalla de internet y su futuro recorriendo más de cincuenta países (Japón, Brasil, Cuba, Irán, Gaza…), para definir un status mundial 2.0.

Noticias: Cinco años de investigación por el mundo, más de 1000 entrevistas, una inmersión sociológica en el terreno, ¿”Smart” es el proyecto de su vida?
Frédéric Martel: En realidad, quise hacer una trilogía. “Mainstream”, “Smart” y el próximo que todavía no terminé. La problemática que me apasiona sigue siendo la de siempre: la globalización y el lugar del hombre. El hombre de hoy está “geolocalizado”, somos cada vez más globales y locales. Globales y arraigados a nuestro territorio a la vez.

Noticias: Mainstream tiene 6 años. ¿Sigue igual el mundo?
Martel: El trabajo de un buen investigador y periodista, creo, es encontrar reglas y patrones. Google compra YouTube, Alibababa creciendo exponencialmente… Aunque los modelos pueden cambiar, esto no afecta el conjunto. “Mainstream” y “Smart” están conectados por la misma conclusión.

Noticias: ¿Cuál sería ?
Martel: No hay mainstream sino “pequeño-stream”. Hay una cultura norteamericanizada, globalizada fuerte pero esto no es incompatible con las culturas locales y territoriales que todavía son muy fuertes. El mundo no es flat. No hace falta pasaporte ni bandera, pero hay fronteras simbólicas que son el idioma, el territorio y la comunidad de uno.

Noticias: ¿Qué opina de Trump y su manera de tratar a las minorías?
Martel: Voy a tomar el caso de las comunidades LGBT. Trump es como el Papa Bergoglio. Los dos son a la vez pro gay y antigay, sólo que Trump en escala mayor. La realidad es que no son ni lo uno ni lo otro. Trump es un populista oportunista cuando critica los baños de los transgéneros y al mismo tiempo defende el casamiento gay.

Noticias: Vino a la Argentina hace 3 anos, ¿le parece que ha cambiado?
Martel: A pesar del desempleo juvenil, del costo de vida altísimo y de enfrentamientos políticos muy intensos -más que en cualquier otro lugar- me parece que hay un mejor estado. El problema de América latina es que tiene que aprender a ser plural y aceptar la alternancia. Tiene que haber una oposición y si fracasa, igual se crearán otros partidos. No se puede soportar un partido único como en Brasil o Venezuela. La lógica del partido único conlleva una libertad de prensa restringida y no independiente y siempre fracasa. Puede no gustar la prensa pero generalmente permite corregir los excesos.

Noticias: ¿La independencia de Cataluña le parece justificada?
Martel: No quiero entrar en ese debate. Desconfío de los populismos como el Brexit o los extremos políticos. Frente a problemas socio-económicos hay que encontrar métodos políticos para mejorar el país y no encerrarse. Paradójicamente, en Inglaterra, se están dando cuenta de esto. Falta inmigración. Esto demuestra que ellos usaban los inmigrantes para trabajos de segunda categoría.

Noticias: ¿Cómo definiría el Terrorismo 2.0?
Martel: Soy un poco reticente a usar la palabra terrorista. Si la usamos para definir a terroristas radicalizados y organizados, ahí sí es terrorismo. Pero si hablamos de hackers y hacking global como el de Corea del Norte o Rusia, la palabra terrorista me parece un poco exagerada. Estamos en una guerra mediática. Si tomamos el ejemplo de la elección de Trump, es pura mafia. No hay ideología sino hacking, ciberataque a bancos o particulares. Estamos en una situación y un debate geopolítico del no-derecho, de estados fuera de la ley. Corea del Norte, algunos países árabes, Irán y Rusia también, entran en este marco.

Noticias: ¿Cómo ve la evolución de este fenómeno?
Martel: Hablemos más de guerra o ciberataque que de terrorismo. Recién empezamos con esto. Durante un primer tiempo, la seguridad de los sitios era suficiente. Hoy, unos hackers bien organizados son capaces de entrar adonde quieran.Para protegerlos, hay que cuidar su acceso de manera tan sofisticada que los usuarios terminaran padeciéndolo ¡Hay sitios bancarios con niveles de protección de hasta 3 códigos con huella digital para entrar! Bancos, seguros, administración, ejército, gobierno, servicios secretos…. una cosa de terror. Mientras tanto, los ciberataques siguen. Es el dilema: aunque nos gusta el personaje del hacker con su fachada buena tampoco puede ser ponderado como un modelo de nuestra sociedad.

Noticias: ¿Cómo regular el contenido de la red que lleva a extremismos?
Martel: No hay regulador suficiente de momento a pesar del ICANN, el IUT, la ONU y los servicios digitales. Con la influencia actual del mundo digital sobre nuestra vida con los transportes, autopistas, it, sistemas de control, somos como el Dr Strangelove: creamos herramientas y corren el riesgo que escapen de nuestro control. Un escenario catastrófico. Sin embargo, soy más bien optimista. Hace tiempo que trabajamos en la seguridad. Pero no hay que excluir una guerra digital con infiltraciones y virus.

Noticias: Snowden, Assange…¿Criminales o Robin Hood?
Martel: Hay una diferencia grande entre los dos. Para mí, Assange es un anarquista. No quiere más gobiernos ni embajadas, aunque resida en una. Es un destructor de democracias. Snowden más bien es un buen soldado que vio las limitaciones de lo que se le pedía hacer, y se volvió contra el sistema. No para destruirlo como Assange sino porque el programa de vigilancia masiva, con intercepción de mensajes a personas sospechosas según el concepto de vigilancia nacional, le pareció injusto. Por eso lo denunció. No es que estaba en contra. Es más, creo que Snowden no hubiera rehusado seguir a un terrorista. Pero hoy no sé si él cuida tan bien sus datos confidenciales ahí en Rusia… Pero en definitiva no son comparables.

Noticias: ¿Qué opina del tema de la confidencialidad de los datos?
Martel: Le voy a decir algo, más peligroso que la NSA son los GAFA (Google-Apple-Facebook-Amazon). Tienen más información sobre nosotros con sus buscadores que los servicios de seguridad. Ahí saben de nuestra religión, orientación sexual, preferencia política, ocios secretos, salud. El problema es saber si consideramos los datos como nuestros o si ellos los consideran suyos.

Noticias: ¿Por qué sostiene que “el yihadismo no tiene sentido del humor por eso no puede adaptarse a la red”?
Martel: La cosa particular con el yihadismo web es que se trata de una galaxia, de una nebulosa con muchos fakenews. Los Hermanos Musulmanes, Hezbollah, Hamas… Estos grupos quieren entablar conversaciónes estando en internet en sitios y plataformas, y sin embargo, reniegan de una de sus especificidades: el diálogo. No quieren esto y todavía están en una conversación típica de los países árabes: “Te digo lo que tenés que pensar y lo difundiremos por todas la red”. Ahí no hay conversación sino que se niega la crítica e incluso el diálogo. Todos estos sitios fracasaron a la hora de poder convertirse en mainstream. Las estrategias digitales iniciáticas más innovadoras chocaron contra la rigidez del mandamiento militar de Hezbollah y Hamas.

Noticias: ¿Habrá fragmentación de internet y regulacion?
Martel: Esto es lo que no quiere el Silicon Valley, que uno cree o tenga su propio internet. De alguna manera, es cierto. Internet es un espacio donde se puede dialogar y establecer contactos, pero creo que tenemos derecho en cierto punto, a controlar el contenido publicado en cada país, ya que cada uno tiene su cultura y reglas. El problema es que hay estados contra la libre expresión. ¿Hasta qué punto vamos a aceptar y censurar mientras que en otros países sólo se trata de una adaptación a una costumbre local? El giro es muy sutil entre un internet necesariamente global y otro que tendría su base en leyes nacionales, No todo tiene que ser localizado o global.

No todo puede depender de la decisión del Estado. Una unión entre gobiernos y consejos de expertos en el tema sería útil para balancear las decisiones. No se puede dejar que Google decida qué contenidos publicar, y no poder aceptar que Corea del Norte por ejemplo, censure la red. De momento, es muy complejo y no funciona muy bien, pero habrá que encontrar un equilibrio.