Mundo, Opinión / 13 de enero de 2018

Oprah candidata: clamor popular

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No es un delirio imaginar a Oprah Winfrey compitiéndole a Trump la presidencia. ¿Otra señal de la “farandulización” de la búsqueda de outsiders en este tiempo de desconfianza a la política y a los políticos?

Es exactamente lo contrario. La extraña aclamación de la popular conductora, tiene lógica. Ella es la contracara de Trump. El reverso absoluto del rubio millonario que entró al Despacho Oval por la puerta del anti-sistema.

Oprah es aún más rica que Trump, pero la diferencia es que él acrecentó un negocio que heredó cuando ya era próspero, mientras que ella partió de cero, desde la miseria, teniendo además en contra su género y su color de piel. Trump pagó para aparecer en películas y para tener un reality show que difundía como valor la ambición y la falta de escrúpulos para trepar. A Oprah la convocaron desde adolescente por su inmensa capacidad de comunicadora.

Trump sólo se abocó a ganar dinero y ser parte de la farándula. En cambio para Oprah ganar dinero era una de las consecuencias de su éxito arrollador y lleva años mostrando compromiso social y político a través de iniciativas humanitarias. Por caso la creación de un instituto de liderazgo democrático en Sudáfrica, que inauguró junto a Nelson Mandela.

Reverso

Trump expresa al ultra-conservadurismo racista. Oprah irradia los valores igualitaristas e inclusivos de la “América liberal” que expresa el Partido Demócrata. Por eso se involucró en las primarias que convirtieron a Obama en candidato y luego hizo campaña para que sea el primer presidente negro de Estados Unidos.

El mayor fenómeno que representa Trump es que, por primera vez en la historia, un porcentaje altísimo de ciudadanos dice sentir vergüenza por su presidente. Los líderes han despertado admiración, indiferencia o aversión, pero jamás habían avergonzado a los norteamericanos.

Y además de abochornar por sus constantes dislates, Trump alienta el desprecio por “el otro” y el racismo “WASP” (white, anglo-saxon and protestant) que en su momento engendraron al Ku Klux Klan y mataron a Luther King.

Oprah es el reverso de la América WASP porque expresa el “sueño americano”: la sociedad abierta, libre, multirracial y multicultural cuyo capitalismo con bienestar encandiló al mundo y venció a los totalitarismos de izquierda y derecha.

Las redes sociales, donde el nombre de Oprah se hizo presidenciable tras su discurso en los Globos de Oro, no son sólo esas cloacas que canalizan odios y fobias. Son también la plaza pública de este tiempo. El espacio donde laten deseos y emociones. Ese ágora ciberespacial mostró la desesperada ansiedad de la mayoría avergonzada. Y le puso nombre y apellido a la esperanza: Oprah Winfrey.