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Política / 7 de febrero de 2018

El Cadillac presidencial listo para Mauricio Macri

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Mauricio Macri quería llegar a la Casa Rosada en el Cadillac que compró Juan Domingo Perón en 1955 y no pudo usar. Pero estaba destruido. En los preparativos de la asunción, sus amigos salieron a buscar un reemplazo y eligieron un Cabriolet de la época. Lo probaron y lo dejaron listo la noche anterior a la asunción en la cochera de la Cámara de Diputados. El 10 de diciembre del 2015, después de la jura en el Congreso, el flamante presidente se subió al auto con Juliana Awada, pero el chofer no lo pudo hacer arrancar. Tuvieron que bajar y lanzarse a recorrer Avenida de Mayo en una camioneta Volkswagen híbrida, blanca y moderna.

La anécdota, que cuenta a NOTICIAS el piloto de TC Osvaldo “Cocho” López, despertó el interés de Macri por el Cadillac V8, modelo 1952, guardado en la Quinta de Olivos. Luis Spadafora, presidente de la Fundación Museo del Automóvil, se hizo cargo de la restauración y convocó a un equipo de 30 especialistas ad honorem para ponerlo a punto. Tardaron once meses en cumplir la misión, un tiempo récord para este tipo de trabajos, y el martes 30 de enero lo presentaron oficialmente en la Casa Rosada.

“Es una obra de arte dinámica, un auto clásico que usaron muchos presidentes”, explica Spadafora. El golpe de Estado del ’55 no permitió a Perón estrenar su última joya automovilística. Pero el Cadillac fue utilizado por sus sucesores: Arturo Frondizi, Arturo Illia, el dictador Jorge Rafael Videla, Raúl Alfonsín, Carlos Menem y Fernando de la Rúa. Y fue manejado por el presidente venezolano Hugo Chávez en el 2006, cuando se dio el lujo de dar una vuelta por Olivos, con Julio De Vido de copiloto, una imagen que fue tapa de NOTICIAS por entonces.

El lujoso auto tiene el motor hecho a nuevo. Chapa y pintura fueron restauradas. También estrena los tapizados internos y el cobertor desplegable del techo.

Detalles

Fabricado por la estadounidense General Motors, el auto cuenta con un motor V8 de 5.424 centímetros cúbicos, con 250 caballos de fuerza de potencia y caja automática. Tiene sólo 18.000 kilómetros. El motor eléctrico de arranque, la bomba de agua y la dirección hidráulica, hechos a nuevo. Muchas piezas fueron reemplazadas y se restauró la chapa, el tapizado y el cobertor desplegable del techo. Los dos caños de escape y los cuatro silenciadores también son a estrenar. En un faro trasero, conserva la boca del tanque de combustible, imperceptible.

“Este fue uno de los peores ejemplos de las cosas que encontramos en mal estado cuando llegamos a la Casa Rosada y a Olivos”, dijo el secretario general de la Presidencia, Fernando de Andreis, al presentar el auto. Ahora, podrá ser visitado en el Museo de la Casa de Gobierno, adonde ingresó en una rampa especialmente diseñada por el ingeniero Heriberto Pronello.

El plan inicial es que el Cadillac quede en exposición, pero piensan en hacerlo girar por el país. Spadafora, que lo despidió como a un hijo que deja el hogar, pidió dos cosas al entregarlo: que sea declarado Patrimonio Nacional, para prohibir su venta; y que vuelva a ser usado por un mandatario. En su sueño, no descarta que sea Macri quien lo reestrene: “El auto está listo para usar. Se lo dejamos preparado al Presidente para correr las mil millas”.