Economía / 18 de marzo de 2018

Trastienda febril de la pelea del Gobierno y la Unión Industrial

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El verano estaba caliente en Santa Fe. Y el jefe de los empresarios manufactureros de esta provincia y vicepresidente tercero de la Unión Industrial Argentina, Guillermo Moretti, llamó al mandamás de la UIA, Miguel Acevedo, de la cordobesa Aceitera General Deheza, para que los visitara y escuchara sus reclamos por caída del consumo y aumento de la importación. Acevedo fue, también visitó Córdoba y reunió en la UIA a los industriales bonaerenses.

El martes 6 de marzo se celebró una reunión de la Junta Directiva de la UIA y durante más de cinco horas relataron sus males 70 hombres de negocios de todo el país. Adrián Kaufmann Brea, representante de Arcor, mencionó que la importación de tomates subió de 500.000 latas en 2015 a 30 millones en 2018. Hasta 2011 las exportaban a medio mundo, pero después vino el cepo y una apreciación cambiaria aún irresuelta. El presidente de Fiat Chrysler (FCA) y fiscal de Cambiemos en las últimas elecciones, Cristiano Rattazzi, fue de los pocos que defendió al Gobierno.

Pero la UIA optó aquel día por difundir un comunicado light. El problema fue que la prensa filtró la calentura del sector empresarial menos mimado por el Gobierno.

Las noticias enojaron al Ejecutivo y su vocero fue el ministro de Producción, Francisco Cabrera. Los llamó “llorones” y negó la queja de Arcor, una de las pocas compañías argentinas que ha logrado internacionalizarse. Hasta Techint, feliz con el Gobierno por los precios del gas en Vaca Muerta, quedó acusado por el precio de la hojalata. Rattazzi admitió que algunos de sus colegas lloran, lo que enfureció a casi todos. Macri felicitó a Cabrera por su reacción, pero a los pocos días el jefe de Gabinete, Marcos Peña, llamó a una reunión de pacificación En la Casa Rosada el 12 de marzo. En medio fue detenido por 48 horas por presunta corrupción el ex presidente y actual vicepresidente quinto de la UIA, Juan Carlos Lascurain. ¿Casualidad?

“Al Gobierno le es redituable pelearse con la UIA cuando la inflación sube y la economía desacelera”, opina un dirigente fabril. “¿Pero justo pelearte con una empresa exportadora como Arcor cuando querés atraer inversiones? Por eso recularon”, plantea otro. Los líderes de la UIA destacan las mesas sectoriales que creará el Gobierno. Otros advierten que las de 2017 demoran en sus resultados: en Vaca Muerta aún falta implementarse el acuerdo laboral y el plan Un Millón de Vehículos despierta dudas.