Menú
Cultura / 18 de marzo de 2018

Un antiguo libro de gatos convertido bestseller

“El tigre en la casa” fue escrito en el siglo pasado y se transformó en texto de culto. Qué revela sobre los felinos.

Por

“He escrito –qué tan hábilmente no lo sé– sobre los modales y las costumbres del gato, sus gracias y mimos. La historia de cómo ha subyugado a la Humanidad. En todos los tiempos, incluso durante la oscura época de la brujería y la persecución, ha mantenido su supremacía, (…) de pronto amigo, de pronto enemigo, ahora salvaje, ahora amansado, la mascota de la casa o el tigre de la selva, pero siempre libre, siempre independiente”. Así concluía Carl Van Vechten, en 1920, su obra “El tigre en la casa”, un libro que nunca dejó de reeditarse en inglés. Es que los fanáticos de los gatos son muchos y se rinden ante la mirada de esos ojos magnéticos.
Uno de ellos es Maximiliano Papandrea, corrector, editor y dueño de la editorial Sigilo, creada en 2014. “Elijo los libros si son valiosos, si están bien escritos y son interesantes. Lo más importante es la calidad”, dice Papandrea.

¿Por qué eligió editar un libro escrito en el siglo pasado y publicado por primera vez hace casi cien años? “Hay un montón de libros sobre gatos, pero no conozco ninguno que trate el tema como lo hace ‘El tigre en la casa’ -explica Papandrea-. Detrás de todos los libros que uno decide publicar siempre hay una historia. Yo empecé a tener gatos y empecé a conocerlos. Uno nunca se aburre de ellos, uno pasa toda una vida con ellos pero siempre los está conociendo. Siempre dan un motivo de conversación. Creo que todos los que tenemos gatos tenemos miles de anécdotas para contar de ellos. A partir de ahí sentí una profunda admiración por los gatos y buscaba un libro como este, pero no lo encontraba. Muchos años después, leí este libro en inglés y supe que era necesario que este libro estuviera traducido y editado, un libro que habla de toda la riqueza y dimensión de la figura del gato. El modo en que está escrito, la erudición del autor y el humor me sedujeron”.

Ailurofobia. Carl Van Vechten considera que los gatos son superiores a los humanos. Siente una profunda admiración por estos animalitos, la misma que siente Papandrea. En los trece capítulos del libro, habla de la influencia del gato en la literatura, en la pintura, en la religión, en la música y en la historia. Al igual que Leonardo Da Vinci, Vechten considera que cada gato es una obra maestra. Sin embargo, no todos son amantes de los gatos. Van Vechten dedica el tercer capítulo a relatar anécdotas sobre los enemigos. Matanzas absurdas y hasta comidas que se han ofrecido con carne de gato, por el solo placer de aniquilarlos. Según Vechten, las alergias a los pelos de los gatos constituyen un tipo de ailurofobia (terror a los gatos).
El autor menciona un texto titulado “Oh Them” de Hilaire Belloc, en el que expresa su desprecio hacia los gatos: “No me gustan. No es bueno preguntarme por qué, aunque tengo muchas razones. No me gustan. No habría nada de malo en decir que no me gustan si no fuera porque tanta gente se emboba con Ellos y cuando uno los escucha alabarlos, se siente incitado a expresar su odio y miedo por Ellos”. Para Van Vechten, a pesar de las antipáticas palabras, la admiración se asoma en el texto de Belloc.

En el último capítulo, Van Vechten dice que los humanos deben aprender mucho de los felinos: “Si los hombres y las mujeres se volvieran más felinos, eso sería la salvación de la raza humana”. Y concluye que deja de escribir porque su gata se lo pide.

@mbgatti