Personajes / 19 de marzo de 2018

Mike Cameroni: “Nunca le conté a mis padres mi sexualidad”

El RR.PP de las fiestas de blanco de Pinamar asegura ser el último en su especie. Falta de pareja estable, timidez y su retiro en las Baleares.

Foto: Eduardo Lerke. (Desde Pinamar)

Mike Cameroni observa a Mike Cameroni. Ambos están en la casa en la que viven, agazapados sobre el suelo del dormitorio, y se sostienen la mirada. Están bailando una danza que conocen, que se repite todos los años cuando al calendario se le están por acabar las hojas y llegan los momentos de repartir las cuentas de los doce meses que pasaron. Uno de los dos Cameroni tiene una sonrisa petrificada y feliz, envuelto en el mundo de la noche, en el que triunfó y creció tanto que su pelo pasó del negro profundo al gris escarlata. El otro recibe una trompada de emociones, y mientras estudia su propio rostro a través de las épocas, de las modas, de los amigos con fecha de expiración, se sorprende con el indomable paso del tiempo. Las fotos de él mismo, casi todas recortes de diarios o revistas que colecciona desde hace décadas, están desparramadas por todo el piso, las tres cajas que las contenían sueltas en un rincón, y el último de los grandes relacionistas públicos vuelve, otra vez, a enfrascarse en un debate consigo mismo sobre el avance de las horas. “Cada año voy procesando un poco más la idea del retiro, que creo que va a ser en breve, pero nunca me voy a poder jubilar del todo, salvo que no pueda ni caminar”, dice Cameroni, 60 años, el histórico anfitrión de las fiestas de blanco en Pinamar que trabajó junto a Ricky Martin, Boy George, Charly García, Pappo, Grace Jones, Moria Casán, Gustavo Cerati y varias celebridades más, que hizo carrera en los Estados Unidos y en Europa, y que jura que nunca en 28 años de trabajo bajó de un salón VIP a la pista donde el resto de los mortales mueven los pies. “Es que la noche es eso: crear un personaje para la fantasía de la gente”.

Noticias: ¿Cómo lidia con la idea de que dentro de no mucho se va a retirar?
Cameroni: Por un lado, intento no quedarme en el tiempo, intento mezclarme con la gente, me aggiorno con la juventud, trato de que la fiesta de blanco no pierda su frescura, viajo y traigo innovaciones nuevas para Pinamar. La verdad, todo esto me sale solo, desde que nací: creo que tengo suerte, lo llevo adentro. Siempre me gusto estar impecable, la presencia es muy importante. Es parte de mi vida, y en mi mente tengo la eterna juventud (risas). Si no, no me la bancaría. Después me retiraré, y me voy a ir a vivir a Formentera, la isla más pequeña de las Baleares, en España, pegado a Ibiza, aunque todavía me cuesta poner fecha. Va a ser en breve, cinco años. Sé que trabajando en la noche no me queda mucho, pero por ahí sigo pero haciendo otras cosas, o produciendo a alguna persona nueva que haga lo que yo hago ahora.

Noticias: Lo tiene bastante pensado.
Cameroni: Sí, me estoy adaptando a la idea. Y me quedo con este momento, el de hoy, no con otro. Me acuesto más temprano, me siento más descansado, con la cabeza más liberada. Me voy a dormir todas las noches tranquilo y en paz. Soy obsesivo del laburo, pero cada vez menos por suerte.

Noticias: ¿Cómo es su trabajo en las noches?
Cameroni: Soy el primero en llegar, cuando recién están armando las barras y limpiando las cosas. Reviso la iluminación, la limpieza, los baños, hablo con los encargados de cada área. Y cuando se abre la discoteca es como si fuera el primer día que empiezo a trabajar. Esa es mi sensación, es rara. Ahí recibo a toda la gente, quiero conocer a todos los clientes, aunque no me gusta invadir a los invitados: los dirijo por afuera. Siempre me sentí un avanzado, y por eso siempre me gustó estar rodeado de gente importante.

Noticias: ¿Hay una sensación de poder en esto de ser el “gran anfitrión” de la noche?
Cameroni: La gente que tiene poder en serio no lo emplea como lo empleo yo (risas). Soy muy light en ese sentido, aunque sí, siento el poder. Pero el ego nunca me volvió loco, jamás me la creí. Nunca me propuse ser lo que soy, nunca pensé que iba a estar donde estoy, nunca pensé que iba a trabajar en una discoteca, ni que iba a pasar tantos años en la noche. Tampoco creía que iba a ser el último de los relacionistas públicos vivo. Ojo, ahora hay también, pero son nuevos, de otra escuela, tienen otro estilo de trabajo. Ahora se forman grupos o empresas, y capaz que los contratás llamando a una secretaria y jamás los ves. Mi trabajo es distinto, hago toda la imagen integral de una empresa solo, desde buscar el diseñador que hace el logo a la ambientación y a contactar a las marcas. Los invitados me conocen la cara, me charlan, saben quién soy. Estoy ahí. No me gusta que me cuenten “la noche estuvo buena, vino un montón de gente”: quiero verlo. Y para verlo tengo que estar. Me comprometo.

Noticias: ¿Cómo es eso de que nunca pensó en trabajar en la noche?
Cameroni: Es que soy recontra introvertido, aunque no parezca, medio cerrado, desde siempre, timidísimo.

Noticias: No puede ser. Trabaja de anfitrión.
Cameroni: Por eso, es una cosa que fui trabajando y solucionando a través de los años, incluso con terapia. Me tocó trabajar de esto por las circunstancias de la vida, porque mi hermano (Nd.R: Rubén, empresario de la noche, antiguo dueño del célebre y extinto boliche “Ku” de la ciudad costera) administra varias discotecas importantes de Pinamar y Buenos Aires… empecé a trabajar con él, y tuve que crear mi personaje. Capaz este trabajo fue una manera de fugarme de todos estos problemas. Me costó, mis primeros diez o quince años me costaba socializar. Ahora me sale natural. Igual siempre me sentí Mike Cameroni.

Noticias: ¿Los problemas que tenía con la sociabilidad tenían que ver con que en ese momento, hace treinta años, su sexualidad era tomada, quizás, como un tema más controversial que en la actualidad?
Cameroni: No. Nunca le di bola al tema de mi sexualidad, nunca hable de eso ni fue algo que me traumó. Siempre lo viví como algo natural. Lo bueno de trabajar en la noche es que la gente tiene otra cabeza, es un mundo más abierto. Jamás fue un problema.

Noticias: ¿Y con su familia tampoco tuvo problemas?
Cameroni: La verdad es que nunca hablé con ellos del tema. Sólo con mi hermano, en su momento.

Noticias: ¿Ni siquiera con sus padres?
Cameroni: No, nunca. Me parece que es una cuestión de educación, para qué le voy a andar hablando de mis gustos sexuales a ellos, que son de otra generación, gente grande. Me parece agresivo, en mi cabeza, para ellos. No sé. Imagino, igual, que en el fondo lo sabrán, pero nunca me dijeron nada.

Noticias: ¿No se quedó con las ganas de presentarles un novio, hacer un asado familiar algún domingo?
Cameroni: Jamás les presenté un novio. Tampoco estuve nunca en pareja (risas). Sólo tuve un gran amor, pero no fue correspondido, no se dio. Nunca tuve pareja estable, y capaz por eso soy como soy. Te lo juro. No me aguantan, soy un loco. Hay gente que nace para estar en pareja, vivir en pareja, y otros que no.

Noticias: ¿No le quedó en el tintero tener una relación?
Cameroni: Algún día capaz, puede ser. Nunca se sabe.

Noticias: ¿Por qué piensa que, en más de sesenta años, no pudo encontrar a nadie para que sea su pareja?
Cameroni: Creo que fue por mí, porque no me intereso. Estoy libre, divino así como estoy, me siento bárbaro. Además, hay cosas de mi intimidad que no quiero compartir con nadie. Duermo cómodo, solo, en una cama de dos plazas. A esta altura pasaron 60 años, estoy acostumbrado. Lo que sí, capaz me quedó en el tintero tener un hijo. Hace unos años unos amigos alquilaron un vientre, y ahí lo pensé un poco más. Pero así estoy bien, y ahora no me daría tener un hijo para sentirme su abuelo más que su padre.

Juan Luis González
(Desde Pinamar)