Personajes / 23 de marzo de 2018

Jorge Monastersky: “Se puede demandar por un retuit”

Logró que la Justicia condene a una tuitera por calumnias e injurias contra el esposo de Ana Rosenfeld. Límite e impunidad de la web.

Foto: Marcelo Escayola.

¿Y si escribir cualquier cosa en una red social tuviese el mismo efecto que decirlo cara a cara en una fiesta o en en una reunión de trabajo? Si los usuarios anónimos de Twitter o los perfiles falsos de Facebook pudieran ser fácilmente identificados, ¿tendrían el comportamiento que si gozaran de impunidad? El abogado Jorge Monastersky sentó un precedente que asustará a más de un influencer irresponsable: logró ante la Justicia Nacional de CABA que una mujer haga 150 horas de trabajo comunitario y se retracte en dos periódicos por haber calumniado al empresario Marcelo Frydlewski, marido de la letrada mediática Ana Rosenfeld. La propuesta original era que la autora del hecho pagara $ 500.000, pero no podía afrontarlo: “Como la instrucción de mis clientes era donar el dinero, me pareció oportuno que desarrolle esas horas de tareas comunitarias que cumplirían el objeto de devolver a la comunidad”, explica Monastersky, que es Doctor en Ciencias Jurídicas y Sociales y tiene un posgrado en Procesal Penal, Criminalística y Medicina Legal. Reservado con su vida privada, está casado y tiene dos hijos, se reconoce de espíritu rebelde y asegura que pese a promover y defender la reputación online, no suele googlear su nombre. Habrá que creerle.

Noticias: Con este fallo, ¿se terminó la impunidad en internet?
Jorge Monastersky: No. Hace falta mayor regulación. Que haya jurisprudencia puede ser el inicio para que la gente sepa que tiene la posibilidad de ir a Tribunales y que los jueces tomen conciencia de que esto puede generar un daño y que la Justicia debe dar respuesta.

Noticias: ¿Qué normas faltan?
Monastersky: Sanciones más fuertes a buscadores y redes sociales porque cuando se violan los términos y condiciones o alguien genera violencia u odio, muchas veces no hacen nada cuando deberían dar de baja esas cuentas. Debe haber multas fuertes para que cuando se toque su patrimonio, los buscadores actúen, para no viralizar estas situaciones que muchas veces son falsas. Esto no discrimina ni edad ni clase social. A cualquiera se le puede arruinar la vida por algo falso, o incluso siendo verdad, algo que no quiere exponer. Muchas veces se viola el derecho a la intimidad, la persona no prestó consentimiento. Uno pudo haber hecho algo o realizado un video y no quiere que se entere todo el mundo.

Foto: Marcelo Escayola.

Noticias: Con los videos, ¿es un buen consejo decir “no lo hagas”?
Monastersky: Eso es como decir: “Si querés que no te roben, no uses reloj”, más allá de que hay que tener cuidado y debe haber educación sobre cómo conducirse en redes sociales con menores y gente grande. Sobre lo que uno sube, hay que pensar si a mediano o largo plazo va a querer que siga porque es difícil bajar el contenido. En la Argentina no está la legislación, como sí en Europa, sobre el Derecho al Olvido, donde se puede pedir que bajen un contenido después de un tiempo.

Noticias: ¿Estamos maduros para debatir estas cuestiones?
Monastersky: Sí. En el corto plazo estará más regulado porque si no, hay una anomia total, la impunidad de que cualquiera dice cualquier cosa y no pasa nada. Tiene que controlar el que maneja la red social o los buscadores y el Estado debe aplicar sanciones a la altura.

Noticias: ¿No hay un riesgo en marcar ciertos límites?
Monastersky: Hay que diferenciar. Algunos intentan llevarlo para la libertad de expresión. La libertad de expresión está garantizada en la Constitución Nacional, pero no se puede dejar librado a que se diga cualquier cosa y que no tenga consecuencias. Hay gente que pierde un trabajo o no puede conseguirlo, otros pierden la representación de un contrato, le pueden cerrar una cuenta en un banco o no abrírsela, por eso tiene que haber sanciones y mayor conciencia de la gente que sube contenido a las redes. Todo el mundo googlea para saber quién es la persona antes de cualquier relación.

El caso por las calumnias al marido de Ana Rosenfeld tiene aristas cinematográficas y otras vinculadas al trabajo metódico del abogado. ¿Se llega al culpable como en las películas policiales? “A veces se da a través de otros tuits de la misma cuenta, porque hay indicios para determinar el autor”, detalla Monastersky y amplía: “Cuando no pasa eso, hay que recurrir a la prueba tecnológica. Mi consejo es certificar los mensajes por acta notarial. Luego pedir oficios a la red social para saber desde qué IP se hizo el tuit. Ese número de IP permite saber a qué compañía de servidores pertenece y así determinar quién es la persona conectada porque arrojará un domicilio. Ahí tendremos técnicamente el autor. Es más difícil cuando con una red pública o abierta”.

Noticias: ¿En este caso, se identificó al responsable por un “error” que cometió en su Twitter?
Monastersky: Tenía una serie de tuits vinculados a una actividad profesional (abogacía). En la investigación, armamos un rompecabezas de quién era la persona. Pedimos pruebas por si ella no reconocía que era la autora de los mensajes. Las pruebas nos llevarían a demostrarlo ante el tribunal. Entiendo que reconoció la autoría porque la prueba tecnológica lo demostraría.

Foto: Marcelo Escayola.

Noticias: ¿Conocía la autora al señor Frydlewski?
Monastersky: No tenía ningún tipo de conocimiento previo.
Noticias: ¿Sabe por qué hizo esos comentarios?
Monastersky: No, pero uno puede ver en redes sociales agresiones que no tienen ni razón ni coherencia, más allá de que no se justifica la violencia.

Noticias: ¿Se puede demandar a alguien por un retuit?
Monastersky: Si una persona le dio difusión a una acusación falsa y el otro se siente calumniado o injuriado, se puede. Cuando las personas vean que la Justicia actúa y que tiene consecuencias decir cualquier cosa, la gente va a ser más prudente.

Noticias: Las calumnias e injurias ya no tienen pena de prisión. Si hubiese sido una amenaza, ¿sería distinto?
Monastersky: Tendría el mismo trato que si se hace en vivo. No modifica ni la escala penal ni el delito.

Noticias: ¿Alguien podría ir preso por un tuit?
Monastersky: Sí. Tenemos el antecedente de la persona que amenazó a la hija del Presidente.

Noticias: ¿Cuál es su relación con las redes sociales?
Monastersky: Uso Twitter prácticamente a nivel profesional, no subo fotos personales ni recomiendo exponer a menores. Muchas veces alguien pone “estoy de vacaciones en Italia”, sube fotos y antes tiene imágenes de su casa. Cualquiera puede identificar donde vive y le pueden robar solamente porque la persona avisa que está de vacaciones. Hay que ser responsables y enseñar los riesgos que implica.

Noticias: ¿Qué hace muy bien y no tiene que ver con trabajo?
Monastersky: Cocinar. Puede ser carnes, pescados, pastas, risotto. Desde chico.

Noticias: ¿Aprendió de alguien?
Monastersky: Mirando. Me relaja, lo hago los fines de semana, cuando estoy más distendido.

Noticias: ¿De dónde vino su inclinación al Derecho?
Monastersky: Vengo de una familia con una vara alta. Mi padre, médico cardiólogo, trabajó 25 años con René Favaloro, cuando empezó en el Sanatorio Güemes. También tenía amigos periodistas, sus dos mejores amigos eran Sergio Villarruel y Rodolfo Bauza. De chiquito yo les cocinaba. Y mamá es soprano, canta música lírica. ¿Cómo llegamos a esto?

Noticias: Su inclinación por la Abogacía.
Monastersky: ¡Cierto! Siempre fui medio rebelde. En el colegio te decían: “¡Bueno, te callás!”. Siempre me revelé al “te callás”. Pedía que me fundamentaran. Era molesto porque me rebelaba ante la autoridad. Con respeto, pero no decía “sí señor”. Tuve un derrotero por varios colegios, en la facultad me sentí más identificado y me fue bien. Eso tiene que ver con el Derecho, que es una herramienta para poner situaciones injustas en la Justicia y generar resoluciones equitativas. La Justicia, quizás hoy bastante golpeada, es una herramienta esencial en la democracia de un país.

Noticias: Por lo que cuenta sus docentes lo odiaban, ¿correcto?
Monastersky: ¡Bastante! La rebeldía tiene sus consecuencias.

 

Juan Bautista Torres López
@jbtorreslopez