Clásica / 12 de abril de 2018

De menor a mayor

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★★★ El ciclo Nuova Harmonia comenzó su temporada con un recital de Vincenzo Costanzo, un joven y promisorio tenor italiano que ya ha cantado en algunos importantes teatros europeos. Para su debut en Buenos Aires, el cantante eligió una serie de grandes éxitos del repertorio vocal italiano, centrada en arias de óperas y canciones.
Tras un comienzo algo tímido, Costanzo fue ganando aplomo y mostró una voz de timbre atractivo, canto expansivo y musicalidad. Sin embargo, la utilización de amplificación en el concierto impidió que pudieran apreciarse sus cualidades vocales. El propio tenor decidió usar micrófono, un recurso innecesario para un cantante lírico en una sala de las características del Coliseo.
El recital estuvo planteado como un show distendido, en el cual el pianista Giovanni Auletta ofició también de presentador. Sus breves comentarios antes de cada pieza aportaron calidez al concierto y una conexión especial entre los artistas y el público.
Hacia el final de la primera parte, con “Ah, la paterna mano”, de “Ernani”, de Verdi, Costanzo dio rienda suelta a su expresividad para brindar uno de los mejores momentos. También encontró matices exactos y remarcó la intencionalidad de las palabras en canciones como “Cor ‘ngrato” y “Torna a Surriento”. Menos convincente fue su interpretación de “Nessun dorma”, aria que pareció llevarlo al límite de su capacidad vocal.
El cierre del programa, con “Volare”, de Domenico Modugno, incluyó la participación del público, a pedido del tenor. A modo de bis, eligieron “O sole mio”, otro hit ineludible, encarado con entrega y pasión.

 

Concierto del tenor Vincenzo Costanzo junto al pianista Giovanni Auletta. Nuova Harmonia. Teatro Coliseo.