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Sin categoría / 20 de abril de 2018

Chicos en problemas

Qué libros leerles a los chicos para ayudarlos a superar conflictos, miedos, ansiedades y pérdidas. El consejo de una especialista.

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“¿Qué libro le puedo regalar a una nena de 10 años que acaba de perder a su hermana en un accidente de tránsito?”, me preguntó hace unos meses una diseñadora del diario La Nación, donde escribo una sección semanal de recomendados de literatura infantil desde 2015. Suelo recibir preguntas de ese estilo y pedidos de sugerencias para lectores iniciales con demandas puntuales: datos sobre especies de dinosaurios, divorcio inminente, llegada de un hermanito, miedos nocturnos, bullying y otros. En los últimos años, la oferta de libros para chicos ha crecido tanto en cantidad y en calidad que cada vez resulta más difícil saber qué elegir en las librerías sin gastar una fortuna y sin equivocarse.
Cuando recibí la consulta sobre el título ideal para abordar con un chico la dolorosa cuestión de la muerte, estaba rodeada de ejemplares y de catálogos de editoriales locales grandes, medianas y chicas. Leía sin parar para descubrir tesoros y autores, sellos y colecciones, personajes y tramas. Buscaba 100 títulos (101, en realidad) para armar una guía dirigida a padres, abuelos, tíos, maestros, bibliotecarios y demás encargados de poblar la biblioteca familiar con títulos para chicos desde los primeros años de vida hasta el fin de la escuela primaria.
Hacía un tiempo ya que había llegado a mis manos “Un hueco”, de Yael Frankel, un bellísimo álbum ilustrado que describe la angustia que oprime el pecho cuando falta un ser querido. Publicado por Calibroscopio, sello independiente nacional pionero en el género LIJ (literatura infantil juvenil), el texto no menciona la muerte de forma explícita. El hueco del que habla la autora e ilustradora argentina (y que aparece representado en todas las páginas) puede referirse a un abandono, una despedida, una separación. Cada chico lo interpretará a su manera, como pueda, según su contexto y sus competencias. Pero, estoy segura, lo ayudará a entender qué sucede cuando se siente por primera vez un vacío en el corazón.
Hay libros sobre todos los temas y, en esa diversidad, hay títulos excelentes, buenos, mediocres y malos. Hay libros carísimos y otros de precios accesibles para el bolsillo promedio. Hay muchos de colección y otros de ediciones berretas. Hay álbumes con páginas troqueladas y recursos didácticos; otros sin textos y otros sin dibujos, con palabras tan cautivantes que no dan ganas de terminar la lectura. Lo más importante: hay un libro (y más también) para cada lector. La clave es encontrarlo. Después sólo queda disfrutar.

Insomnes
La hora de dormir suele ser motivo de conflicto en la mayoría de los hogares con chicos: al final del día, los padres están agotados y muchas veces los pibes estiran el momento de apagar la luz hasta el infinito y más allá. Es por eso que el recurso de leer un cuento en la cama sigue siendo el mejor para aquietar energías.
Entre los cuentos clásicos, “El pequeño elfo Cierraojos”, de Hans Christian Andersen, es perfecto para leer a lo largo de una semana. Son siete cuentos: uno se titula “Lunes”, otro “Martes” y así y están narrados por un pequeño elfo especializado en hacer dormir a los chicos en paz. La edición de Edelvives está ilustrada por Éric Puybaret y es preciosa.
Entre los libros nuevos para descubrir recomiendo “Palabras para la noche. Instrucciones para un buen dormir”, de Annie Agopian y Albertine, publicado en el país por el pequeño sello Limonero. El texto induce a relajarse mediante consignas poéticas como “Dejar que los dragones interiores se adormezcan” y “Deslizarse con delicia bajo la manta más suave. Escuchar atentamente el llamado de las sábanas… Y mirar cómo se anima el gran bosque de las palabras-sueño”. Para los más chiquitos, “Arrorró”, de Ruth Kaufman y Cristian Turdera (Pequeño Editor), apunta a la complicidad de los adultos a través de la figura de un padre que le canta el arrorró a su hija que se resiste a dormir e inventa otras canciones de cuna. El libro combina poesía, humor y bellos dibujos. Otro del estilo es “Todos duermen”, de Roberto Cubillas y Dani The O (Comunicarte), que tiene como protagonista a un chico que está nervioso porque al otro día tiene prueba de matemática.

Con miedo
En muchos casos los chicos no duermen porque de noche aparecen los miedos comunes de la infancia: a la oscuridad, a los monstruos, a la soledad, a la muerte. Para aliviar esas situaciones hay libros especiales como “Una cama para tres”, de Yolanda Reyes (Loqueleo), que narra un cuento protagonizado por un nene que no quiere dormir solo. En “Agatha y la oscuridad”, de Anna Pignataro (El Ateneo), también se abordan los terrores comunes en la infancia (a las tormentas y los truenos, a los monstruos y los bichos) y también hay ideas piolas para ayudar a los chicos a superarlos.
Entre los autores locales, Ana María Shua en “El país de los miedos perdidos”, ilustrado por Sebastián Dufour (Aerolitos), y Raquel Cané, en “El libro del miedo”(V&R), abren puertas con historias para perderle miedo al miedo.

Ausencias
Tema difícil si los hay es el dolor que provocan las enfermedades y las ausencias de los seres queridos. Para tratar esas situaciones sugiero libros ilustrados como “El tiempo de mi casa”, de Samuel Castaño Mesa (Tragaluz), que muestra la vida cotidiana de una familia y el paso del tiempo marcado por un reloj de pared. También, “La balada del rey y la muerte”, de Koos Meinderts, Harrie Jekkers y Piet Grobler (Pípala), protagonizado por un rey que se niega a morir y para eso manda encarcelar a la muerte, y “Bigudí”, de Delphine Perret y Sébastien Mourrain (Limonero), que presenta a una anciana de pelo blanco, que anda siempre acompañada por Alfonso, su bulldog francés. Cuando el perro muere de viejo, la mujer se pone muy triste e inicia un duelo que la llevará, con el tiempo, a descubrir sorpresas gratas.

Portarse bien o mal
“Petit el monstruo”, de Isol (Calibroscopio) y “Donde viven los monstruos”, de Maurice Sendak, son dos referentes obligados para hablar con los chicos sobre los monstruos internos. En “Petit”, la autora plantea qué es portarse bien y portarse mal (o, en definitiva, ser bueno o ser malo, según la sociedad) y lo hace con ironía y humor. Es uno de los libros que eligen los profesores de filosofía para tratar el tema de la “buena” o “mala” conducta en clases para chicos. Escrito e ilustrado por Isol, es ideal para plantear también cuestiones como los límites y el respeto, sin metáforas ni moralejas. En “Donde viven los monstruos”, publicado en 1963 y editado en español por Kalandraka, una madre llama monstruo a su hijo, cansada de sus travesuras, y lo pone en penitencia en su cuarto. Allí Max imagina que es el rey de los monstruos del bosque.
Un personaje reciente que ya se instaló con fuerza en el universo de los libros ilustrados es Monstriña, creada por María Verónica Ramírez, cuyo primer libro publicó Planeta el año pasado. Con dibujos contundentes y un texto breve, la autora presenta a una nena muy especial que no teme a los monstruos propios y ajenos. Y para hablar sobre monstruos internos nada mejor que “No (es así)”, de Pablo Bernasconi (La Brujita de Papel). El autor e ilustrador, finalista argentino en 2018 del prestigioso premio Hans Christian Andersen, considerado el pequeño Nobel de la literatura infantil, muestra en su álbum a un chico caprichoso y testarudo que aprende que no siempre se puede tener razón.
Como recomendación final, un guiño a los padres: “Quetren, quetren”, también de Bernasconi, publicado por el mismo sello. ¿Qué tiene de especial? Fue escrito y dibujado a cuatro manos por el autor y su hijo Franco, de 10 años. Tiene formato de acordeón, rimas y dibujos de trenes coloridos que hizo el nene desde muy chiquito y que el papá, orgulloso, reunió en un álbum para compartir en familia.
Natalia Blanc es autora de “La vuelta al mundo en 101 libros para chicos. Una guía de viaje literaria” (Planeta).