Arte / 23 de abril de 2018

Fragmentos del tiempo

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Más de una docena de exposiciones de fotografías confluyen actualmente en Buenos Aires inaugurando una serie de interrogantes ¿Será que la fotografía llegó ya a la mayoría de edad? ¿Será que el mercado la reclama? ¿Será que es más fácil de transportar y, con archivos digitales, se puede copiar en el lugar? La fotografía tiene apenas 180 años y sigue siendo, en términos históricos, un medio nuevo pero estimulado por veloces cambios en la tecnología.
Además de “Archivo Aldo Sessa 1958-2018: 60 años de imágenes”, Museo de Arte Moderno, el Moderno, despliega “Alberto Goldenstein: La materia entre los bordes. Fotografías 1982-2018” y “Zanele Muholi: Somnyama Ngonyama [¡Salve, oscura leona!]”. La exhibición de Sessa se compone de 700 fotografías que abarcan sorprendentes momentos: fotoperiodismo, viajes con imágenes de Inglaterra de 1970 (foto), retratos de artistas y escritores, instantes políticos, del Teatro Colón y más. La obra se ve en dos salas; en la mayor, las fotos (de distintos tamaños) están colgadas de piso a techo y el público se demora y entusiasma.
En Fototeca Latinoamericana, FoLA (Distrito Arcos), se luce la retrospectiva de Andy Goldstein, “Inventarios”. Son fotos que condensan más de 40 años de trabajo y emociones y giran alrededor de cinco núcleos temáticos: “Ezeiza”, “Río Cuarto, “La muerte de la muerte”, Gente de su casa” y “Vivir en la tierra”.
Malba sigue con las penetrantes fotos del peronismo de Sara Facio. CCK con individuales de Bruno Dubner y Jorge Miño y fotografías incluidas en “Le visitants”, de la colección de Fundación Cartier. Usina del Arte despliega “Studio Harcourt: 100 mujeres que cambiaron al mundo”; poblada por imágenes de locales e internacionales, el título le queda grande. “Testigo del rock” exhibe imágenes de la historia del rock nacional, Colección José Luis Perrota en Museo de la Ciudad.
Arte x Arte – Fundación Alfonso y Luz Castillo despliega la provocadora exhibición “Borrador de un cuerpo intervenido”, fotografía y video de 29 jóvenes artistas de varios países. Las curadoras Ana Casas Broda (España-México) y Gisela Volá (Argentina) señalan que la exposición aborda el cuerpo como territorio de la identidad individual y colectiva, como terreno de la experiencia, de la sexualidad, la maternidad, los vínculos con el otro, la interacción con la sociedad como espacio político y poético. Así se suceden cuerpos rebeldes, distópicos, modificados, violentados, gozosos, desnudos, cubiertos, de fiesta como el de los chuntaes (hombres que se visten de mujeres) en Chiapas, en imágenes de Roberto Tondopó. Son fotos no complacientes de Giulia Iacolutti, Citlalli Eb, Mariana Bellone, Margarita García Faure, Gabriela Rivera Lucero, Fernanda Magalhaes, Luana Navarro, Lorena Fernández, Guadalupe Gómez Verdi, Gabriela Olivera, Fernando Montiel Klint, y otros. Carol Espíndola cita en aquí a “La Cazadora de los Andes” (1891) de Felipe Santiago Gutiérrez, primer desnudo del arte mexicano.

 

Muestra fotográfica de “Aldo Sessa” en El Moderno, Av. San Juan 350. “Borrador de un cuerpo intervenido”, ArtexArte.