Mundo / 19 de mayo de 2018

La boda de Harry y Meghan y el fantasma del racismo

La naturalidad de la novia ha llegado al corazón de la mayoría de británicos, pero no de todos. A algunos les molesta que tenga raíces afroamericanas.

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Meghan Markle y su naturalidad han llegado al corazón de la mayoría de británicos, pero no de todos. A algunos les molesta que la flamante esposa del príncipe Harry tenga raíces afroamericanas, y la actriz incluso recibió amenazas. Esta es una de las razones por las que la boda se celebrará el próximo sábado tras los muros del castillo de Windsor, y no en Londres.

Meghan, de madre negra y padre blanco, ha sido objetivo de ataques en Reino Unido en varias ocasiones. El príncipe Harry se vio obligado a proteger a su prometida de “insultos y vejaciones” en un comunicado: denunció “el sexismo y el racismo de los ‘trolls’ en las redes sociales” y los tintes racistas de algunos medios británicos.

Harry se mostró preocupado por la seguridad de Meghan asegurando que se había cruzado la línea. Su comunicado, de hace ya meses, le valió muchas alabanzas, pero no sirvió de mucho: varios cartas siguieron llegando al palacio de St. James de Londres, donde se encuentran las oficinas de la familia real, con mensaje racista y amenazas para la futura princesa. Uno de los acontecimientos más destacados en la previa a la boda real, fue el escándalo de racismo en el partido populista de derechas Ukip, que incluso le costó el puesto a su líder, Henry Bolton. La novia del político, 30 años menor que él, admitió haberle enviado mensajes a un amigo en los que hablaba de forma peyorativa de Meghan. También advertía de que la estadounidense allanaba el camino para un rey negro en Reino Unido. La novia del ya ex líder del Ukip se disculpó por su “impactante lenguaje” y al mismo tiempo alegó que habían sacado de contexto sus comentarios. Bolton se separó de ella, pero eso no evitó que perdiera su puesto dentro del partido.

* Corresponsal en Londres para DPA.