Personajes / 24 de mayo de 2018

Horacio Fontova: “La transa avanza y se come a la cultura”

Su militancia en La Cámpora, su fervoroso hippismo, sus años de gloria televisiva, la muerte y la nada. Variaciones de un artista sin careta.

Horacio Fontova

Colgó el vestido de Sonia Braguetti en el ropero, le puso naftalina y ahí quedó para siempre. Lo llamaron varios programas que buscaban resucitar su personaje, pero sin “Don Johnson” no habría más Sonia. Desde Raúl Alfonsín a Julio Bocca, numerosos protagonistas de los ´90 probaron sus labios de bigotazo leninista. Sonia era fogosa, aunque “una mina fiel”: “La fidelidad es así. Sonia existía con ‘El Petiso’, sola hubiera sido medio usurpadora”. Ese fue el tributo a su amigo Jorge Ginzburg, con quien se mantuvo durante un lustro en la cresta de la televisión con “Peor es nada”, magazine satírico que marcó una época. Justo él (hippie ortodoxo, músico por naturaleza y actor adoptivo), al que la televisión le parecía “recontra careta”, se cargó dos Martín Fierro.

Dos décadas y media más tarde se acerca en franciscanas por el Club Atlético Fernández Fierro, las botamangas del jean arremangadas, el estuche de la viola empuñado como un arma, las chuzas largas, la boina y el alma negras. Horacio Fontova es El Nigger (así se llama) y se presenta cada jueves de mayo en este escenario. Llega con Gaby Martínez Campos, su mujer, productora y compañera de ruta desde hace 20 años. Con ella vive en un PH de Villa Crespo, barrio que patea (porque vendió su Duna Weekend, hastiado del tránsito) y donde los vecinos lo aprecian: la juventud de La Cámpora (organización que apadrina en la comuna 15), la barra de Atlanta y un poco menos las clientas del mercado chino, a quienes les hace conocer sus discrepancias cuando se quejan de los precios y “la pesada herencia”.

Noticias: Su madre era concertista de piano y su padre, cantante lírico, ¿qué lo llevó a los géneros más populares?
Horacio Fontova: Estudiar piano implicaba solfeo y teoría. Era tan aburrido. Hasta que un día, cuando tenía trece o catorce, apareció una prima mía, Susana, folclorista. Me regaló una guitarra y empezó a enseñarme zambas, chacareras, cuecas y dije: “qué lindo es esto”. Podía haber sido un músico clásico como mis viejos pero la pasé bien.

Noticias: ¿Hay algún lugar de la música que detente hoy la fuerza contestataria del rock de los ´60 y ´70?
Fontova: La rebeldía contra el sistema se representa a través de la cultura y del arte. Cuando necesitás protestar, la creatividad se incrementa. Cuando la pasás bien durante doce años, no necesitás hacer canciones de protesta. Ahora volví a hacer mi tema “Me tenés podrido”, que hice contra los milicos. Ahora es momento de volver a hacer canciones de protesta.

Noticias: ¿Siempre tuvo militancia política?
Fontova: Siempre fui hippie, apolítico, anarco, tendiente a lo izquierdoso. Nunca le di bola a la política, pero me gustó contribuir con buenas causas, sin afiliarme a ningún partido. Hasta que apareció un sujeto que no conocía, Néstor Kirchner. El día que hizo bajar los cuadros de estos milicos dije: “Hermano, de ahora y para siempre, te pertenezco”. Tanto es así que soy padrino de la comuna 15 de La Cámpora de Villa Crespo. Decís La Cámpora y da miedo, todos piensan que es una juventud hitleriana, que estamos enfierrados y nada que ver. Son jóvenes muy instruidos que hacen todo ad honorem. Es amor, pasión, ganas de contribuir con el bienestar general. Se inventan mentiras tan grandes que la gente se las cree. Una de esas mentiras es que La Cámpora es un nido de ratas.

Noticias: ¿No cree que podría haber sido más transparente? ¿Hechos de corrupción como el de José López no les hicieron ruido?
Fontova: Esas son pequeñas historias paralelas. Ahora deberían estar presos tipos que se afanan millones por segundo. No sé qué pasó. Desde chico amé la ciencia ficción y esto tiene un sabor a ciencia ficción tremendo. Hace poco, en el mercadito chino había una señora puteando por los precios y le digo: “Ya no se puede vivir así”. La tipa me dice: “Ahora hay que pagar la fiesta”. Trato de hablar tranquilamente, de informar y le pregunto: “¿Estás al tanto de los Panamá Papers, de las cuentas offshore de Macri y de su banda?”. ¿Qué me dice esta mujer? “A Mauricio le hicieron una cama con los Panamá Papers”. ¿Qué más podés decirle? Casi le doy un beso. Hay gente a la que le inocularon una confusión terminal.

Noticias: ¿Qué es “Variaciones Nigger”, su ciclo de conciertos?
Fontova: Es una conjunción de los tres conciertos que hago. Uno se llama “El color de mi tierra”, folclórico; otro se llama “El affaire Luciana”, relatos de aventuras amorosas que me dan pie para tocar músicas del mundo; y está la parte tanguera.

Noticias: ¿Cómo llegó a la televisión con Jorge Ginzburg?
Fontova: Con El Petiso Ginzburg éramos culo y calzón. Lo conocí cuando me hicieron notas por mi música en “La noticia rebelde”. Fue como un flechazo. El Petiso era un rufián de aquellos, éramos dos delincuentes. Nos encantaba hinchar las bolas y delirar. Él me decía: “Por qué no hacemos esto en la tele”, y yo decía: “No me jodas, la tele es recontra careta y yo un viejo hippie”. Al final salió un programón. Y cómo nos divertimos e hicimos divertir a la gente en medio de una situación de mierda.

Noticias: ¿Algún entrevistado puso reparos a los besos de Sonia?
Fontova: Sí. Hubo un par de invitados que accedieron a ser reporteados mientras este tipo no les diera un beso en la boca. A los demás les gustaba Sonia. Cuando el invitado era un tipo, el Petiso me decía: “¿Y, no le vas a dar un piquito?”. Y yo: “Sí, Don Johnson”, y ¡muack! Cuando la invitada era un bombonazo, le decía: “Mire, Don Johnson”, le comía la lengua y el Petiso se ponía verde. Era tan inteligente, tan rápido. Nos llamaban Sexopa y Escato. El sexo y la escatología, la podredumbre.

Noticias: ¿Por qué casi no hay más programas de humor en la TV abierta?
Fontova: Habría que poner a un buen sociólogo a que investigue. No lo puedo entender, pero veo cómo avanza la cuestión transa y eso se come a la cultura. Uno de los emergentes de la cultura es el humor porque es cultura popular. Cuando está instalado algo que sólo se refiere a los negocios y a las empresas, la cultura que se vaya a la mierda. Diviértanse como puedan. El último bastión que queda es Diego Capusotto, que además es un gran tipo.

Noticias: ¿Cree que hay algo más allá de la muerte?
Fontova: No. Fui al Colegio La Salle y siempre digo que de ese colegio salen Grondonas (por el periodista) y Fontovas. Ahí aprendí a ser ateo. Creo en la naturaleza y que las religiones son paliativos inventados por el hombre. No sé de dónde salimos, de la nada, es un misterio, y después volvemos a la nada. Agradecido de que un embrión salga y disfrute durante unos 80 años, sin entender bien por qué está ni de dónde salió ni a dónde va. Mi tía Tata, que murió a los 96, me dijo: “Espero no extrañar esto”. Le dije: “No te preocupes, cuando se acaba, se acaba”.

 

Damián Richarte
@DamianRicharte