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Mundo / 25 de mayo de 2018

Cuando Harry conoció a Nacho: el príncipe y el polista

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Desde que Máxima conquistó el corazón de Guillermo de Orange, la realeza se convirtió en un mundo más familiar para los argentinos. Por eso, muchos de ellos se quedaron el 19 de mayo frente a sus televisores para poder seguir el minuto a minuto del casamiento del príncipe Harry de Inglaterra y la actriz norteamericana Meghan Markle. Hubo sólo dos argentinos que fueron invitados a la ceremonia y pudieron ser testigos de la llamada boda del año: el polista Ignacio “Nacho” Figueras (40) y la ex modelo Delfina Blaquier (38). El deportista y su mujer formaron parte de los 600 invitados al enlace del hijo más chico de Lady Di, donde también dijeron presente figuras internacionales como George Clooney, David Beckham y Oprah Winfrey, entre otros.

Los argentinos hicieron su entrada a la Capilla de Saint George, en el castillo de Windsor, –donde tuvo lugar la ceremonia–, al estilo de una alfombra roja de Hollywood. Fueron de los primeros en llegar, y lo hicieron tomados de la mano y con un look monocromático. Él lució un traje azul marino y corbata de Ralph Lauren, marca de la que es modelo, mientras que ella optó por un vestido al cuerpo con talle princesa, de vuelo irregular, de Acheval Pampa, en color aguamarina. Eso lo combinó con un fascinator a tono (el sombrero que deben llevar las mujeres por protocolo en los eventos de la realeza), clutch azul y unos zapatos en tono crudo. Desde Instagram, la pareja compartió algunos de los momentos del evento como la salida de la iglesia de Harry y Meghan como flamantes marido y mujer. El hecho de poder mostrarlo en las redes sociales fue un lujo que se pudieron permitir los invitados por tratarse de un evento más descontracturado, ya que al ser Harry el sexto en la línea de sucesión al trono, no se trató estrictamente hablando de una boda real.

Luego de la iglesia, el festejo continuó con una recepción VIP en la “Frogmore House”, una mansión del siglo XVII donde sólo tuvieron acceso 200 personas, entre familiares y amigos más cercanos de la pareja. Allí, también estuvieron Figueras y Blaquier. Ella se cambió de atuendo y optó por un vestido más jugado de Johanna Ortiz estampado, con volados, espalda al descubierto y con el detalle de un moño negro a la altura de la cintura. Un look más acorde con el convite que tuvo como menú hamburguesas y algodón de azúcar, y la participación de Elton John, amigo de Lady Di.

El deporte como nexo. Pero ¿cómo llegaron los argentinos a ser parte de semejante evento? Gracias al polo, Figueras pasa gran parte del año en Inglaterra. Allí se mueve como una celebridad. De hecho, lo conocen como el “David Beckham” de este deporte. Y fue en ese ámbito en el que conoció a la familia real, un deporte que siempre sirvió de plataforma para causas benéficas de la corona. En 2007, Figueras se convirtió en uno de los primeros embajadores de la fundación benéfica de Harry llamada Sentebale, que presta apoyo a niños huérfanos y afectados por el VIH/SIDA en Lesotho y Botswana, África. Desde entonces el argentino colabora con las acciones solidarias ligadas con el deporte ecuestre como la copa “Royal Salute Polo Cup” en la que ha competido en varias oportunidades con los hijos de Lady Di.

En una entrevista, Nacho se animó a diferenciar las capacidades de los hermanos en el campo. “William juega como defensor, Harry en cambio va más al frente, quiere anotar goles. Con él peleamos todo el tiempo de una buena manera. A veces también apostamos”, dijo.

Esos 11 años compartidos en el campo de juego hicieron que Nacho y Harry entablaran una amistad que incluso, cuando el príncipe visitó Sudamérica en el 2014, la pareja argentina los recibiera en una de sus estancias. Por eso no resultó raro que el día previo a la boda, Figueras fuera uno de los invitados al programa “Good Morning America” para hablar sobre el príncipe. “Estoy muy feliz de que se haya encontrado con Meghan. Estoy seguro de que va a ser un increíble esposo y un gran padre”, contó el argentino, que es papá de cuatro hijos junto a Delfina, con quien llevan más de 20 años juntos.

Hijo de un ingeniero agrónomo y un ama de casa, Figueras debutó en el polo a los 17 años en París. En 1997, en medio de un partido, el fotógrafo Bruce Weber lo invitó a ser modelo de Ralph Lauren. Allí debutó en la industria de la moda en una campaña junto a Penélope Cruz. Desde entonces, se ha codeado con figuras internacionales como Madonna, Marc Jacobs o Hugh Jackman.

A diferencia de su marido, para Delfina Blaquier la sangre azul no es extraña en su familia. Nieta de Malena Nelson Hunter de Blaquier, su apellido está ligado a la aristocracia. Dueños del Complejo Agroindustrial Ledesma, en la estancia familiar de “La Concepción” se han alojado personajes como el príncipe Enrique de Dinamarca. Incluso, Malena habría tenido un affaire con Felipe de Edimburgo, marido de la reina Isabel II, según declaró hace unos años otra de sus nietas, Concepción Cochrane Blaquier. Es decir, con el mismísimo abuelo del príncipe Harry. Fantasía o realidad, nada parece opacar la vida de cuento de hadas de Figueras y Blaquier, la de esos dos argentinos que desde Buenos Aires lograron pisar el Castillo de Windsor.