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Economía / 30 de mayo de 2018

Bienvenido al infierno: Del tambaleo al ascenso de Dujovne

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Nicolás Dujovne: ascenso al infierno

El ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, responsable máximo de la lucha contra la evasión tributaria, quedó golpeado anímicamente después de la tapa de NOTICIAS del pasado 13 de abril. Aquella que decía: “Evadió, blanqueó y es ministro”.

De inmediato opositores pidieron la renuncia de este ministro que había llegado al Gobierno con un poder acotado, prácticamente a cargo de lo que antes era una secretaría. Es que el presidente Mauricio Macri no quiere un superministro de Economía y por eso subdividió esta cartera históricamente poderosa. Incluso intelectuales del oficialismo pidieron entonces la cabeza de Dujovne, pero el jefe de Estado lo ratificó: “No les des bola a las versiones”.

El ministro incluso se sonrojó y escabulló cuando periodistas argentinos lo abordaron el 18 de abril en un acto en la embajada en Washington, el mismo al que asistió por sorpresa la directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), la francesa Christine Lagarde. Para entonces ya hablaban de un rescate del Fondo.

En el almuerzo que Dujovne le había ofrecido a Lagarde en su casa del Bajo Belgrano el 15 de marzo se había comentado la posibilidad remota de que la Argentina necesitase el salvataje que finalmente pidió Macri el 8 de mayo. Aquel almuerzo con diez comensales que costó al Estado 31.000 pesos y los gastos públicos de Dujovne en dos vuelos privados y en alfajores Chocoarroz fueron detallados en una nota del diario Perfil del 29 de abril y provocaron más polémica. Pero con la corrida cambiaria posterior ambos asuntos quedaron relegados. El incumplimiento impositivo sólo fue recordado este 23 de mayo por diputados del Frente de Izquierda en la interpelación al jefe de Gabinete, Marcos Peña.

inflación en alza

Coordinador. Es que por estos días Dujovne quedó encumbrado como coordinador del área económica, que abarca los ministerios del Interior y Obras Públicas, Finanzas, Producción, Agroindustria, Energía, Transporte, Trabajo, Turismo y Modernización. Se trata de un ascenso de categoría, aunque lejos está de convertirse en un superministro.

Es más: tal vez sea un ascenso al infierno, un infierno en el que puede quemarse o sobrevivir y salir triunfante. En el Gobierno admiten que puede ser la figura pública que cargue con el costo político del mayor ajuste que deberá implementar como contrapartida del salvavidas que le arrojará el FMI a la Argentina para cubrir sus necesidades financieras próximas, ahora que los mercados externos han dejado súbitamente de prestarle. Aunque en el Ejecutivo tampoco niegan que el propio Macri también terminará pagando costos, algo que preocupa tras su caída de imagen en las últimas encuestas.
La nueva función consiste en coordinar no el área económica sino el ajuste del gasto público. Antes eran los vicejefes de Gabinete, Mario Quintana y Gustavo Lopetegui. Pero el tridente que ambos y Peña integran quedó dañado por la última crisis cambiaria, que se originó a partir de múltiples factores externos e internos, como la presión del trío para elevarle las metas de inflación al presidente del Banco Central, Federico Sturzenegger, el 28 de diciembre.

Este 22 de mayo, Dujovne estrenó ese rol de control del gasto en una reunión con los ministros del área económica, a la que tuvo la cortesía de invitar a Quintana y Lopetegui. Pero los dos vicejefes seguirán teniendo su poder a la hora de monitorear todos los demás aspectos de la gestión por fuera de lo que es el ajuste.

 

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Este ahorro imperioso en una coyuntura en la que el país pide un rescate al FMI quedó en manos del interlocutor natural con ese organismo: el ministro de Hacienda. Además, Dujovne, con francés fluido, ha logrado entablar una buena relación con Lagarde, más allá de que ella lo chicaneó al recibirlo en Washington para comenzar la discusión del blindaje el 9 de mayo por la falta de mujeres en el equipo negociador. “Que Nico tenga una relación especial con Lagarde es un invento de los medios”, advierte un amigo del ministro.

Dujovne tiene la ventaja de conocer en persona a Eric Trump, hijo del presidente de Estados Unidos, máximo accionista del FMI. Él asesoró a los Trump para construir en 2014 una torre en Punta del Este. El cuñado de Dujovne, Moisés Yellati, es socio de Donald Trump en ese proyecto. “Dujovne lideró ese proyecto, pero no creo que haya hablado más de una vez con Donald Trump. Es un invento que tenga una estrecha relación”, reconoce el amigo del ministro.

“Nico hará lo mismo que antes hacían Quintana y Lopetegui con el gasto, pero será más transparente porque él pone la cara como ministro de Hacienda e interlocutor con el FMI, tiene un equipo profesional y tiene mejor relación, más horizontal, con el resto de los ministros”, relata el amigo. Alguna vez hasta el ex jefe de la AFIP Alberto Abad le había reprochado a Quintana, dueño de Farmacity y otras empresas: “Vos no sos mi jefe sino Macri”. Lopetegui, ex CEO de LAN Argentina, tiene fama de hosco. En cambio, Dujovne “es una persona amable y humilde que se lleva bien con todos y eso ayuda”, cuenta su amigo. “Antes la coordinación se hacía pero de forma improvisada, con un equipo pequeño y amateur, y con una impronta política”, agrega el defensor del ministro.

Pares. En su primera reunión de coordinación presupuestaria les pidió a sus colegas -porque siguen siendo pares, y no subordinados- que le propongan dónde pueden ajustar en sus carteras. No es que Dujovne se pondrá por encima de referentes de trayectoria en el PRO como los ministros del Interior, Rogelio Frigerio, o de Transporte, Guillermo Dietrich, sino que se busca dar una señal al FMI, de empoderar a quien negocia, y otra a los mercados, de reaccionar a las críticas de descoordinación en la política económica.
Este 23 de mayo comenzó en Washington la negociación técnica con el staff del FMI. Dujovne envió a su secretario de Hacienda, Rodrigo Pena, y a su jefe de asesores, Guido Sandleris, y el ministro de Finanzas, Luis Caputo, mandó a su secretario del área, Santiago Bausili.

El Fondo les pide que ahorren más: que la meta de déficit fiscal primario (antes del pago de intereses de la deuda) de 2018, que Dujovne ajustó hace pocas semanas del 3,2% del PBI al 2,7%, se profundice aún más hasta el 1,7%, según fuentes del oficialismo. Y que el objetivo de 2019, año electoral, sea también mucho más ambicioso: 0%, en lugar del 2,2%.

Esto implicará recortes de gastos por todas partes. Para empezar, más de los previstos en la obra pública. En diciembre pasado, el FMI ya pidió por escrito bajar la asistencia del Central al Tesoro y elevar la edad jubilatoria de las mujeres de 60 a 65 años. También advertía que el peso estaba sobrevaluado 25%, lo que significa que ahora debería costar 25,60 pesos (el 23 de mayo cerró a 25,03).

A la hora de negociar con el FMI, la Argentina cuenta con la ventaja de que Trump quiere evitar que el país sume inestabilidad en una región donde Nicolás Maduro sigue en Venezuela y en la que Brasil y México tienen este año elecciones presidenciales en las que pueden girar a la izquierda. Por lo pronto, Caputo confió este 22 de mayo a los industriales que Gobierno y FMI coinciden en las condiciones para conseguir financiamiento hasta 2019 incluido.