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Personajes / 31 de mayo de 2018

Nacho Laviaguerre: “Pagué un precio por ser productor”

Socio de Adrián Suar en teatro, es productor pero tiene alma de actor. Riesgo, audacia, neurosis de las estrellas y meditaciones.

Una crisis personal puede hacer trizas cualquier certeza. A fines de los ’90, Nacho Laviaguerre era un hombre curtido, empresario y padre de familia, cuando lo atravesó una crisis y lo hizo virar ciento ochenta grados. La búsqueda de otro horizonte, sin ninguna perspectiva laboral, lo llevó a tomar clases de actuación y luego a la producción de teatro. Hoy, después de quince años, es un importante productor que espera volver a actuar algún día.
En socio de Adrián Suar en El Nacional Sancor Seguros con producciones de teatro –en cartel “Lo que nos une” (Gabriela Toscano, Germán Palacios, Soledad Silveyra) y “Dos más dos” (Eleonora Wexler, Fernán Mirás, Luciano Cáceres, Julieta Zylberberg)–, y el sueño de llevar a escena un gran musical.
Vive en San Isidro, tiene cuatro hijos de 31 a 10 años, y está casado con la astróloga Paula Santoro.

Noticias: ¿Cómo llegó al teatro?
Nacho Laviaguerre: A raíz de una crisis personal a fines de los ’90. Era empresario postal, había empezado muy joven, y quería hacer algo diferente. Se me ocurrió buscar un profesor de teatro y, casi al azar, me encontré con un aviso en el diario. Así llegué a Carlos Rivas. Empecé a tomar sus clases y me re enganché. Un día le dije: “Cuando quieras volver a dirigir, te voy a producir”. Dos años después me dijo: “Tengo una obra que me gusta”.

Noticias: ¿“La prueba”?
Laviaguerre: Sí, con Gabriela Toscano y Pablo Rago. La estrenamos en 2004 y ganó varios premios. La hicimos con el corazón, construimos la escenografía, buscamos los árboles en una isla en el Tigre, árbol por árbol. Fue un viaje lindísimo.

Noticias: ¿Qué descubrió en aquellas clases de teatro?
Laviaguerre: Entré en un viaje increíble. En un momento pensé: “Tengo que facilitar que el teatro llegue a la mayor cantidad de gente posible”. Pero entré en contradicción entre ser actor o productor. Hasta que estrené “La prueba”, seguí trabajando la actuación, después dejé. Pagué un precio por ser productor.

Noticias: ¿No pensó en retomar?
Laviaguerre: Lo pienso todo el tiempo. Esos años me sirvieron para conocer el mundo de los actores. Entiendo qué les pasa, siento empatía con las angustias y los procesos.

Noticias: ¿Tiene algún proyecto para actuar?
Laviaguerre: Tengo un proyecto para hacer en Microteatro (obras de 15 minutos), para sacarme el gusto.

En los últimos quince años, Laviaguerre produjo obras destacadas. Entre otras, “El año que viene a la misma hora” (Suar y Julieta Díaz); Más respeto que soy tu madre” (Antonio Gasalla); “La cabra o ¿quién es Sylvia?” (Julio Chávez) y “An Evening with Al Pacino” en el Teatro Colón. Y más recientemente la exitosa “Un rato con él” (Chávez y Suar), de gira hasta julio.

Noticias: ¿Qué implica ser productor de teatro?
Laviaguerre: Hay que estar dispuesto a arriesgar. A veces contratamos al mejor actor, al mejor director, la sala, la obra y aún así el espectáculo no funciona. Producir es riesgo puro. Tenés que tener audacia, porque se puede perder todo muy rápido.

Noticias: ¿Qué quiere ver el espectador promedio?
Laviaguerre: Por un lado está lo que quiere ver el espectador y, por otro, mi deber, si es que lo hubiere, como productor y gestionador de una sala. Si tengo que poner a disposición de la gente algo que, a priori, no sea tan exitoso, por ejemplo, un drama. Hoy lo que manda es el humor, la comedia. Reír con un dejo de reflexión. El drama tiene cada vez menos espacio.

Noticias: ¿Cómo elige una obra? ¿Qué le interesa comunicar?
Laviaguerre: Al principio me ponía muy en espectador, tenía en cuenta lo que a mí más me gusta, la comedia dramática. Después entendí que esto también es un negocio y que el espectáculo se completa con el público. La obra puede ser maravillosa, pero si la gente no va… Mi tarea como productor es tener esa mirada equilibrada para que venga la mayor cantidad de gente posible. En El Nacional programamos obras dramáticas y otras más comerciales.

Noticias: ¿Y qué sueña producir?
Laviaguerre: Estamos detrás de un musical grande. Es una locura, pero lo queremos hacer. No puedo decir el nombre todavía.

Noticias: ¿Cómo es su relación con Adrián Suar?
Laviaguerre: Nos conocimos trabajando y después nos hicimos amigos. Viajamos, pasamos juntos mucho tiempo, nos llevamos bien. Me ocupo de la administración del teatro y compartimos los proyectos artísticos. Entre los dos elegimos las obras y los elencos. Nos interesa producir obras nacionales, en lo posible, y estamos escribiendo obras con diferentes autores.

Noticias: ¿Y su experiencia de trabajo con las primeras figuras?
Laviaguerre: Muy enriquecedora. Y cuando hay algún conflicto trato de entender, no me lo tomo como algo personal, sé separar. Distingo bien las neurosis y puedo navegar con gente con diferente nivel de conflicto y llevar adelante el proyecto. Gran parte del trabajo del productor es lidiar con lo que le pasa al actor.

Noticias: De hecho, trabajó años con Antonio Gasalla, que tiene fama de tener carácter fuerte.
Laviaguerre: Antonio es muy exigente en lo artístico y consagró su vida a su trabajo. Hicimos una sociedad laboral durante seis o siete años y funcionó. Nos conocimos, él sabía hasta dónde y yo también. Tuvimos algún chispazo, pero no tengo nada qué decir. “Más respeto que soy tu madre” tuvo más de un millón de espectadores.

Noticias: Hace dos años, con Suar trajeron “An Evening with Al Pacino” al Colón y hubo críticas. Gente defraudada porque esperaba verlo actuar.
Laviaguerre: Estuve las dos noches y fue una ovación increíble. El show estuvo bárbaro y el grueso de la gente la pasó espectacular, porque sabía a qué iba. Pacino hizo ese show en todo el mundo y nos encargamos de comunicar bien previamente. Ahora, si llegó alguna figura invitada que no sabía nada y, como era Pacino, esperaba ver otra cosa. Después salió, le pusieron una cámara, un micrófono… Fue un orgullo traerlo y nos pareció que el Colón era el lugar indicado para una figura como él. Alquilamos el teatro como cualquier hijo de vecino. Podríamos haberlo llevado a otro lugar mucho más rentable económicamente.

Noticias: ¿Qué fue lo que más le gustó de lo último que vio?
Laviaguerre: Me gustó “Perfectos desconocidos”, está muy bien dirigida por Guillermo (Francella). Habla de los que nos pasa hoy con el celular. El año pasado fuimos con Adrián a ver “Sunset Boulevard” con Glenn Glose. Me encantó, estaba increíble.

Noticias: ¿Qué le pasa a usted con el celular? ¿Usa las redes sociales?
Laviaguerre: Uso el teléfono más de lo que quisiera. Es un problema, un exceso, porque nos evita estar en el presente y conectados con lo que pasa. Lejos de conectarnos, la tecnología nos desconecta. Y con las redes sociales lo mismo, las uso poco.

Noticias: ¿Cómo se desconecta de lo cotidiano?
Laviaguerre: No uso el teléfono a la mañana. Las mañanas son para mí. Medito, camino siete u ocho kilómetros, intento jugar al golf, estoy con mi hijo. A partir del mediodía voy a la oficina.

Noticias: ¿Cómo mide el éxito y el fracaso?
Laviaguerre: El fracaso es un escalón para la próxima obra, que puede ser un éxito. Estrenamos obras todo el tiempo, unas van mejor, otras mal, y, con suerte, tenemos un súper éxito. Querer seguridad en el teatro es ridículo. Dedicate a otra cosa.

Noticias: ¿De qué manera inciden los vaivenes económicos en esta actividad?
Laviaguerre: Hoy se necesitan sponsors. Las alianzas con sponsors, bancos y tarjetas de créditos traccionan espectadores. El precio de la entrada no aumentó de acuerdo con la inflación, no podemos llevarlo a lo que realmente debería ser. En El Nacional la platea más cara cuesta $ 650 y la más económica, 450. Quizás para mucha gente es caro, pero no lo es si tomamos en cuenta los costos de producción. Hay que hacer toda una ingeniería para que los proyectos sean sustentables.

Noticias: ¿Cómo ve el país en general?
Laviaguerre: Complicado. (Mauricio) Macri no está pudiendo modificar lo que lo motivó a tomar el poder. Quizás no dimensionaron el problema que tenía el país, hicieron un error de cálculo. Rescato que hay más transparencia, un intento de gestionar de otra manera y también la justicia. Pero si no se fijan políticas de Estado a largo plazo en educación y justicia, será imposible salir adelante. Y más allá de los problemas concretos, hay un déficit enorme de comunicación. El Presidente tiene que hablar más, explicarle qué pasa, estar más cerca. En momentos de zozobra la gente necesita alguien que le muestre la salida. Cuando nos dicen la verdad, se genera empatía y se renueva la confianza.

Cecilia Escola
Fotos: Juan Ferrari