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Educación / 4 de junio de 2018

Soledad Acuña: “Hoy se aprende de forma colaborativa”

La ministra de Educación porteña explica por qué el plan de universidad docente se adapta a la economía de la información.

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Una universidad para modernizar a los docentes. La idea existe y se llama UniCABA, un proyecto resistido por los profesorados porteños que podrían desaparecer y con el que la ministra de Educación e Innovación, Soledad Acuña, intenta transformar la enseñanza pública.

“Hay un consenso mundial generalizado en que la formación inicial de los maestros condiciona los resultados de los chicos dentro del aula”, explica Acuña a NOTICIAS en el noveno piso del Ministerio con vistas al río de la Plata. La propuesta, que se debate en la Legislatura porteña, incluye cambios en la manera de enseñar y un anticipo de la prácticas profesionales, entre otros ítems para intentar revalorizar a los maestros.

Sin embargo, el proyecto enfrenta duras críticas de gremios, trabajadores del sector educativo y especialistas que no ven en el cambio una mejora.

Como pasó con la “Secundaria del futuro”, que el año desató una ola de tomas de colegios, el Gobierno deberá surfear medidas judiciales, marchas y cruces políticos para implementar su nuevo plan.

Noticias: ¿De qué manera se mejora e incentiva la tarea docente?
Soledad Acuña: Por un lado, el proyecto apunta a lo que pasa en las aulas, donde tenemos estudiantes que van a trabajar en empleos que todavía no existen y que tienen acceso a la información en los teléfonos. La tecnología está cambiando la forma de relacionarnos y como los alumnos se manejan distinto a otras épocas, no podemos pensar que el rol del docente sea el mismo. Por otro lado, hay que trabajar en el perfil de los estudiantes que quieren ingresar a la carrera docente, para que quieran estar los mejores. También la sociedad debe valorarlos. Hoy un maestro que empieza a trabajar, sin antigüedad, cobra 30 mil pesos en mano. Las condiciones son muy tentadoras, pero hace falta que sea tentador entrar a estudiar.

Noticias: ¿Cómo son hoy los institutos?
Acuña: Son escuelas que tienen una carga horaria muy pesada, donde la práctica llega recién al final de la carrera. Hay 29 institutos públicos y 44 privados. La cantidad de ingresantes ha bajado y de egresados también: tardan entre siete y ocho años en recibirse. Nosotros queremos que la práctica está inmersa desde el principio. Hoy se aprende de forma colaborativa y nosotros enseñamos a enseñar de forma individual. Necesitamos enseñar a enseñar de forma personalizada, porque cada chico aprende de forma distinta y en distinto tiempo.

Noticias: ¿Se pueden introducir cambios sin cerrar los institutos?
Acuña: Lo que me lleva más tiempo es hablar con todos los actores y los 29 institutos no quieren dialogar. Elevar de nivel terciario a universitario es un salto de calidad y con los que quieren dialogar estamos definiendo cómo mejorar los estándares de los institutos hasta que se haga la transferencia a la universidad. Esto no es una política de costos, de 29 pasar a uno, es cambiar lo que pasa en esos institutos.

El plan. No tiene tiempo para mirar series ni televisión. Pero sabe quiénes son el profesor catalán “Merlí” o la maestra danesa “Rita”. Se las recomendaron en el Ministerio, donde abundan las referencias al pedagogo brasileño Paulo Freire.

Lejos de los modelos tradicionales, la ministra prefiere un plan autóctono para el sistema porteño. En esa línea, dice orgullosa que 19 escuelas comenzaron con la “Secundaria del futuro” y 3.000 chicos harán este año “prácticas profesionalizantes” en el sector público, privado y social.

Noticias: ¿Hay tiempo en la gestión para pensar a futuro?
Acuña: En educación la continuidad de políticas siempre marca la diferencia. Hace diez años que venimos marcando una estrategia de transformación y lo que hoy estamos planteando no hubiera sido posible si no se daban las instancias anteriores.

Noticias: ¿Falta un plan nacional?
Acuña: Absolutamente. De acá en adelante tenemos que entender que la regla es el cambio, no es el statu quo. Lo que no quiere decir que todos los días tengamos que inventar modelos distintos, pero sí que hay que adaptarse a la realidad de los chicos y al futuro que queremos que puedan construir.

Micromachismos. Acuña es una de las tres ministras dentro del Gabinete de diez hombres de Horacio Rodríguez Larreta. A su jefe político le valora “no distinguir entre varones y mujeres, si no por capacidad de trabajo”. Pero asegura que en la política, como en otros espacios, hay “graves situaciones de micromachismo”.

Noticias: ¿Dónde las detecta?
Acuña: Hay situaciones que se resuelven en partidos de fútbol o extensiones de horario que hacen que las mujeres no podamos participar. Si me llaman a las nueve de la noche voy a estar ocupándome de la cena de mi hijo. No voy a poder ir a una reunión a esa hora ni a las siete de la mañana, porque lo llevo a la escuela. Hay reuniones donde a una mujer se la interrumpe más que a un varón en igualdad de cargos.

Noticias: ¿Plantea esas críticas?
Acuña: Tengo consciencia de género, soy feminista y desde siempre he planteado las situaciones que todos naturalizamos, como entrar a reuniones y ser la única mujer. En mi espacio político está habilitado.

Noticias: ¿Se aplica la Ley de Educación Sexual en las escuelas?
Acuña: Es una discusión muy compleja como para decir si se aplica o no se aplica. Hay que ver no sólo se si dan los contenidos en las materias específicas, sino también transversalmente. Este año hicimos una encuesta con casi 45 mil chicos de secundario y el 85% por ciento reconoce haber trabajado por lo menos ocho veces en 2017 temas de Educación Sexual. Esto da la pauta de que está presente, pero hay cambios culturales que hacer y muchos docentes que no están preparados o no se sienten cómodos. Por eso estamos ampliando y facilitando el acceso a capacitaciones.

Noticias: ¿Qué posición tiene sobre la despenalización del aborto?
Acuña: Como mujer y como mamá estoy a favor de la despenalización. Pero como ministra tengo claro que tengo una de las responsabilidades más grandes con la real implementación de la Ley de Educación Sexual Integral. Hoy mi pelea más fuerte es para garantizar que los chicos y chicas perciban como suficiente lo que trabajamos y poder incorporar lo que demanden que no está, para que puedan decidir.

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