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Opinión, Sociedad / 5 de junio de 2018

Reality Morena Rial: No hables con extraños

Cómo manejar los vínculos a partir de las redes sociales, donde grandes y chicos pasan su tiempo hablando con extraños, exhibiendo escenas cotidianas a desconocidos.

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En algún momento dejamos de atender aquel consejo que intentaba cuidarnos en esas cuadras que hacíamos solos hasta el colegio o la panadería. Por estos tiempos, grandes y chicos pasan su tiempo hablando con extraños, exhibiendo escenas cotidianas a desconocidos, mirando a gente de la que no sabemos nada. Se ha vuelto normal considerar amigos a los extraños. Y recurrir a ellos cuando los cercanos se vuelven enemigos.

Criamos a una generación poniendo sus fotos íntimas a la vista de cualquiera. Que desarrolló el reflejo condicionado de liberar dopamina con cada “me gusta”. Que se siente validada no por lo que cada quien es sino por la aprobación que les depara lo que parecen. No hables de extraños. Puede que su vida no sea la que publican en las redes.

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Ni la felicidad ni su contrario caben en Instagram. Sin embargo, conversamos de lo que se publica ahí como si ocurriera. Debatimos sobre fotos retocadas, juzgamos como confesiones en juicio “stories” contadas con emoticones, damos valor de verdad a opiniones pensadas para molestar. Manejamos las redes sin conciencia ni templanza. No hables ante extraños. Van a aplicarte la misma impiedad que tuviste con ellos.

Los adultos repiten que la razón de los problemas está en su invisibilidad a jóvenes que se criaron con la niñez exhibida. Al contrario de lo que aconsejaba el personaje de Antoine Saint-Exupéry, nada parece esencial si no se pone ante los ojos. Lo raro sería que criaturas educadas con semejantes principios elijan otras maneras de resolver su vida.

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Si la justicia mediática era temible por lo exprés, la justicia por redes sociales es implacable: si en los medios condenaba el que tenía el privilegio del micrófono, en las redes, sin pruebas ni piedad, cualquiera condena a cualquiera. Facebook por Facebook, diente por diente. Al que a Twitter mata, a Twitter muere.

*Analista de medios.