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Sociedad / 13 de julio de 2018

El rescate en Tailandia: ¿cómo será la recuperación de los chicos?

lberto Iturra, el psicólogo que contuvo a los 33 mineros chilenos, dialogó con NOTICIAS acerca de las similitudes entre las dos experiencias. Errores y aciertos cometidos en el país trasandino y el riesgo de la “sobremedicación”.

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Oscuridad y aislamiento. Desesperanza y vigilia. Occidente y Oriente. 33 en la mina, 13 en la caverna. Dos historias con dos finales felices. Luego del espectacular rescate de los 12 integrantes de un equipo de un equipo de fútbol juvenil de Tailandia junto a su entrenador tras 18 días, surgen las inevitables comparaciones con la situación vivida en 2010 en Chile con los mineros que estuvieron 69 días atrapados 720 metros bajo tierra. Alberto Iturra fue el psicólogo a cargo de contener a los 33 mineros de San José que protagonizaron un traumática experiencia que hasta fue digna de su versión cinematográfica y cuenta cómo fue el tratamiento de los mineros una vez rescatados. Qué se hizo mal y cómo se debería trabajar con los niños. El armado de una sociedad subterránea y la vuelta a la superficie.

“Estamos bien en el refugio los 33”, frase icónica leída de un papel tras 17 días de búsqueda de los mineros en Chile. Ocho años después, del otro lado del mundo, chicos de 12 y 16 años dieron prueba de vida gracias al video de los rescatistas que los encontraron en la caverna. Según Iturra, lo que tuvieron en común ambas experiencias de supervivencia fue que “tuvieron que superar las crisis que se les presentaron con todos los elementos de tragedia, sus organismos subieron a un nivel de estrés terrible pero pudo volver a la normalidad y soportar esa situación, generaron una especie de cultura, una adaptación al medio que fue eficiente”.

Ver la luz. Para Iturra, el mayor error que se cometió con el tratamiento de los mineros fue la “sobremedicación”: “Tuvimos un conflicto porque los médicos querían asegurarse que no se fueran a enfermar, por un lado nosotros los rescatamos para que vuelvan a la vida, pero empezamos a prevenir de más y generamos más estrés”, explica. Además, agrega que como les dieron licencia de sus trabajos por un año, algunos de ellos se acostumbraron a la licencia y su vida laboral quedó trunca, muchos quedaron con algunos trastornos.

En el caso de los chicos tailandeses, el psicólogo asegura que la mejor forma de eliminar las posibilidades de que sufran estrés postramático sería dejarlos que vuelvan a la cotidianeidad lo antes posible y no revictimizarlos: “Ojalá los niños puedan volver pronto a sus vidas normales y no los transformemos en sujetos de laboratorio” y agrega “no sé qué va a ser más estresante, si la situación que vivieron en la cueva o esta otra situación a la cual tampoco están acostumbrados,de estar en un hospital sometidos al escrutinio”. Por el momento, los chicos se encuentran en cuarentena, no pudieron aceptar la invitación de presenciar la final del Mundial y el primer contacto que tuvieron con sus familiares fue a través de un vidrio.

Respecto a las consecuencias psicológicas que pueden sufrir los niños, Iturra tiene una visión más optimista que lo que sucedió con sus pacientes de la mina: “ellos pueden reconfigurar esto casi como una aventura: ‘ya salimos de esto, fue tremendo pero salimos bien’, podría ser como una vacuna de resiliencia, quedas curado para toda la vida porque ya no va a haber ningún problema que se pueda presentar que sea peor que lo que ya viviste, de aquí para adelante tu vida va a ser mejor”.

Por último, asegura que quien deberá recibir la mayor contención psicológica es el entrenador: “Se lo puede juzgar como un irresponsable o como un héroe que logró mantener una situación de manera positiva para que estos niños”, finaliza.