Opinión, Política / 29 de julio de 2018

Furia por el rating en el debate sobre los cambios en las FF.AA.

El Poder Ejecutivo dispone, su hinchada aplaude y la oposición, obvio, se opone. Sería bueno que la discusión sea enserio, en vez de electoralista.

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Suena razonable: con casi 35 años de democracia recuperada encima, sería bueno debatir el para qué y el cómo de las Fuerzas Armadas. Tomemos un debate bastante serio en marcha: el del aborto. El Poder Ejecutivo Nacional (PEN) propone y el Congreso dispone, largas consultas mediante. El debate sobre las FF.AA. es mediático. Es decir, electoralista. El PEN dispone, su hinchada aplaude y la oposición, obvio, se opone. Se justifica el No Debate parlamentario con otra falacia: este decretazo es la marcha atrás sobre otro DNU de Néstor Kirchner al respecto. Emparchar un mal con otro mal significa peor.

Igual mecanismo infantil se utiliza para borronear los aportes truchos a la campaña de Cambiemos: todos hacen trampa, repiten, como si el “mal de muchos, consuelo de tontos” tapara la mugre propia de quienes prometieron pureza total. En el fondo, el oficialismo goza con que le digan “facho”. Lo define. Le infiere autoridad. Fideliza su audiencia dura. Del otro lado del espejo, a los K les encanta que desde la Casa Rosada les digan “zurdos”. Los ubica bastante solitos en la vereda de enfrente. Ilumina una presunta misión épica. Fideliza su audiencia dura. Volvamos un segundo al imperfecto pero enriquecedor debate del aborto. ¿Quién es el “facho”? ¿Quién es el “zurdo”? La discusión democrática, cuando se la la pretende a fondo y con seriedad, parece un buen límite para la frivolización boba de todo. Dice el Gobierno: a las FF.AA., la democracia les debe una misión. Falso. La democracia no les debe nada a los militares. Se debe a sí misma, en todo caso, salir del pozo ciego de la historia y madurar.

Dice la oposición: esto es el regreso de la dictadura. Falso. El gobierno anterior movilizó tropas al agujereado “escudo norte” argentino y hasta detuvo manifestantes en Campo de Mayo cuando le cortaron la Panamericana. El Ejército de Milani realizó espionaje interior. Dice el Gobierno: el FMI y las FF.AA. son buenos. Peligrosa simplificación. La carga simbólica de esa suma de siglas puede ser incendiaria si suena un tiro en un contexto recesivo. Dice Luis D’Elía: hay que fusilar a Macri en Plaza de Mayo. Peligrosa idiotez. El país entero sabe quién gana cuando se echa más y más leña al fuego. Para guerras por el rating, mejor Andy versus Mirtha. Está garantizado que ahí no correrá sangre.

 

*Jefe de Redacción de NOTICIAS.