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Opinión, Salud / 2 de septiembre de 2018

Ministros de Salud provinciales se oponen a la posible disolución de la cartera nacional

Los cambios en el Gabinete serían comunicados oficialmente mañana por el Gobierno. Ante los trascendidos, parte de la comunidad médica y científica expresó su preocupación y su rechazo.

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Repercusiones. Los trascendidos encendieron todas las alarmas: perder el estatus de Ministerio implicaría menos presupuesto, pérdida de independencia en la toma de decisiones de salud pública, disolución de direcciones y despidos.

Aún cuando no ha habido comunicado oficial acerca de una reducción de ministerios por parte del Gobierno, la repercusión de los trascendidos acerca de la supuesta eliminación de dicho estatus en los Ministerios de Salud y de Ciencia y Tecnología despertó una ola de reacciones en las redes sociales.

Mientras la pulseada sigue, la desinformación oficial es el sello distintivo de las últimas 48 horas, y mientras que el ministro de Salud Adolfo Rubinstein no ha afirmado ni desmentido las filtraciones a la prensa, otros actores sociales han salido a sentar su posición ante la posible degradación de dicha cartera al grado de Secretaría dependiente del Ministerio de Desarrollo Social, a cargo de la ministra Carolina Stanley.

Sin embargo, y aún sin la confirmación oficial, los ministros de todas las provincias del país se expresaron en contra de la posible eliminación del Ministerio de Salud de la Nación.

¿Las razones? “Eliminar el Ministerio de Salud de la Nación como tal y darle un rango inferior al mismo constituiría un retroceso institucional significativo en la búsqueda y consolidación de los objetivos trascendentes trazados por la ley y la Constitución Nacional en la ejecución de los planes, programas y proyectos del área para atender a la población, en especial a los más vulnerables; sino además tal circunstancia desnuda una perspectiva política que está al margen de la consideración de la Salud como DD HH fundamental, relegando a la misma como bien social de la comunidad”, afirman en un documento recién dado a conocer.

En la declaración, que coincide con expresiones vertidas off the récord por especialistas en salud pública, se explica que no se trata de un mero cambio de chapa. En rigor de verdad, se juegan tanto el monto del presupuesto disponible como la posibilidad de asignarlo, la baja en el estátus (que sólo se dió durante gobiernos dictatoriales, luego de la autodenominada Revolución Libertadora de 1955 y bajo la presidencia de Juan Carlos Onganía, en 1966) un riesgo cierto de pérdida de direcciones y programas con la consiguiente reducción de puestos de trabajo de todo tipo, profesionales, técnicos y administrativos.

“La planificación global del sector salud y en coordinación con las autoridades sanitarias de las jurisdicciones provinciales y del Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, con el fin de implementar un Sistema Federal de Salud, consensuado, que cuente con la suficiente viabilidad social y sanitaria, sólo se puede lograr a instancia de un Ministerio de Salud de la Nación fuerte y organizado, que garantice sin concesiones el proceso salud-enfermedad-atención en el marco de los planes universales de salud, la atención primaria, los planes de maternidad e infancia, de vacunación, epidemiología, discapacidad y rehabilitación”, señala el documento.

Y concluye: “No existe la posibilidad de coordinación, articulación y complementación del sistema de servicios de salud estatales del ámbito nacional, provincial o municipal, de la seguridad social, y del sector privado, sin que exista un Ministerio de Salud a nivel Nacional que se alce como el Rector de las políticas esenciales del sector tendiente a unificar los criterios sanitarios sustanciales con la colaboración directa de las provincias y la asistencia de los programas destinados a los sectores más postergados de la sociedad.

También la Comisión Directiva de la SADI acaba de emitir un comunicado: “La Sociedad Argentina de Infectología quiere informar su preocupación ante lo que considera una decisión potencialmente riesgosa para la salud pública, al poner en peligro su presupuesto y por ende la continuidad y ejecución de numerosos programas vinculados con el control y tratamiento de enfermedades infectocontagiosas”. En este gran arco entran las Infecciones de Transmisión Sexual (ITS), la tuberculosis y la hepatitis, enfermedades todas que han venido aumentando en el país en los últimos años.

Documento de SADI.

 

En un sentido similar se expresó la Fundación Huésped, esta vez a través de su cuenta de Twitter:  “Ante los trascendidos acerca de que @msalnacion perdería su rango de Ministerio, exhortamos a evitar un error que afectará la capacidad de defender el presupuesto en salud, pondrá en riesgo los avances en VIH y vacunas y debilitará los programas que protegen a los más vulnerables”.

El temor estriba, además,  en cómo influiría una decisión como la reducción del Ministerio y de su presupuesto en el área de prevención de la salud y, particularmente, en lo referido al calendario de vacunación que ya se ha visto recortado.

Las redes sociales están siendo el medio por el cual, de manera transversal, se organizó y circula una campaña para pedirle al gobierno que no subsuma al Ministerio de Salud bajo el Ministerio de Desarrollo Social y lo transforme en una Secretaría más. Así es como el tag #DefiendoLaSaludPublica es tendencia desde las 18 horas, y continúa.