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Política / 4 de septiembre de 2018

Imágenes exclusivas del parking de los bolsos K

El estacionamiento del subsuelo del Hotel Hilton de Puerto Madero era uno de los lugares adonde más iba el ex chofer Oscar Centeno a buscar bolsos.

Afuera la grieta resquebrajaba la sociedad. Era el martes previo a las PASO del 2015 que comenzarían a definir quién heredaría la Casa Rosada que desde hacía más de una década albergaba a la familia Kirchner. En la superficie la división entre macristas y K era absoluta. Pero algunos metros bajo tierra la división se esfumaba.

El 4 de agosto del 2015, por enésima vez, el chofer Oscar Centeno descendía al subsuelo del Hotel Hilton. Allí, en Macacha Güemes 307 (según consta en los cuadernos que revelaron el sistema de corrupción K), los esperaba el gerente de Iecsa, la constructora que había sido del padre de Mauricio y que en ese momento ya era del primo Ángelo Calcaterra.

“Él entrega una bolsa que contenía 1.250.000 dólares y regresamos al Ministerio”, escribía ese día Centeno.

El parking del lujoso hotel de Puerto Madero era uno de los lugares adonde más iba el chofer a buscar bolsos. Para el 2015 ya era un escenario más que familiar.

Acostumbrados a ver autos de lujo, gente de traje y maletines, nunca nadie sospechó que se sucedían escenas dignas de una película de gángsters. Dos autos estacionaban a la par, cruzaban bolsos y se retiraban como si nada. Las enormes dimensiones del estacionamiento, que ocupa una manzana en Macacha Güemes y Juana Manso, no permitía ningún tipo de suspicacia.

“¿En serio acá fue lo de los cuadernos?”, pregunta sorprendido uno de los empleados del lugar, que desde hace diez años trabaja en la garita de cobro. Algunos de esos tickets, Centeno los guardó y hoy son prueba de la causa que arrincona al kirchnerismo y a los empresarios. No puede creer que muchos de esos bolsos hayan pasado a metros suyo. Ni puedo imaginar tanto dinero junto”, dice. Un sentimiento que es común a gran parte de la sociedad.