Cultura / 19 de septiembre de 2018

Arte: Homenaje al Neorrealismo

Una muestra rinde tributo al movimiento estético que nació en el cine italiano y marcó todas las disciplinas. Clásicos en versión actual.

Por

En una Italia desvastada, tras la ocupación nazi y su derrota en la Segunda Guerra Mundial, comenzaba la dura posguerra en 1945. Con los estudios cinematográficos del complejo Cinecittá (fundado por Benito Mussolini en 1937) saqueados y utilizados como campo de concentración y hospital de campaña (y luego bombardeados por los aliados), los cineastas salieron a la calle a buscar historias. Incluso, porque quisieron alejarse de las películas musicales o históricas que propiciaba el régimen fascista (1922-1945).

La exhibición “El neorrealismo y su legado” es un homenaje a esta corriente narrativa y cinematográfica nacida en Italia, que pretendía alejarse de lo ficticio y reflejar condiciones emocionales y materiales de la realidad. “Roma ciudad abierta” (1945) de Roberto Rossellini es considerada como la primera película del género; aunque hubo algunas exploraciones previas. Fue el crítico Humberto Barbaro quien le puso el nombre a este período.

El curador italiano Massimo Ghirardini logra suscitar la curiosidad “a través de algunas sugerencias: fragmentos de películas, imágenes del set de filmación, afiches cinematográficos”. La convocante muestra invita a los visitantes a revivir las emociones suscitadas en su momento por esas películas. Incita a volver a verlas o a descubrir esa potente corriente cinematográfica que incluso viajó más allá de las fronteras de Italia.

Una intervención de Eduardo Médici en la entrada anuncia el tono de la muestra. Alambres con sábanas tendidas surcan de pared a pared el ingreso a la exhibición, desplegada en los tres pisos de ArtexArte. Tras el tendedero se ven afiches originales e imágenes fijas de los filmes; las fotos y la actuación del joven y bello Alain Delon de “Rocco y sus hermanos” (1960) de Luchino Visconti, recuerdan las terribles vicisitudes de la vida, los amores malogrados.

Los materiales se reparten en todas las salas, como las proyecciones de fragmentos de las piezas más representativas de este período: la citada “Roma, città aperta” (Roma, ciudad abierta, 1945) y “Paisà” (Camarada, 1946) de Roberto Rossellini, “Sciuscià” (El Limpiabotas, 1946), “Ladri di biciclette (Ladrón de bicicletas, 1948) y “Umberto D.”(1952) de Vittorio De Sica, “La terra trema” (La tierra tiembla, 1947) de Luchino Visconti y “Riso amaro” (Arroz amargo, 1948) de Giuseppe De Santis, “I vitelloni” (Los inútiles, 1953), La strada (La calle, 1954) de Federico Fellini, “Accattone” (1961) de Pier Paolo Pasolini, y más.

Entre otras, fotos y pinturas de artistas actuales como Ariel Ballester, Jeremiah Chechik, Karina Chechik, Claudio Larrea, Gianni Romeo, Gruppo Annaraturi; instalación de Médici y performances de Paula Boero y Pablo Kovacs subrayan la estética neorrealista y recrean acentos dramáticos pero también tiernos de algunas películas emblemáticas.