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Cultura / 24 de septiembre de 2018

Coro Polifónico: Patrimonio Nacional

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No todo el mundo lo sabe, pero así como ocurre con los museos, los teatros, los cines, los centros culturales, los institutos de investigación y de estímulo que dependen del estado nacional; los argentinos, todos, somos dueños de un importante patrimonio, algo más intangible, en el terreno de la música y la danza. Es lo que burocráticamente se llaman “los organismos estables” (de hecho, dependen de una dirección nacional con ese nombre dentro de la actual Secretaría de Gobierno de Cultura), que no son sino una serie de elencos orquestales (la Sinfónica Nacional, la “Juan de Dios Filiberto”, la Banda Sinfónica de Ciegos), coreográficos (el Ballet Folklórico Nacional, la Compañía Nacional de Danza Contemporánea) y de coros, que se sostienen con el dinero público y que, en algunos casos, existen desde hace muchas décadas.

Lo que ahora nos ocupa es el 50º aniversario del Coro Polifónico Nacional que en la actualidad conduce el maestro José María Sciutto y que tendrá su concierto de festejo el próximo miércoles 26 de setiembre en el CCK. “Mi proyecto es tender un puente hacia nuevos públicos”, dijo el director apenas asumido el cargo a principios de este año. “Este es un coro de altísimo nivel –agregó ahora para NOTICIAS- integrado por grandes cantantes. Es un orgullo dirigirlo y es un orgullo nacional. Por eso creo que tiene que entrar en una relación más estrecha a nivel popular, lo que no significa hacer demagogia musical de cantar cualquier cosa pero sí ampliar el repertorio para que llegue a otros públicos distintos, sin abandonar lo que ya viene haciendo”.

El coro en acción:

Historia. El coro tuvo sus orígenes en 1966, fue creado por un decreto de 1967 e hizo finalmente su debut oficial en el Teatro Nacional Cervantes el 2 de septiembre de 1968, la fecha que ahora está celebrando. Y si bien nació como un organismo complementario de la orquesta sinfónica creada por el presidente Perón en 1948, rápidamente su función se amplió hacia las obras “a cappella” o con otras formaciones instrumentales. Aunque residente en Buenos Aires, donde realiza sus ensayos y buena parte de sus conciertos, el Polifónico ha recorrido escenarios tanto del resto del país como del exterior. Y su ilustre lista de directores incluye a nombres como los de Roberto Saccente, Antonio Russo, Damián Sánchez, Julio Fainguersch, Carlos López Puccio, Roberto Luvini y Ariel Alonso.

“El coro juega en dos canchas -continúa Sciutto-. Por un lado, siempre están los conciertos sinfónico-corales junto con la Sinfónica Nacional, y por el otro, su actividad como organismo independiente. Por eso, para el futuro haremos un repertorio de música argentina: folklore, tango, compositores argentinos varios, modernos y antiguos, para revalorizar a nuestros creadores. Por supuesto que no estoy descubriendo nada, porque muchas veces el coro lo ha hecho a lo largo de su historia. Pero lo que quiero es sistematizar esta idea de la ampliación; no armar el programa sólo a nuestro gusto sino pensando en el gusto del público para poder entrar en otros ámbitos y en otras audiencias que habitualmente no van a nuestros conciertos. Por ejemplo, no hace mucho hicimos unos recitales de música góspel y jazz con la participación del trío del pianista Juan ‘Pollo’ Raffo, un jazzero de primer nivel, un músico muy serio y estudioso. Fue una experiencia hermosa que se orientó en esa dirección”.

Sciutto nació en Junín, vivió muchos años fuera del país, sobre todo en Italia, y tiene una extensa y prestigiosa carrera en el ámbito de las producciones sinfónico corales. “Acá ya había trabajado como director invitado con la Sinfónica Nacional y con las orquestas de Santa Fe, Entre Ríos, Bahía Blanca y Tucumán, entre otras. En verdad, regresé a la Argentina para desarrollar un trabajo llamado Pedagogía Coral para Niños, y fue entonces que me propusieron hacerme cargo del Polifónico y, además, estar al frente de la coordinación general de los coros nacionales. Mi aspiración es que la gente se apropie de estos organismos, porque son de todos”.

Esa coordinación de la que habla significa que, por fuera de su tarea como director y programador del Polifónico, es además una suerte de jefe de gabinete de esos coros que tienen a su vez sus propias batutas. “Los otros tres coros son también de un muy alto nivel, con una trayectoria importante. Y a futuro también quiero coordinar mejor el trabajo de los cuatro organismos, organizar un sistema, buscar unidades de programación, mezclar repertorios por temáticas, etc., lo que no significa uniformarlos”.

Parece ser que fue pensando en esa línea que armó un espectáculo conjunto con los cuatro cuerpos corales para festejar el 50º cumpleaños del debut del Polifónico. Lo que ocurrirá el próximo 26 de setiembre en la Sala Sinfónica del CCK, entonces, será un combinado de obras y estilos. Cada uno de los coros, el Nacional de Jóvenes, el Nacional de Niños y el Polifónico Nacional de Ciegos, tendrá su momento solista con sus propios directores, Pablo Banchi, María Isabel Sanz y Osvaldo Manzanelli, respectivamente. Lo mismo ocurrirá con el Polifónico Nacional que interpretará las “Indianas” de Carlos Guastavino. Por último, todos en conjunto, en una gran masa coral de unos 200 cantantes, cantarán “In Eclesiis”, la monumental pieza policoral de Giovanni Gabrielli con órgano y un grupo de metales, y el broche será con el “Aleluya” de Händel, en este último caso con la conducción de Roberto Saccente como maestro invitado. “Esto era un deber para mí y para el coro, porque Saccente fue el fundador y el primer promotor de este coro; así que es justo que él cierre este festejo”.