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Cultura / 9 de octubre de 2018

Teatro: Retrato de un fascista

En “Las Benévolas”, la obra de Jonathan Littell dirigida por Laura Yusem en el Cervantes, un ex combatiente nazi repasa su conflictivo pasado. Gran trabajo de Gabriel Goity.

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El personaje permanece sentado en un rincón del escenario sin iluminar, el público ingresa y elige su asiento en la sala Luisa Vehil del segundo piso del Teatro Cervantes. La mirada del hombre no se modifica. A la gente si, la modifica su presencia. No hay tiempo para la expectativa habitual que aguarda la irrupción de actores y actrices. La tensión escénica ya empezó. El hombre personaje está ahí y es el que espera.

Los setenta y cinco minutos que transcurren desde que se para y comienza a hablar hasta que la obra finaliza, son dureza pura. Aún cuando baje la voz, se desabroche el saco, llore o se siente en el suelo. Casi no hay pausa, es una larga sucesión de palabras que nombran atmósferas por momentos sobrecogedoras. “Las benévolas” (Les Bienveillantes) es la versión teatral y traducción de Julián Ezcurra de la obra homónima del escritor franco estadounidense Jonathan Littell, publicada en 2006 cuando tenía 39 años de edad.

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El personaje central, Maximilien Aue, un culto oficial de las SS que invoca recuerdos, “no es por ustedes, es por mí” le dice al público obligado a ser el casi su único interlocutor. De escucha activa y resistida cuando esos recuerdos provocan indignación, repulsión, o distancia pero nunca indiferencia

Hay una adaptación regional de Ezcurra, que produce un anclaje en la historia colectiva común. Maximilen llegó en el Submarino U.530 que lo trajo desde Alemania a Mar del Plata. “Es un dato fehaciente, como el programa de exterminio de discapacitados alemanes T4, o los Gaswagen (Camión gas o de la muerte)”, dice el dramaturgo que versionó el texto de Littel

El personaje justifica la muerte, “nunca digan no mataré, en todo caso digan, intentaré no hacerlo”. Enumera muertos judíos, judíos soviéticos y alemanes, por mes, por día, por minuto. “Para ustedes es difícil, porque tienen más desaparecidos que muertos”, dispara. Con voz mecánica por momentos, representa esos engranajes de la muerte como sino inexorable de los tiempos que corren. “La guerra no termina nunca”, sentencia.

También el personaje habla la Reorganización Nacional Argentina, esa “ridícula forma de llamarlo” y de Malvinas, “ustedes nunca hablaron de las bajas de los ingleses, no salieron en la radio, ni en la TV, esas no tuvieron importancia”, mientras deposita con ese pensamiento, un fusil en cada mano de los presentes.

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“Las benévolas”, también llamadas Euménides, divinidades violentas que los romanos identificaron con “Las Furias” de la mitología griega, son personificaciones femeninas de la venganza que perseguían a los culpables de ciertos crímenes. El personaje tiene sus benévolas, que mutan según el recuerdo que las traiga.

Gabriel, “El Puma” Goity desnuda y cubre al niño, adolescente y adulto empresario fascista que cautiva al público para que escuche las zonas más oscuras que necesita exteriorizar. “Ustedes no son distintos a mí”, dice al público. Hay poesía subyacente en la contradicción de un alma que busca redención y las miserias con las que elige convivir. Un gran trabajo del actor.

La prestigiosa Laura Yusem dirige esta obra estrenada el 22 de septiembre. El elenco lo completan Matilde Campilongo, Jazmin Diz y Raquel Ameri. Con producción de Silvia Oleksikiw y música de Cecilia Candia

Alejandro Tantanián, director general y artístico del Teatro Cervantes, convocó a Laura Yusem para la puesta de “Las benévolas”. Consultada por Noticias, Yusem dijo sobre el momento actual del teatro en Argentina: “Muy complicado, pero…somos indestructibles”.

“Las Benévolas” Teatro Cervantes. Hasta el 25 de noviembre de 2018.Jueves, viernes, sábados y domingos a las 18 horas.

Fotos: Gustavo Gorrini.