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Sociedad / 18 de octubre de 2018

Reynald Aeschilman: “El reloj no se reemplaza”

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Foto: Juan Ferrari

Es rápido, más alto, más fuerte. El célebre lema latino que marca los tres objetivos de las competencias deportivas, “citius, altius, fortius”, encuentra por estos días su sede mundial en Buenos Aires, con los Juegos Olímpicos de la Juventud. Y si de medir la velocidad se trata, nadie mejor que este hombre que luce como un campeón olímpico de los 80, ya con las sienes plateadas. Se trata de Raynald Aeschlimann, presidente y director ejecutivo de Omega, la marca global de relojes top que acompaña con sus cronómetros la competición internacional.

Noticias: ¿Qué responsabilidad implica que los cronómetros Omega se utilicen en competiciones?
Raynald Aeschlimann: El rol que tenemos es muy importante, la perfección sólo se logra si uno está muy organizado, si tenemos el mejor personal, los mejores instrumentos y la tecnología más avanzada y novedosa. Acompañaremos 28 deportes en dos semanas, es una inversión muy importante y un gran desafío. Por eso trajimos 80 toneladas de equipo.

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Noticias: ¿Cómo se adapta la marca a las nuevas generaciones?
Aeschlimann: Está en nuestro ADN, somos una marca mágica. Prestamos mucha atención a la próxima generación, apoyamos los temas que les interesan a los millennials. Es una generación a la que les gustan los accesorios y las marcas, pero tienen que ser marcas reales, transparentes, las emociones no se compran. Por eso este local (se refiere al Omega Boutique de avenida Alvear 1852), lo concebimos como un hogar, queremos estar cerca de la gente, escucharla, que entre y se sienta en casa. Sabemos que el mundo está en Instagram, pero ¿cuál es la marca que vendió el primer reloj en la red social? Omega, porque era el reloj adecuado.

Noticias: Antes era común regalar un reloj, por ejemplo, cuando alguien cumplía 18 años, pero hoy no…
Aeschlimann: Porque el mundo cambió: no compro el reloj para alguien, sino voy con ese alguien y lo dejo que elija cuál quiere; o quizás no sea algo que se regala, la gente quiere comprárselo personalmente. Esto significa que después están orgullosos de lo que usan, Omega es un reloj que se usa con orgullo.

Noticias: ¿Qué hace que alguien use reloj en la era del smartphone?
Aeschlimann: Por definición, no lo reemplaza. No es lo que creemos un reloj. Cuando se fueron los mensajes y las imágenes están subidas en la nube, es como cualquier otro equipo. Un reloj inteligente no tiene espíritu, no tiene alma. Omega es toda una experiencia de marca.

Noticias: ¿Cuáles son las nuevas tendencias en cuanto a relojes?
Aeschlimann: Hay muchas cosas pasando en distintos segmentos de precios, pero lo que sabemos, primero, es que tenemos que ser muy claros y coherentes en términos de tecnología y certificados de precisión. Las tendencias cambian, pero si mañana el color de moda es el amarillo, no vamos a vamos a sumarnos porque sí. Sólo lo haríamos si va bien con Omega, así lo vemos.

Noticias: ¿Dónde se ven en los próximos años?
Aeschlimann: La idea es seguir creciendo, estamos en una época de pulir, Omega es un diamante enorme de mucho valor. Esta es la segunda boutique que abrimos en Buenos Aires, es una señal de que estamos trabajando bien, de que confiamos en nuestros clientes locales. El próximo paso es seguir agregando más valor a la marca.

Noticias: ¿Qué desafíos representa el mercado latinoamericano?
Aeschlimann: Es bueno hablar de esto. Estamos en el mercado de lujo en un mundo donde la situación económica es compleja. No creo que América Latina vaya a ser el mayor mercado mañana, pero somos una marca aspiracional, que inspira, y desde ese punto de vista, los países de la región son muy importantes, hay avances, lo veo cada vez que vengo, cada cinco o diez años. Hay una generación joven dispuesta a trabajar, que enfrenta los problemas y que va llevar al país al próximo nivel. Obviamente entendemos que hay que tener una cierta cantidad de dinero antes de poder comprar un Omega, pero, como dije antes, esta no es una zona secundaria para nosotros; si vemos las ventas, la Argentina no es un país pequeño para nada.

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Noticias: ¿Cambió la percepción del tiempo en los últimos años?
Aeschlimann: Las nuevas tecnologías hicieron que todo el mundo esté conectado en forma instantánea. Por eso la idea es volver a los valores reales, como pasa con nuestros relojes, porque aunque todo esté conectado, el reloj es lo único que nos recuerda un buen momento.

Noticias: Utilizó la palabra “recordar”, que vendría a ser “volver a pasar por el corazón”…
Aeschlimann: Es genial. Y es muy importante. Me gusta, porque lo que nos permite el reloj es exactamente eso, marca lo que recordamos, lo que nos marcó en el corazón.

Noticias: ¿Qué representa el tiempo para usted?
Aeschlimann: No hay que ser arrogantes y creer que podemos pulsar pausa. Uno no lleva un Omega con arrogancia. El tiempo es democrático, todo el mundo recibe 60 minutos en una hora. Me gusta ser el que cuenta los minutos. Es bueno que el tiempo pase: significa que hemos vivido y que podemos ser mejores cada día. l