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Personajes / 18 de noviembre de 2018

Bruno Stagnaro: “Antes de la serie no conocía Liniers”

Es egresado del Nacional Buenos Aires y hace publicidades. Un acercamiento al director de la ficción que la rompió, “Un gallo para Esculapio”.

Bruno Stagnaro
Foto: Marcelo Escayola

¿Por dónde empieza una historia? La de Bruno Stagnaro en un papá cineasta y una mamá asistente social. La de la serie “Un gallo para Esculapio”, por el nombre de un bar de Palermo que ya no existe, donde hace años el director y guionista salió de una laguna creativa, estimulado por ese extraño pedido de Sócrates antes de morir, contado en “El Fedón”. Sólo quedaba buscar a los gallos y sus dueños en un western del conurbano.

“Al recorrer el camino opuesto, tenía que encontrar en la historia un momento en que se dijera: ‘Tengo que llevarle un gallo a Esculapio’. Ahí apareció la riña, un universo que no sabía que todavía existía”, dice Stagnaro, el creador de la serie ganadora del último Martín Fierro de Oro, ahora en su segunda temporada, y tal vez, una tercera.

Noticias: Riña de gallos: a los defensores de los derechos de los animales no les habrá caído muy bien.
Bruno Stagnaro: Tuve reclamos tanto de los sectores proteccionistas como de quienes realizan la actividad porque al ser clandestina, les generaba desconfianza nuestra presencia. En realidad, nunca pude acceder a ese universo. Ahí fue fundamental el rol de Ariel (Staltari, actor y coautor), que sabe cómo acercarse. A través de un amigo del amigo de otro amigo llegamos a una riña. Nos encontrábamos en una estación de servicio en Burzaco a las siete de la mañana con alguien que no conocíamos que nos llevaba a otro lugar y de ahí a otro. La primera vez que fuimos éramos los sapo de otro pozo porque ahí todos se conocen. Creyeron que yo era cana, lo que me provoca mucha gracia.

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Noticias: ¿Hicieron la visita de observación para poder recrearlo?
Stagnaro: Sí, tratamos de replicarlo fidedignamente. Los gallos están muy locos. Son territoriales. Les ponés un gallo títere adelante y quieren pelearse con él. Así lo hicimos, más la edición.

Noticias: ¿Cómo es el proceso de escritura del guión con Staltari?
Stagnaro: Fue mutando. Aportó muchísimo a la investigación de campo. Siempre tenía ejemplos que ratificaban alguna idea que yo tenía en teoría. Al principio, colaboraba en los diálogos y expresiones del habla callejera pero fue ganando autonomía. En la segunda temporada nos dividimos el desarrollo de las escenas y nos corregíamos entre ambos.

Noticias: Antes realizó la película “Pizza, birra, faso” (1997, con Adrián Caetano) y la serie “Okupas” (2000). Ambas cambiaron la manera de contar la marginalidad. ¿Por qué el interés artístico por una aldea que no es la propia?
Stagnaro: No lo sé ni tampoco tengo un interés particular en estas historias. Son las que me salen. Cada vez que intenté con mundos cercanos, no lo pude plasmar del modo que quería, no encontraba el tono. Por otro lado, me interesa la calle y sus jergas, tal vez porque no lo tuve y quise conocerlo. El cine no lo reflejaba, no captaba ese ritmo del habla y quería explorarlo. Pero no busco lo sociológico per se, sino vínculos que pueden extrapolarse a cualquier relación humana. Las historias te eligen. Es un milagro tener algo para contar y que empiece y termine. No me voy a cuestionar si soy o no de ahí. No me enfoco en la pobreza, sino en la persona y en mi imaginación. No comercio con vidas ajenas.

Noticias: Se toma mucho tiempo entre cada producción.
Stagnaro: Sí, trabajo en publicidad pero hay mucho tiempo entre cada proyecto de cine o tele y es un problema. Soy muy exigente. Cuando terminamos “Pizza…”, creía que era una cagada hasta que la validación posterior me hizo cambiar y reflexionar sobre mi opinión. Es una exigencia que me inmoviliza y lo trato en terapia (se ríe). Me apasiono con lo que hago y le pongo igual grado de intensidad a un documental para canal Encuentro que a una ficción, por lo que no siento que estoy “sin hacer nada”. Supongo que si tomara el libro de otro para dirigirlo, no me llevaría tantas dudas y años de elaboración. Quizás lo haga.

Noticias: ¿Se siente parte de algún colectivo artístico o se identifica con algún grupo?
Stagnaro: No me siento parte de nada y dudo que exista algo como “nuevo cine argentino”. Hay diversidad y (Lucrecia) Martel no tiene nada que ver con (Pablo) Trapero. Hay cercanías generacionales. Me interesa la búsqueda de individualidad, la tensión entre el individuo y lo que lo rodea, ese choque cultural y esa incomodidad. ¡Después no sé cómo termino en Camino de Cintura filmando bandas que se cagan a tiros! Pero siempre se trata de vínculos.

Si de vínculos se trata, Bruno es hijo de Juan Bautista (director de “Casas de fuego”, guionista de “Camila”) y hermano de Juliana, que trabaja en una editorial; Matías, que dirige televisión en Chile; y Gabriel, que trabaja con él y es su socio en Boga Bogagna, la productora que junto con Underground realizó “Un gallo para Esculapio”.

“Es un poco plomo, todos en lo mismo”, dice Bruno Stagnaro, además padre de los adolescentes Renzo y Camila, en la ruta de la actuación. “Pero entiendo la fascinación, porque cuando participé como actor en una película de mi viejo (“Debajo del mundo”, 1987), ese mundo circense te atrapa. Era malísimo así que trasladé esa pulsión a la dirección de actores”, dice este hombre de las cuatro décadas, alto y de rasgos rectos, tímido a su pesar, con un aire a Juan Gil Navarro y a punto de casarse con su nueva pareja, Alicia Garcias, azafata y de la Zona Oeste del Gran Buenos Aires, como Staltari.

Noticias: Sus producciones se caracterizan por muy buenos castings.
Stagnaro: Sí, es un trabajo colectivo. Por ejemplo, Gabriel, mi hermano, fue quien propuso a Peter Lanzani. Ariel trajo algunos personajes de zona Ciudadela, verdaderos hallazgos. Y Alicia, que es de Ituzaingó, también.

Noticias: ¿Cuáles son sus consumos culturales?
Stagnaro: Menos de lo que querría. Antes leía mucho, ahora no. Al teatro voy poco, soy un mal espectador, no puedo entrar en el código. Veo cine y series: me gustó más “Mad Men” que “Breakind Bad”. En general, no me gusta lo morboso, lo sesgado sólo en la violencia.

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Noticias: ¿”El marginal” le gustó?
Stagnaro: No la vi.

Noticias: Ay, no le creo.
Stagnaro: No la vi y no me gusta opinar sobre qué me gustó o no de lo hecho en la Argentina.

Bruno Stagnaro
Foto: Marcelo Escayola

Noticias: Es egresado del Colegio Nacional Buenos Aires. ¿Está en el grupo de quienes recuerdan con cariño o con odio?
Stagnaro: Lo quiero. Me dio pertenencia y el medio de conocer gente que buscaba lo mismo que yo; añoro los espacios de la adolescencia, es un edificio lleno de recovecos y túneles. Con mis amigos nos llamábamos “anarquistas”, no nos interesaba la política, hacíamos videos. Pero había muchos que sí, tenían claro el camino de la política desde chicos.

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Noticias: ¿Cuando tuvo claro lo que quería?
Stagnaro: Pensé que iba a ser músico, es lo que me hubiera gustado. No encontré la forma de canalizarlo, si bien siempre toqué la guitarra y compuse. No formé una banda pero sí un dúo que aparece mencionado en “Okupas”, Los mantenidos.

Noticias: ¿Sus primeras experiencias laborales fueron con su padre?
Stagnaro: Poco, sólo una vez haciendo making-off. Pero sí conocí la vieja industria: entré como meritorio de cámara, hacía eso a la vez que estudiaba en la FUC (Universidad del Cine). Mezclaba dos vertientes generacionales distintas.

Noticias: ¿Le importan las críticas?
Stagnaro: Sí, lastimosamente me importan, quisiera no quedar preso de eso. Cuando te va bien, también quedás preso, es como una condena. Lucho contra eso porque te quita la libertad y la inocencia para acercarte, sentís el temor de no estar a la altura de lo anterior.

Noticias: ¿Por qué no hay mujeres, o aparecen muy poco, en sus historias?
Stagnaro: Pregunta para terapia (se ríe). En la segunda temporada tienen más relevancia los roles femeninos. En mi vida, hubo mujeres fundamentales: mi vieja, mi nona (la mamá de mi viejo) y mi mujer actual, que tuvo un rol fundamental para que volviera a la ficción, dándome una fortaleza que no tengo. Soy recurrente en construir y destruir. Fue importante también en lo práctico, en el guión, tiene criterio. Me la presentó Ariel, los dos son del Oeste. Alicia es de Ituzaingó, tiene una mirada de primera mano sobre la zona. Yo no conocía Liniers hasta “Un gallo…”. Soy de Belgrano, en realidad, del Bajo Belgrano. De ahí iba a Plaza de Mayo o a Caballito, donde tenía un amigo, otras zonas no conocía.

Noticias: ¿A qué necesita animarse?
Stagnaro: Quiero hacer algo estilo “Mad Max” pero en una Buenos Aires del futuro hecha mierda, postapocalíptica, un viejo proyecto.

Leni González
@LenideEscalada