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Noticias Uruguay / 7 de diciembre de 2018

La Política y la Economía Uruguaya en 2019

Estamos entrando en un período pre-electoral y esto afecta las decisiones que toman los Gobiernos en materia económica.

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PERSPECTIVAS PARA EL 19. Los turistas, el año electoral y las metas de crecimiento e inflación. Noticias buenas y malas. //Ilustración: Rodrigo Acevedo

De economía y de política. La economía nació como ciencia llamándose economía política. Un trabajo de 1817 de David Ricardo, unos de los padres de la economía, se titulaba, precisamente, Principios de Economía Política. Esto en parte reflejaba las dos esferas que se tocaban en la determinación de los fenómenos económicos, la política y la económica. Con el tiempo, la economía teórica se fue alejando de la política y la economía política se trasformó en economía, a secas. Sin embargo, en los últimos 20 años, la política volvió a entrar en los esquemas de análisis de los economistas, por razones obvias como se imaginará el lector y, volvimos a crear un área de trabajo que se llama economía política.

¿A qué se debe esta larga introducción para decir Gregorio? El punto es que estamos entrando en un período pre-electoral y esto afecta las decisiones que toman los Gobiernos en materia económica. La racionalidad política se impone sobre la económica. Al lector probablemente no le sorprenda este hecho. Sin embargo, muchos economistas prescinden de este aspecto político cuando analizan la marcha de la economía en estos períodos. Esto explica, por ejemplo, su sorpresa y, en algunos casos indignación, cuando el Gobierno no da ninguna señal de que vaya a ajustar las cuentas públicas, aun cuando varios economistas coinciden en que es necesaria alguna corrección.

Hace ya varios años realicé una serie de estudios que identificaba algunas regularidades en los períodos pre y pos electorales en Uruguay para el período 1920-2000. La primera regularidad es que el déficit fiscal tiende a ser en promedio cerca de un 0,5% del PIB más grande en el año electoral que en el promedio de todos los años de un Gobierno. Esto está vinculado al uso de recursos públicos con fines electorales. Por ejemplo, se busca invertir más en obra pública y en otras medidas que puedan ser populares en esos momentos. No nos asombre, por tanto, un “boom” de obras públicas en el año electoral. Además, se busca evitar en estos períodos, a toda costa, realizar ajustes fiscales o aumentos de impuestos, que nunca son populares. Luego de que asumen los nuevos Gobiernos se tiende a realizar ajustes fiscales, también del orden de 0,5% del PIB en promedio. ¡No crean en aquellos que dicen que no ocurrirá! Los que en el caso uruguayo, como todos habrán escuchado, están de ambos lados del espectro político.

Segunda regularidad, es mucho menos probable la existencia de devaluaciones en años pre electorales que en años pos electorales. Movimientos bruscos del tipo de cambio implican redistribución de riqueza. Piense, por ejemplo, en lo que pierde la gente que está endeudada en dólares y en lo que ganan los que tienen activos en dólares, por ejemplo los que tienen ahorros en esta moneda. También se encuentran en dos lados opuestos de la vereda, los importadores y los exportadores. Los primeros pierden, los segundos ganan. Este tipo de redistribuciones de riqueza puede tener consecuencias graves sobre la producción, el consumo, etc. y obviamente, esto no concita apoyo popular.

Predicciones para 2019. Más allá de estas regularidades que se han observado en la historia uruguaya, ¿podemos dar algunas predicciones más precisas de algunas variables macroeconómicas claves para el 2019?

El contexto regional, en particular el de Argentina, no es promisorio para lo que resta del año y esto condicionará el crecimiento de Uruguay. En particular, el menor crecimiento y la devaluación en Argentina impactarán sobre el turismo en Uruguay. Las proyecciones del CINVE (Centro de Investigaciones Económicas) indican una caída en el número de turistas extranjeros de algo más de 20% en la temporada de verano 2018/19 con respecto a la temporada 2017/18. La disminución se explicaría principalmente por la menor llegada de turistas argentinos (en el orden de 30% inferior) y brasileños (que caerían 1,2%). Contrariamente, se espera un mayor número de turistas de otros países (11,6%). Hay que recordar que alrededor del 70% de los turistas que arriban a Uruguay son argentinos.

El contexto regional ha llevado a la revisión, a la baja, de las predicciones de crecimiento del CINVE para el año 2018 y el 2019. Las proyecciones actuales del CINVE ubican el crecimiento económico (crecimiento del PIB) en 1,4% y en 1,6%, para 2018 y 2019, respectivamente. Por ahora, la probabilidad que le asignamos en el CINVE a que haya crecimiento económico en 2018 es alta (de un 75%). Dicho de otra forma, hay sólo un 25% de probabilidad de que el PBI caiga en 2018 con respecto a 2017.

Esta debilidad en materia macroeconómica tiene una contracara en el mercado de trabajo. Las proyecciones del CINVE indican un incremento moderado en la tasa de desempleo y una reducción de la tasa de empleo para lo que queda del año 2018 y para el año que entra.

¿Qué ocurrirá en materia de inflación? En los últimos meses la inflación ha mostrado una tendencia descendente. Las proyecciones del CINVE indican una inflación que estará en el orden del 8%, tanto en el 2018 como en el 2019. Esto implica que, casi con certeza, la misma estará fuera del rango meta de inflación del Banco Central del Uruguay (3%-7%). En el CINVE estimamos que sólo con un 3% de probabilidad la inflación se ubicaría dentro del rango y por tanto, con un 97% de probabilidad estará fuera del mismo.

Mirando hacia adelante. Uruguay se ubica en un barrio con un nivel de fluctuaciones económicas enormes y que condiciona nuestro crecimiento, como fue descripto más arriba. A pesar de esto, si buscamos un futuro más próspero, debemos evitar ser autocomplacientes y debemos apostar a ser lo mejor que podamos en una serie de dimensiones: inserción internacional, educación, formación en el trabajo, mejora de la productividad en el trabajo de nuestros trabajadores, mejora de la productividad de las empresas a través de la incorporación de tecnología, mejora en la gestión, capacitación de los empresarios, mejora en la calidad, mejora en los procesos, etc.

Hoy, más que mencionar los déficits, que por supuesto hay varios, quiero mencionar dos buenos ejemplos que muestran que es posible elevar la mira aun con un barrio complicado. Creo que Uruguay debe apostar a redoblar esfuerzos en torno al Plan Ceibal. He insistido en muchos ámbitos que no le estamos dando el valor apropiado a esta revolución silenciosa de nuestra educación (que por ahora se concentra fundamentalmente a nivel de educación primaria). Créame que esto tiene un potencial enorme de transformar a nuestros futuros trabajadores de cara a un mundo que será completamente digital y que requerirá habilidades socioemocionales como nunca. Uruguay tiene otra iniciativa que es bastante única en América Latina, el Sistema de Competitividad y Transformación Productiva, coordinado por Transforma Uruguay. Este sistema implica la coordinación de las acciones de muchos organismos que a través de sus políticas impactan de forma directa sobre la productividad de las empresas.

Allí está por ejemplo la Agencia Nacional de Investigación e Innovación, la Agencia Nacional de Desarrollo Económico, el Instituto Nacional de Formación Profesional, el Laboratorio Tecnológico de Uruguay, etc. Si bien esta iniciativa es incipiente, es un instrumento clave para fomentar la productividad en las empresas.

A pesar del barrio en el que estamos, el futuro está en nuestras manos, debemos mejorar en todo aquello que no estamos haciendo bien (o no todo lo bien que deberíamos), sin complacencias ni excusas. También debemos mantener aquellas políticas o iniciativas que tienen gran potencial de asegurarnos mayor prosperidad en un futuro cercano. El debate político que se viene, debe darse con madurez y evitando apelar a propuestas populistas o maniqueístas y refundacionales. El Uruguay, sus instituciones y su gente lo merecen.

*DOCTOR EN ECONOMÍA.
Director del Centro de Investigaciones Económicas (CINVE).