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Noticias Uruguay / 15 de diciembre de 2018

Era evidente que iba a suceder

La llegada de Jair Bolsonaro al poder en Brasil, modifica las relaciones comerciales en la región y Uruguay necesita adaptarse cuanto antes a esta nueva realidad.

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Jair Bolsonaro, presidente de Brasil //AFP

La segunda vuelta de las elecciones en Brasil confirmó a Jair Bolsonaro como su presidente, y ello da comienzo a un análisis más certero del futuro del país norteño, y las acciones del novel residente.

Los ministros ya designados, con sus manifestaciones periodísticas han generado un notorio revuelo acerca del futuro inmediato en las relaciones exteriores, y a las manifestaciones del propuesto ministro de Economía Paulo Guedes acerca de la política comercial, se suman las recientes manifestaciones del propuesto canciller brasilero Ernesto Araujo, afirmando que “la Unión Europea significa apenas un concepto burocrático y un espacio culturalmente vacío regido por valores abstractos”, y tengamos presente que todavía no asumieron, por lo que dada la potencia que representa Brasil en la región y en el mundo, tendremos que empezar a observar con más detenimiento estos nuevos tiempos brasileños.

Uruguay es uno de los países que deberá posicionarse ante esta nueva realidad en su relación de país a país, así como desde el esquema de integración en el que son socios fundadores (léase MERCOSUR).

Seguramente deberá hacerlo en una forma muy distinta de la que lo ha hecho hasta el momento, tanto el titular de la política exterior uruguaya, cuestionando la figura del ahora presidente de Brasil con una clara e improcedente orientación ideológica, desconociendo la esencia de un sistema democrático, representativo y respetuoso de las mayorías, como la principal responsable en el Gobierno del turismo en nuestro país, que olvida el notorio nacionalismo de los brasileños, y condiciona con sus expresiones todos los esfuerzos realizados hasta el momento, buscando el aumento del comercio de servicios que significa el turismo en nuestra economía.

Así no funcionan las relaciones entre los países, por lo que a la ya complicada relación por la posición del Uruguay ante el “impeachment” a la expresidente Rousseff, y un inexplicable comunicado por la asunción del presidente Temer, no podemos seguir sumando deméritos.

En el MERCOSUR, está claro que Brasil no va a continuar en este “letargo infinito” que los Gobiernos de turno le han asignado al proceso de integración, donde la nómina de Acuerdos Preferenciales de Comercio desde fines del año 2000 hasta la actualidad da, al menos, lástima, por su inconsistencia y prácticamente nula efectividad.

Es cierto que el presidente Macri con el apoyo de Paraguay intentó superar esta situación, propiciando la apertura comercial de los países, desde el MERCOSUR al mundo. Lo que no logró el presidente Macri – principalmente por los problemas internos de su Gobierno –, al insistir en una nueva y necesaria inserción internacional desde el MERCOSUR o en forma bilateral, el flamante futuro Ministro de Economía brasilero Paulo Guedes, fue claro y preciso al afirmar que el MERCOSUR en los términos actuales “no es una prioridad”, y “.. no vamos a ser prisioneros de relaciones ideológicas”, y si bien hubo una tímida retractación posterior, al decir de dicho funcionario, el “MERCOSUR es muy restrictivo” y “nosotros haremos comercio”.

Nuestro principal socio comercial no apuesta al MERCOSUR, y esto no puede extrañar a nadie, y debería obligar a nuestro Gobierno a reflexionar y definir rápidamente una estrategia negociadora en el ámbito del MERCOSUR y recomponer la relación con nuestro vecino y principal socio comercial individuamente y en el MERCOSUR.

En lugar de acompañar las iniciativas de Argentina y de Paraguay para redimensionar el MERCOSUR desde lo comercial, seguimos defendiendo a una Venezuela dictatorial en todo tiempo y lugar, alejándonos de nuestros vecinos y creyendo que esa actitud no tiene costos políticos y comerciales.

Realmente no hemos hecho mucho mérito ante esta nueva realidad política, económica y comercial en la región, más bien aparecemos como “los peores de la clase”, pero era evidente que esto iba a suceder tarde o temprano, porque la “ideología compañera en lo comercial” está siendo superada por las necesidades de los países de promover e incentivar el comercio a nivel mundial.

*ABOGADO. Director de la Maestría en Integración y Comercio Internacional de la Universidad de Montevideo. Profesor titular de la Cátedra de Derecho de la Integración de la Universidad de Montevideo.