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Personajes, Sociedad / 6 de enero de 2019

Hamidah Torres von Drechsel: “No he sentido que me miren raro”

De bióloga a ser una de las primeras sufís de Latinoamérica. El consumismo de la espiritualidad y ser musulmana en Argentina.

Foto: Marcelo Escayola

Sostiene un masbaha (bolitas unidas por un hilo) entre las manos. Su tono de voz es bajo, con una cadencia que acuna. Habla con paciencia, sabe que afuera sigue la preocupación por el dólar, los malabares domésticos para estirar los ingresos, el paro de la línea aérea que retrasará su vuelta a Mar del Plata, el caos, la crisis. Todo eso es parte. Pero hay más. Lo supo desde niña, cuando trepaba a un árbol enorme del jardín de su casa y se quedaba anidando, con la vista perdida en el cielo y la calma de conectar con su corazón y con Dios. Así lo recuerda. Sus padres la veían desde abajo pensando que era una niña exploradora –y por algo después se haría bióloga– pero ella era una niña pájaro, una buscadora de lo trascendente. Todavía la llamaban con el nombre que figura en su documento pero que casi no usa.

Después de pasar parte de su adolescencia en Barcelona (su padre era gerente de una multinacional), volvió a Mar del Plata y se inscribió en la carrera de Biología. Cada vez que miraba a través del microscopio, más se convencía de que había un orden superior. La ciencia no le opacó la búsqueda espiritual sino que se la potenció. Se repetía: “Quién hizo esto, es mágico, es tan grande que tiene que haber algo atrás”. Tenía 24 años y un novio, compañero de facultad y después primer marido, que la llevó a la escuela de Cuarto Camino, que seguía las enseñanzas de Gurdjieff, el maestro ruso que aplica el esoterismo oriental a la psicología moderna. Allí hacían psicología transpersonal y trabajan con el Eneagrama, una herramienta de conocimiento personal.

Fue un camino sin retorno. Esas prácticas estaban basadas en el conocimiento y la sabiduría sufí y decidió viajar a Chipre a buscar un maestro que la iniciara. Así lo hizo con Mawlana Sheikh Nazim, maestro espiritual de la Orden Sufi Naqshbandi, quien le dio autorización para traer la Orden al país. Ella fue una de las primeras en iniciarse en la Argentina. Hace 31 años que responde a Hamidah, el nombre espiritual con el cual la ungió su maestro. Hamidah significa “digna de alabanza”. “Desde que mi maestro me lo dijo, sentí que él estaba mirando algo que yo no veía, que tenía que empezar a pulirlo para que brillara, honrar eso que pertenece a la divinidad”. Separada de su segundo marido, con quien vivió en Alemania, desde enero volvió a Mar del Plata y sigue dando cursos y talleres de Eneagrama por el país y el exterior.

Noticias: ¿Qué es el Eneagrama?
Hamidah Torres von Drechsel: Es un símbolo, algo que está representando las leyes de esta creación.

Noticias: Lo que se preguntaba mirando el microscopio.
Torres von Drechsel: ¡Exacto, ahí estaba la respuesta! El símbolo tiene un círculo, un triángulo y una hexada, en forma independiente tienen su significado, pero juntas tienen un significado mayor y profundo. Esas leyes son útiles porque uno las puede aplicar, es eso lo que explico en los seminarios que doy.

GUÍA ESPIRITUAL. Desde los 24 años aplica el Eneagrama en sí misma y enseña lo que aprendió: “Sólo podés ayudar a ver a otro lo que ya viste vos adentro”. Foto: Marcelo Escayola

Noticias: No necesariamente quien practica el Eneagrama se convierte en sufí, ¿cierto?
Torres von Drechsel: No. Es una herramienta de conocimiento personal y de esta existencia. Podés aprender los mecanismos que te tienen prisionero y podés conocer tu luz también, hasta llegar a lo máximo que es tu parte divina y además podes conocer la realidad de esta existencia, de esta creación.

Noticias: El sufí es la parte mística del Islam. ¿Cómo la cambió a usted?
Torres von Drechsel: Conocer a mi maestro cambió todo. Cuando uno empieza a hacer un trabajo consigo mismo, el corazón se empieza a despertar y la conciencia también. Hay un tema central que trabajo con mis alumnos que se llama “Modo de jugador único”, decimos que esta vida es un juego divino y hay un solo jugador, vos. Los otros son sólo espejos, ayudantes o gente que dispara en vos estados para que te conozcas. La mayoría juega en el “Modo del jugador mútiple”: “Ellos son responsables de que yo no esté bien, ellos me deben tal o cual cosa”. Si uno pone a los otros jugadores como responsables, está a merced de los demás. Para realmente cambiar y hacerte responsable, tenés que ser quien esté al mando de tu vida. El cambio es que en cada situación que enfrentás, te preguntes qué tiene que ver con vos, por qué atrajiste a esa persona o situación a tu vida, qué es lo que tiene para mostrarte de vos misma.

Noticias: ¿Qué piensa de la sociedad en la que vivimos?
Torres von Drechsel: Es un modo de jugador múltiple y mientras uno no vea que su vida es un espejo de sí mismo, no hay posibilidad de cambio. Pero lo importante es poder aplicar en la vida exterior las enseñanzas y esa libertad interior que uno tiene, no es para irse a una cueva, a un monasterio o a un convento. Al revés, es llevar esa luz con vos y que si alguien quiere, la luz esté. Vengo con una vela encendida y si te acercás, enciendo la tuya, el que se quiere acercar, se enciende, pero si no querés, tu vela está apagada y nadie puede hacer nada. No puede haber un despertar masivo. Pero confío en el plan divino, todo es perfecto como es.

Noticias: ¿Acepta como perfecto incluso el dolor o una situación muy dramática?
Torres von Drechsel: Es que es perfecto. El dolor es uno de los maestros más grandes que uno tiene porque cuando uno está en dolor, pide ayuda. El dolor es como un despertador y cuando uno permite que ese dolor fluya en uno, uno crece, siempre que sea un dolor consciente y te preguntes qué viene a enseñarte.

Hace treinta años, Hamidah sentó a su madre y le contó que se haría musulmana. “Le dije algo del sufí pero tuve que usar la palabra ‘Islam’, que no es tan linda para muchos. Sentí que fue un shock, pero después se lo fue tomando mejor”. Aunque Hamidah trabajó dos años en biología aplicada, en Resistencia, Chaco, cuando volvió a Buenos Aires, el Eneagrama se le impuso. “Fue fluir con la libertad divina. Si uno quiere saber qué es lo que quiere Dios de uno, lo que fluye fácil, esa es la puerta que tiene que abrir. Golpear mil veces en una que está cerrada, no es un buen signo”.

Noticias: Aunque socialmente se valora mucho la perseverancia.
Torres von Drechsel: Claro, pero no, mi maestro decía que la voluntad de Dios es como el agua. En un río hay rocas. El agua las va pasando pero si se encuentra con una roca muy grande, qué hace el agua, no se queda, la bordea y sigue.

Noticias: Lleva su turbante y su vestido, ¿cómo es ser musulmana en la Argentina?
Torres von Drechsel: No noto que me traten diferente, no hay nada que sienta negativo. En ninguno de los países a los que voy he sentido que me miren raro. Es todo un tema la mujer y el Islam, pero en mí misma jamás he sentido algo coercitivo porque lo más importante de seguir un camino espiritual es el trabajo que hacés adentro.

Noticias: ¿Cómo es su rutina?
Torres von Drechsel: Mi primera oración es antes de la salida del sol, una al mediodía, una a la tarde, una al atardecer y otra a la noche. Las oraciones son mágicas, son como el momento del árbol… Es el momento del encuentro con uno mismo, con Dios también, pero quién es Dios (sonríe).

Noticias: ¿Quién es?
Torres von Drechsel: Nosotros decimos que el que se conoce a sí mismo, conoce a su Señor, porque lo real que está dentro tuyo es ese atributo divino que pertenece a la divinidad, es reconectar con eso. Entonces siendo mujer u hombre, da igual, la cuestión es tener el coraje de mirar adentro.

Noticias: Hay que tener coraje, ¿no?
Torres von Drechsel: Hay que tener coraje, todo camino de autoconocimiento implica coraje. Coraje viene del latín cor, corazón. Hay que tener coraje de ir ahí, al corazón, y detenerte a mirar lo que no querés mirar. Porque por qué salen todas estas emociones negativas, qué es lo que están protegiendo. Están protegiendo las heridas del pequeño adentro tuyo.

Noticias: La diferencia entre el corazón y la coraza.
Torres von Drechsel: Exacto, la coraza está protegiendo lo blandito que está adentro.

POR EL MUNDO. Vivió en Alemania hasta enero, cuando se separó de su segundo marido y volvió a radicarse en Mar del Plata. Foto: Marcelo Escayola

Noticias: Dice que “Islam” es una palabra que da miedo, ¿cómo se vincula con los demás en relación a ese prejuicio?
Torres von Drechsel: No voy diciendo por todos lados que soy musulmana, no necesito decirlo y porque use pañuelo, no significa que sea musulmana. Cuento a alguien lo que hago cuando esa persona está interesada en saber. Hay gente interesada en saber de espiritualidad y la espiritualidad no tiene nombre ni camino. El Islam es mi práctica, pero lo que enseño (el Eneagrama) puede ser muy útil para tu camino o para el camino de otros, no importa mi camino. Tengo un montón de herramientas, de prácticas y de conocimiento para compartir.

Noticias: Hay un consumismo de la espiritualidad. ¿Cualquier práctica sirve, incluso las que se convierten en moda?
Torres von Drechsel: Las cosas que están hechas con conciencia y que sirven para mejorar en el área que sea, emocional, intelectual o del cuerpo, son buenas. Hay personas que dicen que quieren tener una vida con menos sufrimiento y con eso es suficiente. No todo el mundo está para todos los caminos. Estoy mostrando algo bastante más trascendental, que comienza con esta armonía pero después va alcanzando niveles más y más profundos. Todo está como posibilidad dentro de uno y en la dimensión espiritual, se abre otro mundo, es un mundo mágico, es el mundo real.

Noticias: ¿Diría que lo cotidiano es real pero no deja de ser una fábula?
Torres von Drechsel: Exacto, forma parte de una ilusión, y como hay ilusión afuera también es adentro, como uno crece en el ego, uno vive identificado con todas estas emociones negativas, frustraciones y sufrimiento, pero cuando uno tiene la capacidad de empezar a trabajar y separarse de eso falso, adentro hay un mundo mágico, pero sólo para los que se atreven.

Por Valeria García Testa