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Personajes / 31 de enero de 2019

Alberto Ajaka: “Debemos rever qué significa ser hombre”

Estrenó “A oscuras” y graba la serie sobre Tévez. Show de barrabravas, el maltrato social y visión superadora de la denuncia.

Alberto Ajaka:

Habla de vidas pasadas, de capacidades que le aparecen sólo por momentos, de una fe que lo abrazó como ninguna otra. Es un rumiante del pensamiento. También, un bufón. En Alberto Ajaka hay además altas dosis de libertad. La que sentía cuando le vendía un reloj o unas zapatillas a algún profesor en los recreos de la secundaria. La que vivió cuando creyó que la imprenta familiar era el escenario para desplegar el sueño del pequeño empresario argentino. Y la libertad que probó cuando, a los 28, fue a una clase de teatro y le cayó un rayo de certidumbre: podía hacer eso bien y eso le hacía bien. Abrió una sala e inventó una compañía de teatro (Colectivo Escalada). La sala cerró, Colectivo Escalada sigue.

Por diez años, tuvo el corazón dividido: continuó siendo imprentero al tiempo que se consolidó como actor, dramaturgo y director. Hasta que iba por General Paz camino a la imprenta y sintió que se ahogaba. Volvió a su casa, se metió en la cama y estuvo dos días en ese retiro voluntario, rumiando y sin hablar. Nunca más volvió al negocio familiar. Coincidió con dos hitos: la convocatoria para “Contra las cuerdas”, su primera vez en un set televisivo, y el nacimiento de su primer hijo –junto a su mujer María Villar, es padre de Pedro, 8, Elena, 4, y espera a Antonio para marzo. Al teatro independiente y oficial, se sumarían tiras, películas y la consagración popular en “Guapas”. Ahora graba “Apache”, serie de Adrián Caetano que contará la vida de Carlos Tévez, y el último jueves estrenó “A oscuras”, película de Victoria Chaya Miranda en la que es un proxeneta que hace trabajar a su propia pareja.

Noticias: ¿Cómo se preparó para un personaje como el de “A oscuras”?
Alberto Ajaka: Me gusta pensar que en cualquier ser humano se encuentra todo, el horror está en los aparentemente normales. Cuando leí el guion, le dije a Vicky que veía gente sola. Ahí me identificaba, incluso con una vida familiar y amorosa.

Noticias: Dice que necesita de la soledad.
Ajaka: Sí. No puedo trabajar en un mal clima, me llevo bien con la cortesía; soy tímido, me resiento si soy maltratado. Me gusta el clima afable, soy jodón, me hago el payaso.

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Noticias: ¿Sigue definiéndose como un bufón?
Ajaka: ¡Sí! Ese lugar es a pesar mío, me pasaba en la vida anterior.

Noticias: Pensaba con cuántas versiones suyas ha convivido. ¿El cambio radical de vida fue una sorpresa o fluyó?
Ajaka: (Piensa). No sé. Pero desde la primera clase de teatro tuve claro que eso lo podía hacer. Puede sonar pedante, pero hay otras cosas que intenté y no podía hacer. En la escena teatral o en el set, siento que soy mejor. Me ha pasado de agarrar una mosca en medio de la función, algo imposible en la vida. Tengo mal pulso, si traigo un café seguro llega derramado, y en escena podría competir con esos mozos que llevan bandejas por Avenida de Mayo.

Noticias: ¡Se convierte en un súper héroe!
Ajaka: Sí. Los actores en la escena fundan el tiempo y el espacio. Esa es mi fe y mi fortaleza, nunca otra fe me abrazó de tal manera. Soy gracias al teatro que me preexiste y existirá después de mí. Me siento un superhéroe en la liga de los superhéroes. Pero termino la función y vuelvo a ser el gris del cotidiano, me asoman temores y debilidades.

Noticias: Está grabando la vida de Carlos Tévez. “Los Rotos”, su última obra como autor y director, tiene un nexo con ese set de filmación, ¿no?
Ajaka: Total. Hay un espacio que es igual a la escenografía que planteamos; la realidad es superadora. La pobreza es abundancia: de cables (los embutís porque podés, sino están colgando), hay basura (mientras que nosotros separamos), estalla de color porque no está pintado (vas a un country y es marfil, ocre, blanco). En Fuerte Apache está lleno de niños, uno entiende de la sordidez pero la vida está híper presente. Nos acompañan a filmar en silencio. Hace tres meses que estamos, ya excedió el favor y la onda por Tévez… Ahí todo es múltiple, la vida golpea más rápido, el ocio sin dirección…

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Noticias: Hablaba de sentirse vulnerable al maltrato y hoy la agresión está desplegada desde las redes sociales hasta la calle.
Ajaka: En las redes sociales; la televisión es la discusión permanente; o los que salen a la calle a pelear, como las barrabravas y esa gilada en relación al fútbol y esa kermese horrenda. Me gusta el fútbol, pero no adhiero más a ese engolamiento de los bravucones. Si son tan guapos, que los pongan un barco y vayan a conquistar las Malvinas… Si dejáramos de volver al mismo punto de (cambia tono de voz): “En este país roban todos, es imposible…”.

Noticias: Una cultura de la resignación cómplice.
Ajaka: Sí, y de la falsa esperanza, esto de evangelista electrónico: “Los argentinos tenemos todas las posibilidades”. La opinión a veces produce un agujero en el pensamiento porque termina todo en el mismo canto del barrabrava: “¡Huevo, huevo, huevo!”. Me molesta que lo presenten como que estamos intentando hacer una Argentina mejor cuando lo que hacemos es: “¡Huevo, huevo, huevo!”, tipo el show de la barrabrava.

Alberto Ajaka

Noticias: La cultura de la bravuconada tiene que ver con lo patriarcal, ¿cómo lo interpela la revolución del feminismo y las acciones de Actrices Argentinas?
Ajaka: Hay muchas cosas que no me gustan pero me encantan, me pasa eso. Me jode la vida en tanto se separa en una cuestión de género y quedo del lado del genero interpelado, pero digo: “Sí, debe ser cierto”. Mi generación y la anterior somos los que tenemos que surfear la ola, bienvenido, debemos rever qué significa ser un hombre. Me gustaría que esa discusión sea posible más allá de los géneros, pensar en las dificultades, los miedos, los lugares que los hombres nos afirmamos para resolvernos por mandato o temor, que también nos liberemos de esas cargas porque así seamos más conscientes de las cargas de los otros. Mi mujer me decía que no hay mujer que no haya pasado por una situación desagradable.

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Noticias: ¿Lo sorprendió?
Ajaka: Sí. Lo que hicieron las compañeras actrices fue importante. En la indignación, me veo igualado a otros a los que no me quiero ver igualado y al día siguiente ya le quemamos al chivo expiatorio y a la víctima sacrificial y eso no significa que al chivo expiatorio lo hayan ido arrastrando hasta el patíbulo…

Noticias: La revolución es pensar cuánto hay de oscuridad en las vidas normales, ¿eso dice?
Ajaka: Sí. En la vereda de marcar el horror, parece que no estuviéramos involucrados, y lo estamos, con el maltrato, los garcas, trepadores, prepotentes; nosotros podemos formar parte de esas categorías. Entonces tratemos de ser más valientes para plantarnos cuando la miseria es notoria, más allá de si es en el ámbito sexual o si están cagando guita. Hoy, en nombre de guardar un trabajo, hacemos la vista gorda y somos menos solidarios. Destapemos las ollas, sobre el maltrato laboral, racial o lo que sea.

Valeria García Testa
@valgarciatesta