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Teatro / 7 de febrero de 2019

Sólo buenas intenciones

Deslucida. Una puesta ascética que adolece de acciones y recursos que se repiten hasta el hartazgo con un elenco muy desparejo.

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Fotos: gentileza Prensa Festivales GCBA

** . Deslucida; no cabe otro calificativo para describir la apertura de la décimo segunda edición del Festival Internacional de Buenos Aires organizado por el Ministerio de cultura porteño. Resulta incomprensible programar una obra de texto, intimista y dramática, que demanda la total concentración del espectador, al aire libre, en un espacio invadido por ruidos y cuya vastedad propicia la dispersión, como ocurrió en el anfiteatro del Parque Centenario.

La misma palabra podemos utilizar para calificar la propuesta que imaginó y condujo el conocido actor y cineasta norteamericano Tim Robbins. Aunque loable en su intención de visibilizar el perenne problema de la inmigración forzada, no ofrece una dramaturgia sólida ni tampoco un montaje espectacular. No basta con las buenas intenciones cuando, encima, no hay nada nuevo bajo el sol.

Por un lado, reúne el testimonio real de parientes o conocidos, lejanos o cercanos, de once actores con diversos orígenes geográficos e históricos (curiosamente, dada la vigencia de la problemática, ningún ciudadano venezolano). Los distintos relatos, por momentos en sus idiomas originales, tienen en común expresar la desolación que provoca dejar en forma precipitada el terruño, afectos y costumbres para adentrarse en una travesía peligrosa y con destino incierto. Pero debido a la distancia visual y el sonido amplificado, resultaba difícil reconocer quién hablaba.

Por otro, el vestuario de diferentes épocas, un par de instrumentistas que realizan apuntes musicales en vivo y la proyección de imágenes se conjugan en una puesta ascética que adolece de acciones y recursos que se repiten hasta el hartazgo, sumado a un elenco muy desparejo.

Al ver proyectadas las dolorosas fotografías actuales de refugiados que pugnan por entrar a Europa o Estados Unidos, cabe señalar que cualquier ficción escénica que intente hacernos reflexionar sobre una tragedia merece otro tratamiento. El vigente ciclo Teatro por la Identidad y sus testimonios, son claro ejemplo del camino correcto.

“The new colossus” creación y dirección de Tim Robbins, por la Compañía The Actors Gang para el XII FIBA. Anfiteatro Parque Centenario.