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Costumbres / 8 de febrero de 2019

Harry Potter Book Night: el fanatismo en Buenos Aires

El jueves 7 se llevó a cabo la cuarta edición del evento que reunió a más de 1.500 fanáticos del mago en los jardines de la Embajada Británica.

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Foto: Gentileza Embajada Británica.

Para los fans de la historia, desde hace cuatro años, febrero es sinónimo de Harry Potter. Sucede que cada primer jueves del segundo mes del año se realiza la “Harry Potter Book Night”, un evento mundial –iniciativa de la editorial Bloomsbury Books– que invita a los lectores a ser parte de la magia con diferentes juegos y actividades.

Los portones de la Residencia Británica en Argentina funcionaron como la plataforma 9 ¾. Para los más de 1.500 asistentes, atravesarlos significó adentrarse en la saga literaria, aunque los separaren kilómetros de magia y ficción.

Caminando por los jardines de la embajada se podían ver a personajes claves de los libros: Molly Weasley paseaba junto a Gellert Grindewald y Peeves, las gemelas Padma y Parvati Patil esperaban en las filas de actividades y la profesora Pomona Sprout se sacaba fotos con quien se acercara; la mayoría de ellos esperando el concurso de disfraces.

Foto: Gentileza Embajada Británica.

Elías posó junto a su mamá: él con su disfraz de Nick casi Decapitado y ella con su traje de Madame Pomfrey. “Vinimos porque nos encanta el evento y para participar del concurso de Cosplay. La primera vez yo gané el primer lugar y la siguiente ella salió segunda. Esta es la tercera vez que participamos”, dice Elías. Y agraga que  cada disfraz les lleva en promedio un mes de trabajo –depende de la dificultad– y que suelen cambiar de personaje cada año. Haciendo honor a su esfuerzo y fanatismo, junto a Gellert Grindewald y Molly Weasley, Madame Pomfrey y Nick casi Decapitado fueron dos de los ganadores de la velada.

De fiesta. Los visitantes llegaron de diferentes lugares. En una fila, entre los stands, está Débora, con su hijo y sus sobrinas. Todos lucen felices sus uniformes de Hogwarts. “Para nosotros, que venimos de Gualeguaychú, esto es un éxito. Allá no hay nada”, afirma Débora. Con su capa de Gryffindor, la mujer admite haber tenido un conflicto de identidad, ya que el personaje del Sombrero Seleccionador le dijo –minutos antes– que su casa en realidad era Slytherin. “Viví diez años engañada, pensando que era de una casa que no era la mía”, dice entre risas.

Foto: Gentileza Embajada Británica.

Este año, el evento organizado en Buenos Aires por la Embajada Británica, en conjunto con FanCon, incluyó nuevas atracciones. Al habitual concurso de disfraces y las trivias se sumó una cabina de fotos donde los visitantes podían elegir diferentes fondos del universo. También se incorporó un juego de realidad virtual y un stand de maquillaje que convirtió a varios de los asistentes en el protagonista de los libros. Así, por los jardines de la embajada, decenas de chicos corrían con la misma cicatriz que Harry Potter.

Mientras los visitantes esperaban para participarlos de las actividades, podían disfrutar de una demostración de quidditch a cargo del equipo Cumulus Nimbus (uno de los pocos oficiales del país). Nain Maillo, una de las jugadoras, cuenta que el evento es “una forma de llevar el deporte a más personas que les pueda interesar”. Su equipo participa de diferentes torneos en el país y, hace unos años, viajaron a Chile para jugar en la Copa Sudamericana.

Foto: Gentileza Embajada Británica.

La jornada también es una oportunidad para conseguir ofertas. En los stands de Estari y Kel –dos librerías que venden ediciones en inglés– había descuentos de hasta 50% en algunos libros de la saga.

Desde la Embajada explican que la “Harry Potter Book Night” es una forma de honrar el fanatismo por los libros de la aclamada escritora británica y afirman estar contentos de poder recibir a cientos de fans todos los años. “Harry Potter es un personaje maravilloso que ha permitido que niños y jóvenes de todo el mundo se interesen por la lectura. Siempre nos emociona ver a padres e hijos compartiendo juntos su amor por esta historia, que ya es un clásico de la literatura británica”, concluye Mark Kent, el embajador británico.

Entre sonrisas, capas y varitas, fue una velada mágica que les permitió a los participantes sentirse parte de Hogwarts por una noche.

Foto: Gentileza Embajada Británica.