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Noticias Uruguay / 8 de febrero de 2019

Palabra de Taco

Antonio Larreta (1922-2015) fue uno de los artistas uruguayos más importantes. Su sobrina Anna, desde París, escribió un libro para rescatarlo del olvido.

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Anna Larreta escribió un libro para rescatar a su tío del olvido. //Foto: Majo Casacó

Noticias: ¿Cuánto pesa el apellido Larreta?

Anna Larreta: Es pesadito. Te haré una confidencia: Como yo tengo un problema de apellidos, porque tengo los de mi madre, siempre me sentí muy libre de ponerme los apellidos que quisiera. El día que decidí hacer teatro, Taco no sólo se puso furioso porque yo dejaba mis estudios e iba al conservatorio, sino porque me cam­bié el nombre. Para mí, Anna Larreta estaba muy bien. Le dije que no era para que me consiguiera trabajo, sino porque me gustaba. Durante mucho tiempo fue un problema, pero es un apellido que tiene su historia, su peso. Uno tiene que asumir sus historias y vivirlas. Cuando sos joven es un poco confuso, para después quedarte con lo más bonito. En mi caso es la unión a una de las personas que más he que­rido en mi vida. No sólo estoy orgu­llosa de llevar este apellido, sino que pienso que tengo derecho a llevarlo, porque no tuve derecho a llevar otros apellidos. No fue decisión de nadie, fue mía esa elección. A Taco le inquietaba mucho porque tuvo miedo del nepo­tismo. Pero en Europa el apellido no era conocido, algunos creen que es italiano y les tengo que aclarar que es vasco. Oficialmente uso el apellido que me puso mi madre, que es el de mi abuela, Rodríguez Ferreira. Quizás, si hubiera vivido aquí, en Uruguay, no me hubiera puesto Larreta.

Noticias: Con la historia de vida que tuvo, usted y su familia, con exilios y desexilios, ¿pudo ser construc­tora de su propio destino?

Larreta: En la medida de lo posible, sí. Me lo construí a mano y sola. Taco tuvo siempre prejuicios de abrirme puertas. En algún momento eso me podía causar dolor. Recuerdo que una vez le dije que vi una obra en Francia y que lo imaginé a él haciendo el pa­pel que hacía Pierre Vanek. Me ofrecí a traducirla y a trabajarla juntos. Y él me hizo algo que no se hace, que no lo voy a decir, pero ponía trabitas. Así que asumí eso, que mi vida iba a pasar por otro lado y que no iba a intentar otras cosas. Me fui a Fran­cia, tuve una escuela de teatro, mi ex marido es un director conocido allá. Uno se fabrica la vida, de una ma­nera o de otra. Tuve que salir de un montón de obstáculos, de historias antiguas y de prejuicios. Por ser una Rodríguez Larreta no podés trabajar en ciertas cosas. Ahora puedo decir, no sin cierto orgullo, que me hice sola. Tengo una compañía de teatro que se llama “Teatro hecho a mano” (Théâtre à la main), justamente porque la vida me la he hecho a mano.

HERENCIA. “Ahora puedo decir con cierto orgullo que me hice sola”. //Foto: Majo Casacó

Noticias: Carmucha, su madre, era actriz de teatro, sobrina de Taco, familiares directos fueron destaca­dos dirigentes políticos y también varios periodistas. Una familia don­de los egos…

Larreta: (Interrumpe)…. ¡Uy! ¡Ma­dre santa! Cuando murió mi tía Verónica, tuve que vaciar su aparta­mento y arreglar algunas cosas. Allí descubrí una faceta de una tía que nunca se había revelado. Pensé, “po­bre Verónica, vivió rodeada de egos importantes”, mi abuelo tenía una gran personalidad, todos sus herma­nos también la tenían. Ella cuidaba las plantas, las regaba y crecía. De pronto descubrí que era una mujer de una enorme inteligencia y que había tenido una vida profesional increíble que yo no había conocido y que nunca me lo había dicho. Pensé que ella era la que había tenido menos ego y que había estado aplastada por los egos de todos, incluido el mío. Es una fa­milia en la que hay que ser conocido, es una especie de karma.

Noticias: El libro “Charlas con Ta­co. Entre bambalinas”, que acaba de salir, es el primero que se escribe sobre Antonio Larreta. Siendo el in­telectual que fue, ¿por qué cree que no se había abordado una biografía o algún ensayo?

Larreta: Pienso que es algo con el teatro. El teatro es efímero. Los libros de teatro que hay son teóricos. Ta­co fue también un gran escritor. Fue considerado uno de los mejores escrito­res de habla hispa­na en el siglo XX. Pero creo que hubo algo al final de la vida de Taco…. se fue apagando de a poco. Tuvo un final un poco cruel, di­ría que muy cruel. La gente durante cinco años se fue olvidando de Ta­co. Cuando él mu­rió, fue como que de golpe apareció, pero las personas ya estaban en otra cosa. Él estaba como viviendo un purgatorio en vida. Con el libro nunca tuve la pretensión de hacer una biografía. Cuento un período de mi vida muy bonito y emo­tivo, que sale del corazón. Son todos recuerdos, y cuando recuerdas, no todo es exactamente como pasó. Es un libro con rigor emocional.

Noticias: ¿Por qué Taco tuvo que irse del país? ¿Cuánto lo afectó el exilio?

Larreta: Taco se fue primero. Se fue con lo puesto. Él estaba requerido por las Fuerzas Armadas. Fue todo muy delicado, quizás porque hizo “Fuen­teovejuna”. Mi madre sí militaba, era del 26 de Marzo. Nunca quise asumir hasta qué punto Taco había sufrido el exilio, ni asumí yo misma que estaba exiliada. Nunca dije la palabra “exilio”, hasta cuando se la dije a quien fue mi marido. Justo antes de “Volavérunt” (novela ganadora del premio Planeta, 1980) Taco estaba muy triste. Pero muy triste, por no usar otros térmi­nos, prefiero utilizar “tristeza”. Se le había apagado la mirada. Por eso digo que “Volavérunt” fue un cuento de ha­das porque le dio un reconocimiento y los medios económicos para hacer cosas que él hasta entonces no había podido hacer. Luego comenzó a dirigir teatro. Siempre hubo una lucha por decir “aquí no se queja nadie”. Era un ego muy herido. Taco era una perso­na muy vanidosa. Cuando regresó, se instaló en su casa, en esa suerte de pequeño monasterio y escribió y diri­gió una serie de obras, “Los gigantes de la montaña”, “Las maravillosas”, “¿Quién le teme a Virginia Woolf?” con “Ducho” Sfeir, entre tantas otras. Fue un período muy fructífero y quiero creer que muy feliz.

Noticias: “Curro Jiménez” fue una serie de televisión española, emitida entre 1976 y 1978 (pero repetida a lo largo de los años) que tuvo a Sancho Gracia como prota­gonista. Fue crea­da por Taco.

Larreta: Fue lo que lo sacó del anonimato. Fue lo que le permitió alquilar un lindo apartamento y re­cuperar su mane­ra de vivir. Sancho Gracia fue funda­mental y gracias a eso mi madre y yo pudimos ir a Es­paña. Taco había conocido a Sancho en Montevideo. Cuando le propone el trabajo, Taco dudó porque nunca había escrito guiones. El tema después lo atrajo, se puso a documentar y era el que más sabía sobre bandidos del siglo XIX. “Volavérunt” es el resultado de todo el paseo por la Enciclope­dia Británica y por todas las bi­bliotecas nacionales madrileñas que hizo durante todo ese período.

Noticias: También en Montevi­deo escribió libros, “Jardín de invierno” sobre su infancia, novelas como “El guante” sobre Blanes o “A todo trapo”, la biografía de Vi­llanueva Saravia.

Larreta: Cuando escribió “A to­do trapo” él estaba muy bien y es, a mi entender, su mejor libro. Es su obra maestra. Seguramente porque era un personaje insólito (el entonces intendente de Cerro Largo) y un tema insólito, nunca escribió algo así. Además, como había sido periodista todo el tra­bajo de documentación está muy bien. Hizo un trabajo de periodis­ta-escritor. Es un libro olvidado. Creo que le faltó escribir su biografía, pero hubiera sido doloroso, quizás por eso no la escribió. Lo pienso ahora. Po­nerse a escribir sobre él, en momentos en que había perdido a todos sus amigos, le hubiera dolido mucho. Él fue el último, el que quedaba. Siendo como era, conociéndolo y conocien­do nuestra manera de funcionar, cuando nos duele algo, lo ponemos debajo de una mesa y vamos a otra cosa. Taco podía tener algunas ra­bietas, pero nunca expresó su dolor. Tampoco nunca lo escuché decir que le doliera cómo lo trató el Uruguay. Taco nunca se sentó encima de sus resentimientos.

Noticias: ¿Cuál fue el vínculo de su tío con la política?

Larreta: Era una persona a la que le inquietaba la injusticia. Tenía un sentido muy profundo de la justicia, y la obra “Fuenteovejuna” es casi un acto político. Nunca supe si él mili­tó o no políticamente. Taco ayudó y escribió, por ejemplo, Juan Palmieri (N.R.obra de teatro de 1971 inspira­da en la toma de Pando por parte del MLN-T, de unos años antes). Fue una obra que no se podía hacer en este país, que se la dedicó a mi madre, que nunca podría haber interpretado el personaje de la madre. Me parece que Taco militó con su obra, lo otro no lo sé y no me siento autorizada a decirlo si lo supiera. Militó con su tra­bajo, también sacándome a mí de un Uruguay en el que él pensaba que yo no podía estudiar con libertad. Esos son actos políticos.