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Danza / 7 de marzo de 2019

Compañía de Danza Contemporánea: la década ganada

Inmensidad de sensaciones. Una especie de ritual tribal, un espacio rítmico de imitación y juego con la síncopa de la percusión.

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Foto: Georgina García

****Desde su creación en 2009, fruto del desprendimiento de algunos de los mejores bailarines del Ballet del San Martín, la Compañía de Danza Contemporánea (CNDC) ha ganado en buena ley un lugar y una presencia en el ámbito de la danza argentina. Coreógrafos nacionales y extranjeros han creado obras para el elenco, que en congruencia con su objetivo de interactuar con distintos sectores sociales en diferentes espacios locales, regionales e internacionales, realizó giras por el interior y Latinoamérica. Dirigida desde 2016 por Margarita Fernández, la constante investigación y exploración del movimiento es otra de las inquietudes que la CNCD desarrolla mediante la incursión por diferentes lenguajes y culturas.

Bajo una pertinaz llovizna que no desalentó al público que, paraguas en mano, llenó el Anfiteatro del Parque Centenario, para la apertura de su décima temporada la CNDC presentó dos obras ya estrenadas por la compañía, una de ellas remodelada para la ocasión. El platense Ramiro Soñez ha transformado el cuarteto original de “8 pies” en un octeto, donde los pies propiamente “hablan” por sí mismos, se expresan, acarician casi transformados en manos, compiten y dialogan entre sí, acompañados de la atmosférica música de Madredeus.

Es difícil bajar al texto la inmensidad de sensaciones e imágenes contenidas en “Tensión espacial”. Un mundo de profundos pensamientos se adivina en la coreografía de Jae Duk Kim, a la vez que alas de pájaros, movimientos de lucha, transitares interminables, el ser humano en comunión con la naturaleza, se reflejan en su danza.

La obra fue estrenada en 2015 por la CNDC. Comienza con una especie de ritual tribal, un espacio rítmico de imitación y juego con la síncopa de la percusión. Los bailarines se van sumando al grupo mediante pequeños y rápidos pasos, propios de la danza oriental. La reiteración del movimiento mecánico y punzante de brazos señalando direcciones es el elemento determinante de esta sección. Esa intervención grupal es interrumpida por un segmento inmerso en el silencio, propicio para la exploración del otro y el intercambio de energías, que paulatinamente va desembocando en la parte más profunda de la obra. Cuarteto femenino, dúo (por los eficaces Yamila Guillermo y Nicolás Mansilla) y nuevamente conjunto para el largo transitar en círculo de los bailarines que sumado a la integración del canto a la música tradicional coreana, provoca un hipnótico efecto. Y aquí es necesario destacar la importantísima presencia de la música para crear esa “Tensión espacial”: compuesta por el propio coreógrafo, avanza con alguna reminiscencia del ritmo del tango argentino, y desemboca en el ‘pansori’ coreano, género donde el cantante narra historias al compás de la percusión. Llamados por una fuerza incontrolable, los cuerpos se elevan y se desploman en cíclica reiteración. La excepción a la pérdida de la individualidad está dada por el bailarín (estupendo Diego Franco) que cierra la obra.

Un gran ‘tour de force’ para la CNDC, y un apropiado festejo para estos diez años a pura danza.

Compañía Nacional de Danza Contemporánea. “8 pies” y “Tensión espacial”. Directora: Margarita Fernández. Anfiteatro Parque Centenario.