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Restaurantes / 12 de marzo de 2019

El Santa Evita: la cocina dignifica

Suena buena música nacional, hay mesas largas llenas de amigos, pingüinos con torrontés, y brindis de todos los colores.

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“Nos ocupamos de los trabajadores con mucho más esmero que la CGT” –dice un posteo en las redes de El Santa Evita, con la foto de un enorme bife con fideos. El humor es un rasgo permanente en su comunicación, algo que no abunda en la política pero que, si usted no es prejuicioso, le abrirá las puertas a lo mejor de la cocina argentina. ¿Y qué es la cocina argentina? Es la que comió en su casa desde chico, pero también la elaborada con la infinita variedad de productos de nuestro país, respetando su estacionalidad y honrando su sabor.

El proyecto está a cargo de la pareja que llevó a la fama al Perón Perón. Después de muchos años de entrega y algunos malosentendidos con sus dueños, el salteño Gonzalo Alderete Pagés y “la abanderada de los postres” Florencia Barrientos Paz, decidieron armar su propia plataforma gastronómica.

El corazón de la casa es un horno de barro. De allí salen desde sus emblemáticas empanadas de carne cortada a cuchillo –tan jugosas que obligan a seguir las reglas salteñas de primero sacudirla y luego morderla absorbiendo el jugo– hasta manjares bestiales como el garrón de ciervo o las costillas de jabalí, no siempre en carta, pero vale la pena estar atento para probarlas.

Entrar es darse un baño de argentinidad. Suena buena música nacional, hay mesas largas llenas de amigos, pingüinos con torrontés, y brindis de todos los colores. Uno aquí se siente en casa aunque no cante a viva voz la marcha peronista cuando suena, a pedido del público. Gana el sabor de la morcilla con huevo y portobellos; la provoleta inflada y crocante por fuera y tierna por dentro; la arañita de cerdo, que algunos llaman “la nueva molleja” por su forma y sabor. Los postres son una oda a la cocina de las abuelas: tocinillo del cielo, isla flotante, ambrosía, y un flan que dificilmente olvidará.

De 18 a 20.30 es La hora de los pueblos, versión criolla del happy hour. Seis empanadas o cornalitos fritos con una jarra de aperitivo o melancia (torrontés, melón y durazno) para compartir en la vereda o en el salón, bajo el mural de Evita.

El Santa Evita. Julián Alvarez 1479, Palermo. 4833-0131. Cocina argentina. De lunes a sábado de 18 al cierre. Reservas. Tarjetas. La hora de los pueblos: $ 350. Precio promedio: $ 600.